LA CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN

11. LA CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN

11.1 LA CRISIS DE 1808: LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA Y LOS COMIENZOS DE LA REVOLUCIÓN LIBERAL.

Carlos IV (1788-1808) y el modelo político del absolutismo ilustrado, fueron incapaces de resolver los graves problemas de España. Tras el desastre en la Guerra de la Convención (1793-1795-Paz de Basilea) contra Francia, se volvió a una política franco-española poco favorable para España (Trafalgar-1805). Fruto de ella fueron los tratados S. Ildefonso (1796 y 1800), y el Tratado de Fontainebleau (1807), por el que Godoy autorizaba el paso del ejército francés a Portugal. Napoleón propone el cambio de frontera franco-española al Ebro, Godoy ve las intenciones e intenta trasladar a la familia real a Andalucía y quizás después a América; ello provocó el Motín de Aranjuez (19-III-1808) protagonizado por simpatizantes del príncipe Fernando, con él cae Godoy y Carlos IV abdica en su hijo Fernando. Napoleón aprovecha la situación atrayendo a la familia real a Bayona, teniendo lugar las Abdicaciones de Bayona: Fernando renunció al trono a favor de su padre y este en Napoleón, que a su vez entregaría a su hermano José Bonaparte (José I), que hizo publicar el Estatuto de Bayona (julio 1808)
En Madrid se produjeron constantes incidentes, que desembocaron en el levantamiento del 2 de mayo de 1808. En él el pueblo, junto a oficiales del cuartel de Monteleón se sublevaron contra los franceses. Los soldados de Napoleón respondieron fusilando a numerosos madrileños el 3 de mayo. El levantamiento de Madrid se extendió por todo el territorio y desembocó en la Guerra de la Independencia (1808-1814).
Con los levantamientos y abdicaciones se produjo un vació de poder. En las zonas no ocupadas, se estableció un nuevo poder: Juntas locales y provinciales, coordinadas por la Junta Central Suprema, constituida en Aranjuez (septiembre-1808) y presidida por Floridablanca, asumía la soberanía nacional y dirigía la marcha de la guerra.
La guerra tuvo un carácter de guerra de liberación, no fue una guerra política, sino nacional, no solo el ejército, todo el pueblo participó. Tuvieron gran importancia dos aspectos: la lucha de guerrillas, apoyada por el país, y la resistencia en las ciudades, enfrentadas ante un ejército más numeroso.
La guerra se desarrolló en tres fases:
– Primera fase: Ocupación de las tropas francesas de los lugares estratégicos (mayo-octubre 1808). Ciudades, como Zaragoza y Gerona se sublevaron y fueron aisladas. El ejército francés dirigido por el general Dupont, encargado de dominar Andalucía, fue derrotado en Bailén (julio 1808); obligándoles a retroceder hasta el Ebro, y José I abandonó Madrid y se trasladó a Vitoria-Gasteiz.
– Segunda fase: Predominio francés (octubre 1808-julio 1812). Napoleón entra en España con 250.000 soldados, restablece en el trono a José I. La Junta Central Suprema se traslada a Sevilla y posteriormente a Cádiz. Se rompe la línea de resistencia española establecida en el Ebro, con derrotas españolas (Uclés) y rendición de Zaragoza y Gerona (1809). Ocupan toda Andalucía a excepción de Cádiz. Los franceses ocuparon oficialmente toda España, aunque en realidad solo dominaron las ciudades y grandes rutas, el campo se hallaba en manos guerrilleras.
– Tercera fase: ofensiva hispano-inglesa (julio 1812-1814). Con la retirada de las tropas francesas, necesarias en el frente ruso, la Junta Suprema Central firmó con Inglaterra una alianza contra Napoleón. El ejército hispano-inglés al mando de Wellington, derrotó a los franceses en Arapiles (julio 1812). A partir de aquí se invirtió la guerra: 1813 derrota francesa en Vitoria y San Marcial, Pamplona se rindió en octubre y a principios de 1814 evacuaron las últimas plazas en Cataluña.

Con el Tratado de Valençay (diciembre 1813), Napoleón reconoce a Fernando VII como rey de España.
Durante la guerra se vivió una auténtica revolución política, José I impuso el Estatuto Real de Bayona (julio 1808) implantando un régimen autoritario parcialmente reformista que establecía unas Cortes, reconocía algunos derechos individuales y mantenía la religión católica. Aprobó medidas modernizadoras: supresión de Secretarías y Consejos por ministros, abolición de la jurisdicción señorial, eliminación de barreras aduaneras, disolución de la Inquisición y reducción de conventos. Pero la mayoría del pueblo lo rechazó y formó sus propios órganos de gobierno. Surgen Juntas locales, provinciales, coordinadas por la Junta Central Suprema, que dio paso a un Consejo de Regencia, y en septiembre de 1810 entregó la autoridad a las Cortes de Cádiz, que asumieron la soberanía nacional al constituirse en Asamblea Nacional Constituyente.

11.2 LAS CORTES DE CÁDIZ Y LA CONSTITUCIÓN DE 1812.

Durante la Guerra de la Independencia (1808-1814) se gestó un nuevo régimen político, se produjo una revolución política, porque significaba asumir la soberanía nacional y romper el absolutismo. Primero surgieron Juntas locales, luego Provinciales y en septiembre de 1808 la Junta Central Suprema, que se convirtió en gobierno de la resistencia.
Trasladada a Cádiz la Junta Central Suprema, desacreditada por las derrotas militares, dio paso a un Consejo de Regencia, compuesto por cinco miembros, siendo el órgano de gobierno hasta el regreso de Fernando VII. Aunque la Junta Central ya había debatido la idea de una reunión de Cortes Generales, la Regencia no se decidió hasta que llegó la noticia del establecimiento de poderes locales en ciudades americanas, que podían poner en peligro el imperio español. Las Cortes sé autoconstituyen en Asamblea Constituyente y asumen la soberanía nacional. Se inician las sesiones (septiembre-1810), con el juramento de los diputados de defender la integridad de la nación española (incluida América), las Cortes funcionaron hasta la primavera de 1814.
La mayoría de los diputados eran de clases medias, eclesiásticos, abogados, militares, funcionarios, catedráticos, y miembros de la burguesía; clases populares y mujeres no estaban representadas. Los diputados formaban tres tendencias: liberales partidarios de reformas revolucionarias, ilustrados partidarios de reformas moderadas sin cambiar el sistema absolutista, y absolutistas que pretendían mantener el viejo orden monárquico.
Las Cortes aprobaron una serie de medidas que desmantelaban en parte los fundamentos políticos, sociales y económicos del Antiguo Régimen. Entre las medidas sociales y económicas están:
• La supresión del régimen señorial, que impedía la modernización de la administración local y provincial. Fueron derogados los gremios para dar paso a las modernas relaciones de producción liberal-capitalista.
• La nueva desamortización, aplicada a las propiedades de afrancesados, de las órdenes militares disueltas, de los conventos y monasterios destruidos por las guerras, y a la mitad de las tierras comunales.
• Se suprimen las aduanas interiores y el Honrado Concejo de la Mesta.
• Decretan la abolición de la Inquisición y supresión de conventos con menos de 12 miembros.
• Se aprueba el Decreto de libertad de prensa, junto al de producción, contratación y comercio.
• Se inició el debate sobre la reorganización territorial de España (con aportaciones de contenido regionalista), para conseguir la uniformidad territorial y centralización política.

