DESCARTES

DESCARTES

EL HOMBRE

Descartes distingue como otros pensadores entre el alma y el cuerpo:
“puesto que por una parte tengo una idea clara y distinta de mí mismo, según la cual soy algoque piensa, y no extenso y, por otra parte, tengo una idea distinta del cuerpo, según la cual éste es una cosa extensa, que no piensa, resulta cierto que yo, es decir, mi alma, por la cual soy lo que soy, es entera y verdaderamente distinta de mi cuerpo, pudiendo ser y existir sin elcuerpo”.
Al alma sólo pertenece el pensar ( res cogitans ), mientras que el cuerpo pertenece a lo
material ( res extensa ). El cuerpo se reduce a una máquina regida por las leyes de la física. La vida se reducirá a movimiento mecánico; en particular, en los animales, que carecen de alma y pensamiento.
En el caso del hombre, Descartes sostiene que el alma está verdaderamente unida a todo el
cuerpo, aunque luego la localiza en la glándula pineal como su sede, desde donde ejerce sus funciones. Gracias a la presión mecánica que sobre la glándula ejercen los espíritus vitales o partículas muy sutiles que se mezclan con la sangre, el alma recibe las impresiones o imágenes procedentes de los órganos de los sentidos a través de los músculos y nervios y, de modo recíproco, por la actuación de la glándula pineal sobre esos espíritus modifica los músculos y provoca el movimiento del cuerpo. En esta interacción, para Descartes es claro que es el alma quien siente, no el cuerpo, aun cuando las sensaciones sean ideas confusas, maneras confusas del pensar. Es el alma quien percibe, o sufre las pasiones -el deseo, tristeza, alegría, admiración, odio…- que Descartes explica en tono radicalmente mecanicista.

ÉTICA

Descartes trata de establecer unos principios para conocer que se van a extender al ámbito de la ética. En su obra ” Discurso del Método”, señala que no admitirá ninguna ciencia que no pueda justificarse desde sus principios, o que lleve a la confusión del conocimiento. Así hace un estudio de las aportaciones de la filosofía y la ciencia en la historia. Para Descartes,
debemos de tener un buen método para razonar, pues da lo mismo como seamos, buenos o malos si no sabemos lo que es la verdad del bien y el mal. Si no tenemos este método, no razonaremos bien. El método contiene cuatro reglas:
– El criterio de la idea clara y distinta ( evidencia )
– Análisis de las ideas más complejas.
-Síntesis de las ideas.
-Enumeración completa.
Además Descartes señala tres máximas de comportamiento para ser felices:
– Conformismo social, se dóciles a las leyes, costumbres y usos de nuestro país.
– Tener voluntad, ánimo constante, siempre en la misma dirección.
– Moderación de los deseos, prudentes, contenernos y no cambiar el orden del mundo.
Se apoya en el fundamento de que la ética tiene dos principios, uno del ser divino, en el que
Dios es bueno y por lo tanto tenemos que confiar en que todo lo que nos ocurre es bueno; y
por otro lado la condición humana, que está determinada por la res cogitans, siendo lo mejor,
tenerla separada de la res extensa. Pero hay un terreno el de las pasiones que es compartido
por ambas, al alma porque es consciente y al cuerpo porque provoca un movimiento. Las
pasiones son buenas si yo las someto, de ahí la idea de la moderación de los deseos.
La indecisión viene de las pasiones, por lo que hay que ser decidido y no vacilar.
DIOS

Para salir del inmanentismo en el que se halla en la cuestión del cogito y las ideas, es decir que el yo no se puede engañar al pensar que existe y que lo que piensa son las ideas, Descartes procede a la demostración de la existencia de Dios.
Esto lo hace afirmando que la mente y el mundo han sido hechos por un ser infinitamente bueno, y que por ser bueno, no puede querer engañarme cuando me noto a mí mismo pensando. Descartes se pone a demostrar la existencia de Dios, pero, naturalmente, a partir del cogito sólo y de las ideas, ya que de momento no admite otra realidad; en esto el planteamiento de Descartes es moderno: La “demostración de la existencia de Dios” ha de consistir en poner de manifiesto que la mente no puede dudar de la existencia de Dios.

