LA ESPAÑA DEL SIGLO XVII

9. LA ESPAÑA DEL SIGLO XVII.

9.1 LOS AUSTRIAS DEL SIGLO XVII. GOBIERNO DE VALIDOS Y CONFLICTOS INTERNOS.

Los reyes del siglo XVII denominados “Austrias menores” por su presunta ineficacia política, delegan las mayores decisiones de gobierno en sus validos. No era un cargo institucional; gobernaron al margen de los Consejos, con sus partidarios, aumentando la corrupción.
Destacan el duque de Lerma con Felipe III, el conde duque de Olivares con Felipe IV, en la regencia de Mariana de Austria el jesuita Nithard, y con Carlos II Juan José de Austria.
En el siglo XVII hubo numerosos conflictos internos. Con Felipe III, el duque de Lerma decretó la expulsión de los moriscos (1609-1614) por el posible apoyo a los turcos. En el reinado de Felipe IV, la política reformista de Olivares provocó diversos conflictos: el causado por la Unión de Armas (1625); rebelión en Vizcaya y Castilla por el impuesto de la sal (1631), rebeliones secesionistas en Portugal y Cataluña (1640) e independentistas en Andalucía (1641). Con Carlos II, revueltas de los barretines en Cataluña (1688-89), Segundas Germanías en Valencia (1693) y motín de los Gatos en Madrid (1699).

9.2 LA CRISIS DE 1640.

La política centralizadora de Olivares, con su proyecto del Gran Memorial que incluía la formación de la Unión de Armas, provocó rebeliones en 1640.
En Cataluña, al margen de la Unión de Armas, su política chocó con la autonomía del principado catalán. En 1639 la guerra con Francia estaba en la frontera catalana, los tercios reales penetraron en el principado, provocando las protestas en Cataluña. En 1640 estalló una rebelión de campesinos, se les unieron los segadores que se apoderaron de la ciudad de Barcelona el día del Corpus (Corpus de Sangre), asesinando al virrey. Los catalanes ofrecen el condado de Barcelona a Francia por su ayuda, nombrando un virrey. En 1652 las tropas de Felipe IV ponen fin a la secesión.
En 1640 se inicia la rebelión en Portugal. Los nobles cansados de la política española poco favorable a sus intereses se niegan a colaborar contra la rebelión catalana. Nombran rey al duque de Braganza, como Juan IV. La guerra se prolongó hasta 1668, reconociendo la corona española la independencia de Portugal.

9.3 LOS AUSTRIAS DEL SIGLO XVII: EL OCASO DEL IMPERIO ESPAÑOL EN EUROPA.

El siglo XVII supuso el fin de la hegemonía española en Europa. La política exterior de Felipe III estuvo presidida por la pacificación, firma la paz con Inglaterra (1604), la Tregua de los Doce Años con los Países Bajos (1609), y paz con Francia al morir Enrique IV; pero 1618 estalló la Guerra de los Treinta Años (1618- 1648), España participó al lado del Emperador Fernando II.
En el reinado de Felipe IV expiró la Tregua con los Países Bajos, reanudándose la guerra. Francia entra en la Guerra de los Treinta Años a favor de Suecia y Países Bajos. La sublevación de Cataluña y Portugal en 1640 merma las fuerzas españolas. En 1648 firma la Paz de Westfalia, España reconoce la independencia de Holanda iniciándose la hegemonía francesa en Europa. En 1659, España firma la Paz de los Pirineos con Francia, perdiendo el Rosellón y la Cerdaña.
El acoso francés siguió en el reinado de Carlos II. Forma la liga de los Augsburgo junto a los Habsburgo alemanes, Inglaterra y Holanda, deteniendo el expansionismo francés.

9.4 LA ESPAÑA DEL SIGLO XVII: EVOLUCIÓN ECONÓMICA Y SOCIAL

España vivió en el siglo XVII una enorme crisis demográfica, económica y social. A lo largo del siglo la población se estancó, siendo Castilla la más afectada. Influyeron varios factores: crisis de subsistencias, epidemias, guerras, emigración a América y expulsión de los moriscos.
La producción agrícola disminuyó, sobre todo en Castilla. La ganadería sedentaria y estabulada creció frente a la trashumante, perjudicada por la disminución de exportaciones a Flandes. No se invertía en empresas industriales y comercio, la artesanía castellana entró en recesión. La metalurgia vasca y la industria naval estaban en crisis. Decayó el comercio en América. Pero en las últimas décadas se inicia una leve mejoría.
La estructura social seguía siendo medieval. Había dos estamentos privilegiados: nobleza y clero, y un tercer estamento, los plebeyos. El número de nobles y clérigos creció. La burguesía intentaba ennoblecerse, y la situación de los campesinos empeoró, siendo frecuentes las revueltas y la emigración a Madrid o a la periferia peninsular. En torno a esta sociedad vivían mendigos, pobres y maleantes.

9.5. LA ESPAÑA DEL SIGLO XVII: ESPLENDOR CULTURAL. EL SIGLO DE ORO.

La España del siglo XVII continuó apegada a valores aristocráticos y religiosos. La cultura barroca al servicio de la monarquía absoluta y de la Iglesia Católica, utilizada como propaganda de la Contrarreforma.
La técnica y la ciencia, entraron en decadencia al quedar relegadas de la revolución científica que se estaba produciendo en Europa. En el ámbito del pensamiento destacaron los arbitristas, críticos precursores de los ilustrados del siglo XVIII, con escasas influencias sobre el poder político hasta finales del siglo XVII.
Al contrario que la economía, la literatura vive su Siglo de Oro. Se inicia con la prosa del Quijote de Cervantes, y siguió cultivándose la novela picaresca como El Buscón de Quevedo. En poesía destacaron Góngora y Quevedo, y en teatro Calderón de la Barca, Tirso de Molina y Lope de Vega.
El arte barroco, refleja la España de la época, centrándose más en la apariencia que en la esencia. Ejemplo de la arquitectura fue Gómez de Mora (Plaza Mayor de Madrid). En escultura destaca Gregorio Fernández. Será la pintura la manifestación artística más sobresaliente, destacando Zurbarán, Velázquez y Murillo.