La reforma política más relevante fue la Constitución de 1812 (19-marzo), primera ley fundamental aprobada por un Parlamento nacional en España. Sus principios básicos, inspirados en la Constitución francesa de 1789, eran:
• Soberanía nacional. La soberanía residía en la nación, incluidos los habitantes de las colonias.
• División de poderes. El poder legislativo residía en las Cortes unicamerales, el poder ejecutivo en el Rey y sus ministros y el poder judicial en los tribunales. El monarca no podía disolver las Cortes y solo poseía un derecho de veto suspensivo y transitorio durante dos años sobre las leyes aprobadas en las Cortes.
• Establece como sistema de gobierno la monarquía constitucional.
• Reconoce derechos individuales y colectivos: libertad de imprenta, propiedad, educación etc.
• Igualdad de todos ante la ley. Se suprimen los fueros y leyes que iban en contra de la Constitución, se establecen códigos y tribunales para todos, igualdad fiscal, burocracia centralizada y un ejército nacional, estableciéndose una Milicia Nacional para garantizar el orden constitucional.
• Proclama el catolicismo como religión única y oficial del Estado.
• Sufragio universal masculino e indirecto como sistema electoral.

Los ciudadanos, de acuerdo con la Constitución, reconocen a Fernando VII como rey constitucional. La Constitución refleja el influjo de Iglesia y nobleza, declara un Estado confesional y reconoce las propiedades de los privilegiados.
Ni la Constitución de 1812, ni las leyes emanadas de las Cortes tuvieron una aplicación práctica por el estado de guerra que se vivía. Fernando VII no tuvo dificultad en derogar la Constitución, pero fue el símbolo del liberalismo y sirvió de inspiración a textos posteriores.

11.3 FERNANDO VII: ABSOLUTISMO Y LIBERALISMO. LA EMANCIPACIÓN DE LA AMERICA ESPAÑOLA

Con el Tratado de Valençay (11-XII- 1813) entre Napoleón y Fernando VII, éste recupera los derechos a la Corona. Regresa a España, y en abril de 1814 recibe el Manifiesto de los Persas, firmado por diputados absolutistas. El texto censura la labor de las Cortes de Cádiz y condena la soberanía nacional, pidiendo al Rey que se suprimieran las Cortes y las reformas aprobadas en ellas, incluida la Constitución de 1812. El 4 de mayo, el rey promulga un Decreto (Decreto de Valencia), que anulaba las reformas aprobadas en las Cortes, incluida la Constitución de 1812.
Se inicia el Sexenio absolutista (1814-1820). Comienza con la detención de los liberales más importantes y la disolución de las Cortes. Apoyado por la Iglesia y los grandes terratenientes, anuló la libertad de prensa, restableció la Inquisición y la Mesta, permitió la vuelta de los jesuitas y restauró la sociedad estamental. El rey se enfrentó a problemas: inestabilidad del gobierno, crisis en Hacienda y oposición liberal, con pronunciamientos como los de Espoz y Mina, Porlier y Lacy. En 1820 triunfa el pronunciamiento de Riego en Cabezas de San Juan (Sevilla).
Fernando VII restableció la Constitución 1812 iniciando el Trienio liberal (1820-1823). Se restablecieron las leyes aprobadas en Cádiz, como la eliminación de la Inquisición, abolición del régimen señorial, reanudan la desamortización. Se aprobó la Ley de Supresión de Monasterios, Reglamento de Instrucción Pública, primer Código Penal, división del territorio en 52 provincias, se instauró la Milicia Nacional y expulsan a los jesuitas
Los liberales se dividieron en dos facciones: moderados o doceañistas (antiguos diputados liberales de Cádiz e intelectuales ilustrados) como Argüelles y Martínez de la Rosa, y exaltados o venteañistas (protagonistas de la revolución de 1820) como Mendizábal y Alcalá Galiano. Los primeros defendían el sufragio censitario, para limitar la soberanía nacional y Cortes bicamerales. Los exaltados defendían el sufragio universal, la soberanía nacional y Cortes unicamerales. Hasta 1822 gobernaron los moderados, y después los exaltados.
La oposición al régimen liberal venía del Rey, apoyado por parte del ejército, el clero y el campesinado. En 1822 en Cataluña se llegó a formar un gobierno paralelo con la Regencia de Urgell.
Los Cien Mil Hijos de San Luís, ejército organizado por Francia por orden de la Santa Alianza, pusieron fin al régimen liberal, dando paso a la década absolutista u ominosa (1823-1833). Aunque se restablecieron las instituciones de la monarquía absoluta, se evolucionó hacia un reformismo moderado.
Los liberales sufrieron represión y muchos se exiliaron. Hubo intentos de insurrección (Riego, Empecinado y Torrijos).
Se llevaron a cabo reformas: creación del Consejo de Ministros y del Ministerio de Fomento. En Hacienda, López Ballesteros elaboró los primeros presupuestos generales del Estado, e impulsó la creación de un nuevo Código de Comercio, Tribunal de Cuentas, Banco de San Fernando (1829) y la Bolsa de Madrid (1831).
El régimen tenía dos enemigos: los liberales exaltados y los realistas. Los realistas ultras se alinearon en torno a Carlos Mª Isidro, hermano y heredero a la corona. Fernando VII publica la Pragmática Sanción, derogando la Ley Sálica, permitiendo reinar a las mujeres. Tras los sucesos de la Granja, Fernando VII confirmó los derechos sucesorios de su hija Isabel, formando gobierno con Cea Bermúdez. Al morir Fernando VII, Mª Cristina hereda la corona en nombre de su hija Isabel, iniciándose la guerra civil o primera guerra carlista (1833-1840).
Al tiempo se produce el proceso independentista en América. Las causas que originaron la insurrección son múltiples: el reformismo borbónico del siglo XVIII, la extensión de las ideas ilustradas y liberales, la debilidad de España (Trafalgar e invasión napoleónica) y los intereses ingleses. Se distinguen dos periodos:
• Primera fase (1810-1815). La burguesía criolla promovió Juntas y depuso a virreyes y capitanes generales, rechazando la autoridad de la Junta Central Suprema. Estallan insurrecciones como la del cura Hidalgo en México, Simón Bolivar en Venezuela y José Francia en Paraguay.
• Segunda fase (1816-1824). Reacción absolutista que no impidió la independencia de Argentina (1816), y acciones revolucionarias: Simón Bolivar libera Ecuador, Venezuela y Colombia; San Martín logra la independencia de Chile (1818), Iturbide la de México (1822), y Sucre la de Perú y Bolivia.