Demostraciones:

1ª La más difundida, la típica del racionalismo, es la calificada de prueba ontológica:
Es verdad que aquello que percibimos clara y distintamente es verdadero. Lo que se percibe con claridad y distinción es verdad. De un triángulo percibimos clara y distintamente que sus ángulos suman dos rectos (por lo tanto, esto es verdad), pero de un triángulo no percibimos clara y distintamente que “exista realmente”, en la “realidad en sí” (es decir: tal cosa no se puede intuir a partir de la pura noción de triángulo). En cambio, de Dios sí, porque la noción misma de Dios incluye la existencia; la noción de Dios es la de un ser necesario, o dicho de otro modo, la de un ser ilimitado en todos los aspectos, y el hecho de “no existir” sería una limitación. Esto sería una contradicción al admitir por un lado, la perfección suma y por otro una limitación a esa perfección, la de su no existencia necesaria y actual. Por tanto, la idea de Ser perfecto, la idea de Dios, incluye la existencia necesaria y no por ficción del pensamiento, del entendimiento, sino porque el existir pertenece a la naturaleza verdadera e inmutable de ese ser.
2ª Descartes introduce el principio de que todo cuanto existe tiene que tener una causa de su existencia. Dios no es una idea ni adventicia ni facticia por lo que tan solo queda ya que sea innata, es decir que nacemos ya con ella. Si nacemos con esta idea ¿ de dónde ha venido salvo que un ser nos la ha dado al nacer ? Podría preguntarse, si todo lo que existe tiene que tener una causa, cuál es la causa de la existencia de Dios. Tomás de Aquino respondería que tiene que tener una causa eficiente todo aquello que no es ello mismo el existir mismo, ya que el existir mismo no puede recibir el existir. Descartes dice que la propia inmensidad de la naturaleza de Dios es la “causa o la razón por la cual Dios no necesita de ninguna causa para existir.

CONOCIMIENTO

Descartes es un filósofo racionalista que parte de la idea de que si la razón es única, la verdad es única y habrá un único método para encontrarla.
Es necesario encontrar un método para estar seguros de que si lo seguimos llegaremos a una
verdad inapelable. Para ello lleva a cabo un análisis de la razón. Ésta se presenta mediante la intuición ( ideas simples y evidentes, claras y distintas ) y la deducción que es una cadena de
intuiciones. Una vez señaladas las dos formas de actuar la razón, Descartes se dispone a construir un método, que será modelo del método matemático, influenciado por Galileo. Este método propuesto consta de diferentes reglas que se deben seguir para alcanzar de manera correcta el conocimiento.

– La primera es la evidencia, que consiste en no admitir como verdadera cosa alguna que no reconociese con evidencia como tal; para que algo sea evidente se nos tiene que presentar de manera clara y distinta.

-La segunda regla es el análisis, que consiste en dividir cada una de las dificultades en tantas partes como se pueda ya que para alcanzar una certeza verdadera se debe partir de lo simple para proporcionar seguridad y evitar falsedades.

– La tercera, es la síntesis, es decir conducir ordenadamente los pensamientos comenzando por los más simples y fáciles para ir ascendiendo hasta los más complejos; este proceso se realiza mediante la deducción, es decir, el método por el cual se procede lógicamente de lo universal a lo particular; e implica una sucesión de intuiciones; esta regla tiene una cierta influencia platónica debido a la jerarquización de ideas que realiza.

– La cuarta regla del método es la enumeración que consiste en realizar una revisión y
recuento de las verdades obtenidas para asegurarse de que son verdad y no hay ningún error.
La duda metódica es un mecanismo que Descartes decide emplear, de forma voluntaria,
“decidí fingir” ,“rechazar como falso todo lo que pudiera generar la menor duda”, para poder
analizar desde cero todos los conocimientos que hasta ahora tenía como ciertos, y poder así
ver si existe algo realmente verdadero y evidente. La razón de la duda metódica se debe a su imposibilidad de partir de la 1ª regla , la de la evidencia. Descartes necesita encontrar una verdad evidente, absolutamente indudable. Por ello inicia el proceso de la duda metódica.

-Lo primero de lo que dudará Descartes es de los datos sensoriales “nuestros sentidos nos engañan algunas veces”, dudando de la veracidad de conocimiento que nos proporcionan nuestros sentidos.

-La segunda razón de la duda se debe a la dificultad de distinguir el sueño de la realidad. “pensamientos que tenemos estando despiertos, pueden venirnos también estando dormidos” de la misma manera que la realidad de los sueños no se distingue de la realidad del estado de vigilia cuando estamos dormidos.