Hacia 1825 solo Cuba y Puerto Rico, junto a Filipinas en Asia, permanecían en la corona española. La independencia de las colonias americanas agotó la Hacienda y agravó la crisis. España quedó relegada a un papel de potencia de segundo orden, y perdió un gran mercado. Los nuevos estados fueron neocolonizados por Inglaterra y Estados Unidos

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LA ESPAÑA DEL SIGLO XVIII

10. LA ESPAÑA DEL SIGLO XVIII.

10.1 LA GUERRA DE SUCESIÓN Y EL SISTEMA DE UTRECHT.

Carlos II último rey de la casa del los Austria murió sin descendientes dejando como heredero al trono a Felipe de Anjou; lo que desembocó en una guerra internacional que enfrentó al archiduque Carlos de Habsburgo, apoyado por la Gran alianza antiborbónica (Holanda, Inglaterra, Portugal, Prusia y el Ducado de Saboya) con Felipe de Borbón apoyado por Francia y España. En España desembocó en una guerra civil, Castilla apoyaba a Felipe de Anjou y la Corona de Aragón al archiduque.
La Guerra de Sucesión (1701-1715) en principio fue favorable a la Gran Alianza, pero Felipe V se impuso en Almansa (1707), y Brihuega y Villaviciosa (1710). El archiduque Carlos heredó el imperio austriaco (1711), precipitando el fin. Los Tratados de Utrecht (1713) y Rastadt (1714), supusieron acuerdos de carácter:
– Político. Felipe V era reconocido rey de España, prohibiendo la unión de Francia y España.
– Territorial. Inglaterra se quedó con Gibraltar y Menorca, Austria con Flandes y territorios italianos.
– Económico. Fin del monopolio americano y del asiento de negros*, instaurando el navío de permiso*.
*Navío de permiso: derecho contenido en el Tratado de Utrecht con el que Gran Bretaña obtuvo licencia para comerciar con un buque de 500 toneladas por año. Ocasionó numerosos abusos y fricciones.
*Asiento de negros: disposición del Tratado de Utrecht por la que España concedió a Gran Bretaña el monopolio del comercio de esclavos africanos en sus colonias durante un período de treinta años.

10.2 LA ESPAÑA DEL SIGLO XVIII: CAMBIOS DINÁSTICOS. LOS PRIMEROS BORBONES.

La Guerra de Sucesión (1701-1715) fortaleció la monarquía absoluta. La nueva dinastía, era francesa así como los primeros miembros del Gobierno de Felipe V. Imponiéndose en España el modelo del absolutismo francés.
Felipe V (1700-1746) empleó validos extranjeros (Alberoni); tras sus fracasos en la política exterior los sustituyó por una burocracia española absolutista y reformista, destacando José Patiño. Emprendió reformas, como los Decretos de Nueva Planta, y en política exterior firmó dos de los tres Pactos de Familia.
Su reinado estuvo interrumpido en 1724, con el breve reinado de su hijo Luis I, centrado más América.
Su sucesor Fernando VI (1746-1759) tampoco intervino en el Gobierno, dejando actuar a burócratas como José de Carvajal y el marqués de la Ensenada.
Por lo general, estos políticos procedían de la baja nobleza, dependiendo del favor del rey. Sus reformas pretendían consolidar el absolutismo con una política centralizadora, control de la Iglesia e intervención en la economía. La nueva monarquía quería devolver a España una posición de potencia internacional.

10.3 LA ESPAÑA DEL SIGLO XVIII: REFORMAS EN LA ORGANIZACIÓN DEL ESTADO. LA MONARQUÍA CENTRALISTA.

Con Felipe V se instaura en España el absolutismo monárquico. El rey concentraba todos los poderes y
centralizaba gran parte del poder territorial.
Las reformas que llevaron a cabo tenían como fin consolidar el poder absoluto, impulsando:
• La reforma del Gobierno y la Administración. Se realizó sobre los principios de centralización y
uniformidad. Los Consejos fueron relegados (excepto el de Castilla) por los secretarios de despacho,
futuros ministros. Los Decretos de Nueva Planta, suprimieron los fueros e instituciones de la antigua
corona de Aragón, respetándose los de Navarra y País Vasco. Las Cortes serán únicas, a excepción de las de Navarra. Se establecen los intendentes* al frente de las provincias, y los capitanes generales
sustituyeron a los virreyes. Se creó la Guardia Real y el regimiento* por los tercios.
• Control de la Iglesia. Aplicaron el regalismo* y consiguieron el patronato universal.
• Intervención del Estado en economía. Impuesto único en los reinos orientales y contribución única en
Castilla (Catastro Ensenada). El Estado creó manufacturas reales.
*Intendente: jefe del gobierno del municipio.
*Regimiento: unidad homogénea de cualquier arma o cuerpo militar.
*Regalismo: doctrina que defiende la primacía del poder real sobre el religioso.
*Patronato Universal: derecho otorgado por el Concordato de 1753, según el cual se ampliaba el derecho de
presentación de los obispos y algunos otros cargos eclesiásticos importantes a todos los canónigos, prebendas
y beneficios, excepto los cincuenta y dos que se reservaba el papa.

10.4 LA PRÁCTICA DEL DESPOTISMO ILUSTRADO: CARLOS III.

El reinado de Carlos III (1759-1788), supone la instauración en España del despotismo ilustrado. Ilustrado por un lado e inmovilista y antidemocrático por otro.
Carlos III se rodeó de secretarios: Campomanes, Floridablanca, Esquilache. Este último protagonizó el Motín de Esquilache (1766) al liberalizar los precios del trigo e incrementar los impuestos. El motín acarreó una serie de consecuencias: sustitución de Esquilache, poniendo al frente del gobierno al conde de Aranda (en 1776 le siguió Floridablanca), expulsión de los jesuitas (1767), manteniendo la política regalista, y siguieron los privilegios de la nobleza y derechos señoriales.
En política económica, Olavide, Jovellanos y Campomanes abordan la Ley Agraria; se limitan los intereses de la Mesta. Olavide supervisó el plan de colonización de Sierra Morena. Se creó el Banco Nacional de San Carlos y comienza la emisión de vales reales (títulos de deuda pública). Se fomentó la construcción de obras públicas: Canal de Castilla e Imperial de Aragón.
*Sociedades Económicas de Amigos del País: asociaciones fundadas por grupos de intelectuales para difundir ideas de la Ilustración y promover el desarrollo de España. Trataron de fomentar la economía y la enseñanza, a la vez que divulgaban los avances científicos. La primera fue la Vascongada, aunque la Matritense, fundada por Campomanes, alcanzó mayor influencia.

10.5 LA ESPAÑA DEL SIGLO XVIII: EVOLUCIÓN DE LA POLÍTICA EXTERIOR EN EUROPA.

El objetivo fundamental de la política exterior de los primeros Borbones fue recuperar los territorios perdidos con la Paz de Utrecht.
Felipe V y su segunda esposa Isabel de Farnesio, se centran en Italia. Invaden Cerdeña y Sicilia, provocando la Cuádruple Alianza (1718). En 1731 acuerdo con R. Unido y Francia, obteniendo Parma para su hijo mayor Carlos. Firma con Francia el Primer Pacto de Familia* (1733 – Guerra de Sucesión de Polonia), recuperando Sicilia y Nápoles para Carlos, abandonando Parma. Con el Segundo Pacto de Familia (1743 – Guerra de Sucesión de Austria) obtiene Parma, para su segundo hijo Felipe.
Fernando VI, mantuvo una política exterior de neutralidad firmando la Paz con Inglaterra.
Carlos III firmó el Tercer Pacto de Familia con Francia (1761), participando en la Guerra de los Siete Años (1756-1763) y en la Guerra de la Independencia de las trece colonias británicas en Norteamérica (1775-1783), en esta última con la Paz de Versalles se recuperó Florida, Menorca y Sacramento (Uruguay).
*Pacto de Familia: acuerdos de alianza suscritos entre los Borbones de Francia y España en el siglo XVIII para contrarrestar la hegemonía británica.

10.6 LA ESPAÑA DEL SIGLO XVIII: LA POLÍTICA BORBÓNICA EN AMÉRICA.

La pérdida de las posesiones europeas reorientó los intereses hacia América. Desarrollaron una política de control sobre la Administración americana, con un programa reformista:
– Reformas administrativas. El centralismo y las reformas alcanzarían a América. El Consejo de Indias y la Casa de Contratación perdieron funciones a favor de las Secretarias. Crean dos nuevos virreinatos: Nueva Granada (1717) y el de Río de la Plata (1776); y cuatro Capitanías Generales: Cuba, Guatemala, Venezuela y Chile.
– Reforma militar. No existía una fuerza armada en América, por ello se implantó el servicio militar obligatorio, se crearon cuatro guarniciones militares y se reordenó la Marina.
– Reformas económicas. Ante la escasez de suministros y aislamiento de algunas zonas, se adoptaron medidas: promoción de las compañías comerciales (Compañía Guipuzcoana de Caracas), introducción de navíos de registro*, medidas liberalizadoras del comercio (afectaba a nueve puertos-1765) y en 1778 promulgaron el Reglamento de Libre Comercio (trece puertos españoles comerciaban con veinticuatro americanos).
*Navíos de registro: sistema establecido a partir de 1740 para sustituir a las flotas. Un barco español, previa solicitud de autorización, podía comerciar libremente con América.

10.7 LA ILUSTRACIÓN EN ESPAÑA.

La Ilustración es la corriente de pensamiento que se difundió por Europa en el siglo XVIII, y que en España constituyó la base intelectual de las reformas, especialmente con Carlos III. Los rasgos más característicos de esta ideología son: el empleo de la razón y la crítica, el fomento de la economía nacional, el desarrollo del conocimiento científico y de la educación como base del avance técnico y económico, y la difusión del progreso y de la felicidad.
La Ilustración se sirvió de varios canales de difusión de sus ideas como: Academias, Instituciones de enseñanza superior y consulados, junto a vías de nueva creación como las Sociedades Económicas de Amigos del País* y la prensa.
Destacan numerosos intelectuales y artistas como el pensador Gaspar Melchor de Jovellanos, en botánica José Celestino Mutis, el ensayista José Cadalso, el dramaturgo Leandro Fernández de Moratín. Favoreció la aparición del Neoclasicismo utilizado en reformas urbanísticas (Puerta Alcalá).

LA ESPAÑA DEL SIGLO XVII

9. LA ESPAÑA DEL SIGLO XVII.

9.1 LOS AUSTRIAS DEL SIGLO XVII. GOBIERNO DE VALIDOS Y CONFLICTOS INTERNOS.

Los reyes del siglo XVII denominados “Austrias menores” por su presunta ineficacia política, delegan las mayores decisiones de gobierno en sus validos. No era un cargo institucional; gobernaron al margen de los Consejos, con sus partidarios, aumentando la corrupción.
Destacan el duque de Lerma con Felipe III, el conde duque de Olivares con Felipe IV, en la regencia de Mariana de Austria el jesuita Nithard, y con Carlos II Juan José de Austria.
En el siglo XVII hubo numerosos conflictos internos. Con Felipe III, el duque de Lerma decretó la expulsión de los moriscos (1609-1614) por el posible apoyo a los turcos. En el reinado de Felipe IV, la política reformista de Olivares provocó diversos conflictos: el causado por la Unión de Armas (1625); rebelión en Vizcaya y Castilla por el impuesto de la sal (1631), rebeliones secesionistas en Portugal y Cataluña (1640) e independentistas en Andalucía (1641). Con Carlos II, revueltas de los barretines en Cataluña (1688-89), Segundas Germanías en Valencia (1693) y motín de los Gatos en Madrid (1699).

9.2 LA CRISIS DE 1640.

La política centralizadora de Olivares, con su proyecto del Gran Memorial que incluía la formación de la Unión de Armas, provocó rebeliones en 1640.
En Cataluña, al margen de la Unión de Armas, su política chocó con la autonomía del principado catalán. En 1639 la guerra con Francia estaba en la frontera catalana, los tercios reales penetraron en el principado, provocando las protestas en Cataluña. En 1640 estalló una rebelión de campesinos, se les unieron los segadores que se apoderaron de la ciudad de Barcelona el día del Corpus (Corpus de Sangre), asesinando al virrey. Los catalanes ofrecen el condado de Barcelona a Francia por su ayuda, nombrando un virrey. En 1652 las tropas de Felipe IV ponen fin a la secesión.
En 1640 se inicia la rebelión en Portugal. Los nobles cansados de la política española poco favorable a sus intereses se niegan a colaborar contra la rebelión catalana. Nombran rey al duque de Braganza, como Juan IV. La guerra se prolongó hasta 1668, reconociendo la corona española la independencia de Portugal.

9.3 LOS AUSTRIAS DEL SIGLO XVII: EL OCASO DEL IMPERIO ESPAÑOL EN EUROPA.

El siglo XVII supuso el fin de la hegemonía española en Europa. La política exterior de Felipe III estuvo presidida por la pacificación, firma la paz con Inglaterra (1604), la Tregua de los Doce Años con los Países Bajos (1609), y paz con Francia al morir Enrique IV; pero 1618 estalló la Guerra de los Treinta Años (1618- 1648), España participó al lado del Emperador Fernando II.
En el reinado de Felipe IV expiró la Tregua con los Países Bajos, reanudándose la guerra. Francia entra en la Guerra de los Treinta Años a favor de Suecia y Países Bajos. La sublevación de Cataluña y Portugal en 1640 merma las fuerzas españolas. En 1648 firma la Paz de Westfalia, España reconoce la independencia de Holanda iniciándose la hegemonía francesa en Europa. En 1659, España firma la Paz de los Pirineos con Francia, perdiendo el Rosellón y la Cerdaña.
El acoso francés siguió en el reinado de Carlos II. Forma la liga de los Augsburgo junto a los Habsburgo alemanes, Inglaterra y Holanda, deteniendo el expansionismo francés.