-Por último, a la hipótesis de la existencia de un “genio maligno” que nos haga ver con evidencia algo que no lo es. Quizás hemos nacido con un grado de imperfección tal que cuando creemos que algo es verdad, en realidad sea mentira y viceversa.
La duda de Descartes es una duda metódica, es decir, su finalidad es alcanzar la certeza, por lo tanto es diferente a la duda escéptica, que creía imposible el conocimiento. Es más, Descartes emplea esta duda para superar el escepticismo y encontrar una proposición que resista absolutamente cualquier duda imaginable. La duda es consecuencia de la primera regla del método, ya que se debe admitir como verdadero solo aquello que se presente con absoluta claridad y distinción, y por lo tanto con evidencia. Esta es una de las máximas expresiones del racionalismo ya que para esta corriente filosófica, solo se puede admitir como ciertas aquellas creencias que han sido revisadas por la razón.
Con su método rechaza todo aquello que él tenía como cierto, provenga de los sentidos o del
conocimiento. Y al dudar de todo conocimiento descubre, “advertí”, que hay uno del que no puede dudar, de que él piensa, “Pienso, luego existo” Cogito, ergo sum.

De esta conclusión deduce el Primer Principio de la filosofía que buscaba, la filosofía basada en el método matemático. La proposición hallada es totalmente evidente ya que no puede
dudarse su veracidad en absoluto, porque puede fingir que su cuerpo es una ilusión, pero no
puede fingir que no piensa. Por lo tanto de esto deduce que existimos como seres pensantes.
Por ello afirma que hay una parte de nosotros cuya misión es pensar, la res cogitans o
sustancia pensante. Para Descartes la sustancia es aquello que no necesita de ninguna otra
cosa para existir y es la base de los atributos y modos; y según su concepción.
Existen tres sustancias la res cogitans o sustancia pensante; la res extensa o sustancia extensa; y la res infinita o sustancia infinita. De la existencia de la res cogitans y la res extensa se muestra el dualismo antropológico de Descartes, la sustancia pensante o alma, que es inmaterial, y la sustancia extensa, el cuerpo. También se deduce que es mucho más fácil de distinguir el alma que el cuerpo.
A la conclusión de que somos como seres pensantes se ha llegado mediante la intuición, es
decir, a la percepción íntima e instantánea de una idea o verdad que aparece como evidente a quien la tiene. Y emplearemos la deducción para proceder de lo universal a lo particular, es
decir, a partir de un axioma o verdad primera, extraer las demás verdades. Esta forma de
proceder es la que se emplea en el método modelo escogido por Descartes, el matemático.
De la existencia del Primer Principio obtenemos el criterio de verdad de Descartes, algo es
absolutamente verdadero si se nos presenta, como hemos dicho, con claridad y distinción, es decir, con evidencia.
Para Descartes, una vez que ha dado por sentada la existencia de su propio yo afirma que éste consiste en puro pensamiento y el pensamiento se compone de ideas. Para él son de tres tipos:

-Adventicias, las que provienen de los captado en el mundo físico.

– Facticias, las creadas por el mismo pensamiento y compuestas de dos o más adventicias )

-Innatas, (las que tenemos de nacimiento y que son simples y abstractas.
Descartes piensa que, si dudamos es que no somos perfectos, pues hay más perfección en el
conocimiento que en la duda. Si no somos perfectos, es porque tenemos una idea innata de
perfección en nuestra mente que tiene que proceder de alguien más perfecto que yo, y ese
tiene que ser Dios, por lo tanto Dios existe.
Y se presenta a Dios como la sustancia infinita (res infinita), la perfección; y como garante de
nuestros conocimientos, oponiéndose a idea del genio maligno.
Descartes se presenta como un optimista epistemológico ya que busca la verdad absoluta, el
conocimiento absoluto. Abandonando así la tesis del solipsismo, que afirma que solo se puede garantizar la existencia de uno mismo, y que la de otro es dudosa e infundada.

POLÍTICA

Reivindica la democracia más amplia posible, aunque dentro de ésta no incluye a las mujeres, a quienes plantea si deben o no tener derechos políticos, finalmente se inclina por sostener una inferioridad innata a las mujeres.
Afirma que el mejor gobierno es el de los hombres, no obstante deja una puerta abierta al
reconocimiento de las mismas, pero que lo mejor es evitar el tema ya que puede generar
conflictos.
En su obra “Tratado Político” sostiene que la democracia es el mejor sistema posible y que más se ajuste a la naturaleza y a la razón y que el fin del estado es hacer a todos los hombres libres y dejar de ser un autómata.

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