9.4 LA ESPAÑA DEL SIGLO XVII: EVOLUCIÓN ECONÓMICA Y SOCIAL

España vivió en el siglo XVII una enorme crisis demográfica, económica y social. A lo largo del siglo la población se estancó, siendo Castilla la más afectada. Influyeron varios factores: crisis de subsistencias, epidemias, guerras, emigración a América y expulsión de los moriscos.
La producción agrícola disminuyó, sobre todo en Castilla. La ganadería sedentaria y estabulada creció frente a la trashumante, perjudicada por la disminución de exportaciones a Flandes. No se invertía en empresas industriales y comercio, la artesanía castellana entró en recesión. La metalurgia vasca y la industria naval estaban en crisis. Decayó el comercio en América. Pero en las últimas décadas se inicia una leve mejoría.
La estructura social seguía siendo medieval. Había dos estamentos privilegiados: nobleza y clero, y un tercer estamento, los plebeyos. El número de nobles y clérigos creció. La burguesía intentaba ennoblecerse, y la situación de los campesinos empeoró, siendo frecuentes las revueltas y la emigración a Madrid o a la periferia peninsular. En torno a esta sociedad vivían mendigos, pobres y maleantes.

9.5. LA ESPAÑA DEL SIGLO XVII: ESPLENDOR CULTURAL. EL SIGLO DE ORO.

La España del siglo XVII continuó apegada a valores aristocráticos y religiosos. La cultura barroca al servicio de la monarquía absoluta y de la Iglesia Católica, utilizada como propaganda de la Contrarreforma.
La técnica y la ciencia, entraron en decadencia al quedar relegadas de la revolución científica que se estaba produciendo en Europa. En el ámbito del pensamiento destacaron los arbitristas, críticos precursores de los ilustrados del siglo XVIII, con escasas influencias sobre el poder político hasta finales del siglo XVII.
Al contrario que la economía, la literatura vive su Siglo de Oro. Se inicia con la prosa del Quijote de Cervantes, y siguió cultivándose la novela picaresca como El Buscón de Quevedo. En poesía destacaron Góngora y Quevedo, y en teatro Calderón de la Barca, Tirso de Molina y Lope de Vega.
El arte barroco, refleja la España de la época, centrándose más en la apariencia que en la esencia. Ejemplo de la arquitectura fue Gómez de Mora (Plaza Mayor de Madrid). En escultura destaca Gregorio Fernández. Será la pintura la manifestación artística más sobresaliente, destacando Zurbarán, Velázquez y Murillo.

LA ESPAÑA DEL SIGLO XVI

8. LA ESPAÑA DEL SIGLO XVI

8.1 EL IMPERIO DE CARLOS V. CONFLICTOS INTERNOS: COMUNIDADES Y GERMANÍAS.

Carlos I, nieto de los Reyes Católicos, llega a tierras hispánicas en 1517 rodeado de consejeros flamencos. En 1519 recibe la corona imperial, como Carlos V. El nombramiento supuso la ausencia del emperador y una subida de impuestos, siendo las Cortes castellanas las que sufraguen el viaje a Alemania.
El descontento desembocó en la sublevación de las Comunidades de Castilla (1520-1522). Opuestos a la administración de los nobles flamencos y a Adriano de Utrecht como gobernador; pedían una limitación del poder real y reducción de impuestos. Derrotados en la batalla de Villalar (1521), sus líderes Bravo, Padilla y Maldonado fueron ajusticiados.
Al tiempo estallan las Germanías (1519-1523) en Valencia y Mallorca. Fueron un movimiento de contenido social, dirigidas por los gremios y campesinos contra los señores feudales y sus siervos mudéjares, siendo aplastados en 1522.
En ambos conflictos la monarquía apoyada por la nobleza salió reforzada frente a las ciudades y Cortes.

8.2 LA MONARQUÍA HISPÁNICA DE FELIPE II. LA UNIDAD IBÉRICA.

Al Imperio Universal de Carlos V, le sucedió el hispánico de Felipe II (1556-1598). De él heredó los objetivos políticos: lucha por la hegemonía política y defensa de su patrimonio territorial; y sus enemigos: Francia (San Quintín 1557, y paz de Cateau-Cambresis 1559); Imperio Turco (Lepanto 1571), Países Bajos (sublevación 1566), e Inglaterra (Armada Invencible 1588).
Desde 1559 no se ausentó de España, fijó la capital en Madrid (1561), se rodeó de consejeros españoles; y gobernó a distancia, con una amplia administración y un gran ejército. Respetó las instituciones de cada reino, pero se enfrentó a dos rebeliones: en las Alpujarras (1568-1570) y en Aragón (1590-1592).
Logró la unidad peninsular, convirtiéndose en rey de Portugal. Desaparecido Sebastián I y muerto el infante Enrique (1580), Felipe II (hijo de Isabel de Portugal y nieto de Manuel I el Afortunado) hizo valer sus derechos dinásticos. Sus tropas derrotaron a las portuguesas y las Cortes de Tomar (1581) le reconocieron rey, formándose el mayor imperio territorial y marítimo.

8.3 LA ESPAÑA DEL SIGLO XVI: EL MODELO POLÍTICO DE LOS AUSTRIAS. LA UNIÓN DE REINOS.

Los territorios que componían la monarquía hispánica (hispanos, dominios europeos y americanos), tenían un vínculo común: los reyes. Era una monarquía que ofrecía unidad en la cumbre pero un modelo plural y descentralizado por la base.
Los Austrias, Carlos I y Felipe II, potenciaron y desarrollaron las instituciones creadas por los Reyes Católicos. Las características de estas instituciones fueron:
– Se consolidó el sistema de gobierno por consejos. Había un Consejo de Estado con jurisdicción sobre todos los reinos, territoriales (Aragón, Indias), y especializados (Hacienda e Inquisición).
– Aumentó el poder de los secretarios del rey, los más importantes llegan a Secretarios de Estado.
– En 1580 Felipe II creó las Juntas* para coordinar tareas de gobierno.
– Se mantiene la delegación de poder en virreyes y gobernadores.

Se crearon impuestos como los millones*, que junto a la venta de cargos públicos no evitaron las bancarrotas.
*Juntas: comités segregados de los consejos para estudiar temas específicos.
*Millones: impuesto indirecto que se aplicó sobre los alimentos esenciales, afectó principalmente a las clases populares castellanas.

8.4 ECONOMÍA Y SOCIEDAD EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XVI.

El siglo XVI fue un periodo de expansión económica impulsada por un crecimiento de la población.
La agricultura creció al incrementarse las tierras de cultivo (cereal y vid), pero con técnicas arcaicas. La ganadería trashumante mantuvo su importancia, sobre todo en Castilla apoyada por la Mesta. La industria era escasa, destacaba la pañera (Cuenca, Segovia), metalurgia vasca, naval (Valencia). El comercio tuvo un gran desarrollo gracias a la explotación del Nuevo Mundo, favoreciendo a Castilla y puertos atlánticos.
Los puntos débiles de la economía, fueron la inflación por la llegada de metales preciosos, las bancarrotas y el declive de las ferias (Medina del Campo).
En la sociedad estamental del siglo XVI había una preeminencia de nobleza y clero (privilegiados). La nobleza, formada por “grandes”, caballeros e hidalgos. El clero con una gran diferencia entre el alto y bajo clero. La burguesía intentaba ennoblecerse (compra de títulos). Los no privilegiados o pecheros formaban el grueso de la sociedad, completada con moriscos y judíos conversos.

8.5 CULTURA Y MENTALIDADES EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XVI. LA INQUISICIÓN.

La cultura del siglo XVI español quedó marcada por el espíritu humanista del Renacimiento y la Contrarreforma. El contacto con los territorios italianos y flamencos favoreció la llegada del Humanismo, con representantes como Luis Vives en Filosofía, Francisco de Vitoria en Derecho o Miguel Servet en Medicina.
La imprenta, las Universidades, los mecenas y una mayor alfabetización ayudaron a la difusión de la cultura. En literatura destaca la novela picaresca como “El Lazarillo”, y la mística de S. Juan de la Cruz y Stª Teresa de Jesús, junto a los poetas Garcilaso de la Vega y fray Luís de León.
En el reinado de Felipe II se produjo un cambio en el pensamiento europeo, triunfando la Reforma. España apoyó el Concilio de Trento, impulsando la Contrarreforma. La intolerancia religiosa hacia las minorías religiosas, generalizó la limpieza de sangre. Teniendo un papel esencial la Inquisición (regenerada con los Reyes Católicos) que había iniciado su actividad en 1482 en Sevilla, persiguiendo a los falsos conversos, y que ampliaría su acción a moriscos, protestantes y desviaciones morales.

EXPANSIÓN ULTRAMARINA Y CREACIÓN DEL IMPERIO COLONIAL

7. EXPANSIÓN ULTRAMARINA Y CREACIÓN DEL IMPERIO COLONIAL.

7.1 EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA.

Portugal y Castilla (Canarias), en el siglo XV, eran las dos potencias en las expediciones atlánticas. Estos intereses condujeron a Colón a proponer a las Cortes portuguesa y castellana su proyecto a las Indias por Occidente; rechazado por ambas y aceptado finalmente por Castilla, firmando las Capitulaciones de Stª Fe (reparto de beneficios entre Colón y Castilla).
El primer viaje partió de Palos-Huelva el 3 de agosto de 1492, recaló en Canarias y llegó a Guanahaní el 12 de octubre de 1492. Tras el viaje obtuvieron del Papa Alejandro VI las Bulas Inter Caetera*, levantando la oposición de Portugal, que llevó a la firma del Tratado de Tordesillas (1494) situando la línea imaginaria que dividía el Atlántico entre ambas potencias.
Colón realizó tres viajes más y en 1499 los Reyes autorizaron las expediciones privadas, reservándose la quinta parte de beneficios. En 1513 Vasco Núñez de Balboa atravesó el istmo de Panamá, descubriendo el Océano Pacífico, confirmando que un continente se interponía entre Europa y las especias*.
*Bulas Inter Caetera: dictadas por el Papa Alejandro VI, otorgaban a Castilla el dominio de las tierras descubiertas o por descubrir al oeste de una línea imaginaria trazada en el sentido de los meridianos a 100 leguas al oeste de las islas Azores.
*Especia: sustancia aromática que se emplea para condimentar.

7.2 CONQUISTA Y COLONIZACIÓN DE AMÉRICA.

En el siglo XVI Castilla apoyó nuevas expediciones: Nuñez de Balboa (1513) descubrió el océano Pacífico, Magallanes (1519) y Elcano (1522) realizaron la vuelta al mundo. La conquista se realizó mediante capitulaciones entre la corona y los conquistadores, y las Antillas fueron la base de las nuevas conquistas:
– Conquista del Imperio azteca. Desde Cuba, partió Hernán Cortés (1519), tres años después dominaba el Imperio azteca y la meseta central mexicana. En 1522 fundó Nueva España, constituido virreinato en 1535.
– Conquista del Imperio inca. Pizarro y Almagro (1527-1533), ocuparon los actuales territorios de Ecuador, Perú y parte de Bolivia. Desde 1542 estas tierras quedaron agrupadas en el virreinato del Perú.
Desde los imperios se realizan expediciones (1536-1586): Pedro de Valdivia a Chile, Irala a Río de la Plata, Orellana y López Aguirre al Amazonas y Núñez Cabeza de Vaca a Norteamérica.
La colonización y explotación, se basó en la explotación indígena: repartimientos*, encomiendas* (Ley de Burgos 1512 – Leyes Nuevas 1542) y mita* La Casa de Contratación de Sevilla monopolizó el comercio.
*Repartimiento: asignación de la población indígena para el trabajo en el campo.
*Encomienda: sistema de explotación que encomendaba a los colonos la evangelización de los indígenas a cambio de trabajo.
*Mita: tributo que pagaban los indios del Perú. Trabajo forzoso realizado por los indios después de un repartimiento realizado por sorteo.

7.3 GOBIERNO Y ADMINISTRACIÓN DEL IMPERIO COLONIAL.

Las Indias, no fueron consideradas territorios coloniales, sino posesiones de ultramar en igualdad con el resto de la Corona. Las instituciones castellanas fueron la base de las creadas en América, que eran:
-Consejo de Indias (1503). Órgano político-consultivo, del que dependía la Casa de Contratación.
-Virreinatos. En principio dos: Nueva España (1535) con Centroamérica y América del Norte, y el de Perú (1542) en América del Sur. Los virreyes dirigían la administración, fuerzas militares y justicia.
-Gobernaciones y Capitanías Generales, varias en cada virreinato, funciones militares y administrativas.
-Corregimientos. Formaban parte de las gobernaciones y abarcaban varios cabildos.
-Cabildos. Mismas funciones que los concejos.
-Audiencias. Funciones judiciales, junto a tareas de gobierno y control de los virreyes.
Pese a las instituciones e igualdad jurídica (Leyes de Burgos-1512 y Leyes Nuevas -1542, la explotación de los indígenas fue un rasgo de la administración de América.

7.4 IMPACTO DE AMÉRICA EN ESPAÑA

El descubrimiento y colonización de América fue de gran relevancia, puso en contacto razas, idiomas, religiones y costumbres diferentes; influyendo en la economía y sociedad.
Las consecuencias económicas hicieron pasar el eje económico mundial del Mediterráneo al Atlántico. Hubo un importante intercambio comercial, a través de la Casa de Contratación de Sevilla; llegaron nuevos productos agrícolas (patata, cacao, tabaco…) y Castilla suministraba vid, aceite, ganado, trigo, etc. El oro y la plata eran las mercancías más preciadas, su afluencia provocó un aumento de los precios (400%) en Castilla; y el aumento del dinero y no de la producción dio lugar a la revolución de los precios.
La monarquía hispana se convirtió en la primera potencia mundial, pero unida a un fuerte endeudamiento con los banqueros genoveses y alemanes que habían facilitado el capital y que imposibilitó que la riqueza quedase en Castilla. La llegada de emigrantes españoles, propició la expansión de la cultura europea, en detrimento de la autóctona; pero cambiaron la concepción del mundo y los valores culturales en España.

LOS REYES CATÓLICOS: LA CONSTRUCCIÓN DEL ESTADO MODERNO

6. LOS REYES CATÓLICOS: LA CONSTRUCCIÓN DEL ESTADO MODERNO

6.1 LOS REYES CATÓLICOS Y LA UNIÓN DINÁSTICA: INTEGRACIÓN DE LAS CORONAS DE CASTILLA Y DE ARAGÓN.
La boda de Isabel y Fernando (1469) y la muerte de Enrique IV (1474), provocan la guerra civil castellana (1474-1479) entre los partidarios de Juana la Beltraneja (franceses, portugueses y parte de la nobleza y clero), y los de Isabel (Aragón y parte le la nobleza y clero). Finalizó con el Tratado de Alcaçovas, Alfonso V de Portugal y Juana renunciaban al trono castellano.
Los Reyes Católicos, bautizados así por el Papa Alejandro VI, iniciaron la monarquía hispánica, entendida como una unión dinástica, no como un Estado unido; convirtiéndose en una unión política con tres objetivos comunes: el dominio peninsular, la unidad religiosa y la centralización del poder.
No supuso la unidad territorial e institucional, cada corona mantuvo sus instituciones, impuestos, monedas, leyes, lenguas, aduanas y tradiciones.
La unión dinástica nació desigual, Castilla tenía el papel hegemónico por el mayor peso de su economía e instituciones, de ella salían los recursos fiscales, principales fuerzas políticas y empresas de conquista.

6.2 LOS REYES CATÓLICOS. LA CONQUITA DEL REINO NAZARÍ Y LA INCORPORACIÓN DEL REINO DE NAVARRA.
La conquista del reino nazarí de Granada (1481-1492), se desarrolló en tres fases:
– Conquista y defensa de Alhama (1481-1484). Diego Ponce de León se apoderó de esta fortaleza. Los reyes supieron ganarse el apoyo de Boabdil, inmerso en la guerra civil entre los pretendientes al trono.
– Toma de Málaga (1485-1487). Aislada y asediada, Málaga fue ocupada y su población musulmana sometida a la esclavitud.
– Rendición de Granada (1488-1492). Se negoció la entrega de Baza, cae Guadix y Almería. Se firman las capitulaciones con Boabdil, el 2 de enero 1492. Granada pasó a formar parte de Castilla, consiguiendo los monarcas la unidad en la fe.
En Navarra, accedió al trono Juan III de Albret (1484) y junto a su esposa Catalina de Foix mostraron su inclinación hacia Francia frente a Aragón. Fernando invadió militarmente Pamplona (1512); en 1515 Navarra (peninsular) quedaba integrada en Castilla, manteniendo sus instituciones, fueros y monedas.

6.3 LOS REYES CATÓLICOS: LA INTEGRACIÓN DE LAS CANARIAS Y LA APROXIMACIÓN A PORTUGAL.
La conquista y colonización de Canarias se inició en 1402, con el Tratado de Alcaçovas (1479) Portugal reconoció la soberanía castellana, renovado en 1484 y en 1494 con el Tratado de Tordesillas. Con Gran Canaria, La Palma y Tenerife acabó la conquista. Ésta fue el resultado de iniciativas públicas y privadas, firmando la Corona capitulaciones con los conquistadores. La integración, tuvo una serie de consecuencias:
– La estratégica situación geográfica fue aprovechada por Castilla en su expansión por el Atlántico.
– Puesta en práctica de sistemas de gobierno que después utilizarán en América.
– Sustitución de las estructuras sociales y políticas aborígenes, por las de tipo castellano.
– Cambios demográficos, con una reducción de la población indígena, y una repoblación de andaluces, castellanos y extremeños; y colonias mercantiles de catalanes, genoveses y flamencos.
Portugal desplazada de Canarias por la política matrimonial de los reyes, se centró en la ruta del Índico: Bartolomé Días llegó al cabo de Buena Esperanza (1487) y Vasco de Gama a la India (1498).

6.4 LOS REYES CATÓLICOS Y LA ORGANIZACIÓN DEL ESTADO: INSTITUCIONES DE GOBIERNO.
Con los Reyes Católicos se pasó de un Estado feudal, a uno aristocrático dominado por una monarquía
autoritaria, buscando centralizar el poder. Los monarcas potenciaron o modificaron las instituciones ya
existentes, en Aragón, con escasas excepciones, permanecieron intactas.
El Consejo Real de Castilla, se convirtió en un órgano de gobierno e instancia judicial superior. Se establece el Consejo de las Órdenes Militares (presidido por el Rey). Las Cortes sólo se convocaban para aprobar recursos.
La Administración de justicia se llevaba a cabo en tres ámbitos: en el local con los corregidores, en segunda instancia la Chancillería (Valladolid y Granada), y en última instancia el Consejo Real. La Cancillería se sustituye por secretarios reales. Nace la Stª Hermandad para mantener el orden público.
En Aragón, confirman los fueros de Aragón, Valencia y Cataluña, establecen el Consejo de Aragón y nace la figura del virrey. Los reyes logran el derecho de presentación y Patronato Regio, y la Inquisición funcionó en ambas coronas.
6.5 LOS REYES CATÓLICOS: LA PROYECCIÓN EXTERIOR. POLÍTICA ITALIANA Y NORTEAFRICAN.
Los objetivos de la política exterior de Isabel y Fernando fueron: la recuperación de los territorios perdidos
por los Trastámara aragoneses (Navarra, Rosellón y Cerdaña, y Nápoles), consolidación de la expansión
aragonesa por el Mediterráneo (Norte de África y Nápoles), y el avance Atlántico de Castilla (conquista de Canarias y ruta oeste). Para lograrlo llevaron a cabo una ágil diplomacia, un ejército permanente y una política matrimonial que cercaba a Francia.
La política italiana se inicia con el Tratado de Barcelona (1493), por el que Aragón recuperó el Rosellón y la Cerdaña. Luis XII reivindicó Nápoles, firmando un reparto con Fernando de Aragón, que no evitó el
enfrentamiento franco-aragonés, acabando con la derrota francesa en Ceriñola y Garellano en 1503 por el ejército capitaneado por Gonzalo Fernández de Córdoba, incorporándose Nápoles.
En el Norte de África, los Reyes promovieron expediciones (duque de Medina Sidonia y Cardenal Cisneros), ocupando Melilla (1508), Orán (1509) y Bugía (1510), y establecieron protectorados sobre Argel y Trípoli.

LA BAJA EDAD MEDIA. CRISIS DE LOS SIGLOS XIV Y XV

5. LA BAJA EDAD MEDIA. CRISIS DE LOS SIGLOS XIV Y XV.

5.1 LOS REINOS CRISTIANOS EN LA BAJA EDAD MEDIA: ORGANIZACIÓN POLÍTICA E INSTITUCIONES EN EL REINO DE CASTILLA Y EN LA CORONA DE ARAGÓN.
Los cambios en la Baja Edad Media, repercutieron en las instituciones políticas. En Castilla la monarquía se consolidó y desembocó en una monarquía autoritaria de origen divino, apoyada en el derecho romano; las Partidas de Alfonso X y el Ordenamiento de Alcalá asentaron este principio. Junto a las Cortes nacen otras instituciones: la Cancillería, el Consejo Real (auxiliaba al monarca), Audiencia o Chancillería* Real (impartía justicia) y Hacienda (alcabala). Los monarcas controlaban los concejos con corregidores* y regimientos.
En la Corona de Aragón, su expansión por el Mediterráneo, le llevó a una política pactista* con los grandes señores. Cada núcleo mantenía sus instituciones: el Justicia Mayor de Aragón; las Cortes, que además de las generales, había en Aragón, Valencia y Cataluña, y como delegación de ellas la Generalitat en Cataluña y Valencia, y la Diputación del Reino en Aragón. Como instituciones centrales: Consejo Real y Cancillería.
Tras Fernando I (Compromiso de Caspe) se intentó establecer una monarquía autoritaria provocando enfrentamientos: Busca* contra Biga* y remensas frente a señores feudales*.
*Corregidor: representante del gobierno real y principalmente magistrados en las ciudades más importantes. Disponía de poderes políticos y judiciales muy amplios además de presidir el concejo municipal.
*Chancillería: máximo órgano de justicia constituido a finales de la Edad Media. Supuso la profesionalización de la justicia y contribuyó a la centralización del poder en los monarcas.
*Pactismo: sistema de gobierno en el que los reyes dependían en gran medida de las Cortes para gobernar. Se basaba en un pacto entre los estamentos y la corona.
*Feudalismo: sistema de organización social y económica basado en la existencia de una economía cerrada, autosuficiente y de base agraria. La posesión de la tierra define la división social. Las relaciones sociales se manifiestan bajo la vinculación señor-vasallo.
*Busca: grupo de mercaderes modestos y maestros de los oficios y gremios artesanos más importantes. En 1453 desplazó a la Biga en el contexto de una crisis económica y con el apoyo de la corona.
*Biga: grupo formado por los grandes rentistas y mercaderes que controlaban el gobierno de la ciudad.

5.2 LOS REINOS CRISTIANOS EN LA BAJA EDAD MEDIA: CRISIS DEMOGRÁFICA, ECONÓMICA Y POLÍTICA.

En la Baja Edad Media, siglos XIV Y XV, se vivió una profunda crisis, ésta no afectó a todos los reinos peninsulares por igual. Se produjo un gran descenso demográfico más en Navarra y Cataluña, debido a hambrunas, epidemias (peste negra*), guerras civiles y violencia feudal.
Económicamente se tradujo en abandono de tierras, escasez, carestía, y en consecuencia en una disminución global de la producción agraria y la renta señorial.
En el ámbito social y políticola crisis desembocó en:
– Conflictos interétnicos y culturales, persiguiendo a las minorías religiosas (principalmente judíos)
– Conflictos sociales, aumentando la opresión señorial y movimientos campesinos (payeses de remensa*, irmandiños y forans), movimientos urbanos (Busca contra Biga).
– Crisis en las instituciones. La oposición entre los intereses de la burguesía urbana y los de la nobleza territorial, llevó a guerras civiles como la de Castilla con los Trastámara.

*Peste negra: epidemia conocida desde la Antigüedad; una de sus variantes, la bubónica, se extendió por Europa entre 1346 y 1353. Sus efectos fueron devastadores y se calcula que murió casi un tercio de la población afectada.
*Payeses de remensa: en Cataluña, campesinos sujetos a la tierra, y a servidumbre. La remensa era el pago que los campesinos tenían que efectuar a su señor para poder abandonar su tierra.

5.3 LOS REINOS CRISTIANOS EN LA BAJA EDAD MEDIA: LA EXPANSIÓN DE LA CORONA DE ARAGÓN EN EL MEDITERRÁNEO.
Tras la conquista de Valencia y Mallorca por Jaime I, finaliza la reconquista catalano-aragonesa. Los tratados con Castilla y Francia, empujan a la Corona de Aragón hacia el Mediterráneo.
La expansión se inició con la conquista de Baleares por Jaime I, Pedro III el Grande conquista Sicilia (1282). Jaime II conquista Cerdeña (1ª mitad XIV) y controla los ducados de Atenas (1311) y Neopatria (1318) con la ayuda de los almogávares* (mercenarios catalanes y aragoneses). Se crea un área de influencia en el Norte de África (Tremecén y Bugía). Pedro IV recuperó Mallorca, y Alfonso V toma Nápoles (1442) que se independizará a la muerte del monarca.
La expansión se basó en un prospero comercio con éstas zonas, con Barcelona como principal impulsora. Se utilizaron letras de cambio*, compañías mercantiles y se crearon lonjas de contratación*. Se importaban sedas, especias y tejidos de lujo; y se exportaban paños, azafrán, artesanía, etc.
La decadencia del comercio mediterráneo, vino con la caída del Imperio bizantino (1453) y el avance turco.
*Almogávares: mercenarios utilizados por la Corona de Aragón en su expansión por el Mediterráneo.
*Letra de cambio: orden de pago de un importe que se cobra en una fecha determinada y en un lugar concreto, que puede ser muy lejano.
*Lonjas de contratación: local donde se realizan negocios mercantiles y financieros

5.4 LOS REINOS CRISTIANOS EN LA BAJA EDAD MEDIA: LAS RUTAS ATLÁNTICAS (CASTELLANOS Y PORTUGUESES). LAS ISLAS CANARIAS.

A partir de siglo XIV, Castilla y Portugal se disputaron el control de las costas atlánticas. En los inicios del XV Portugal conquistó Ceuta, y descubrió y colonizó Porto Santo, Madeira y Azores; centrándose en abrir un paso hacia el O. Indico, llegando a Cabo Verde y al Golfo de Guinea.
Por su parte la fortaleza marítima castellana, le había llevado a participar en la Guerra de los Cien Años junto a Francia. La alianza con Francia y el interés Atlántico propiciaron la conquista de las Islas Canarias. Hasta comienzos del siglo XIV las islas carecieron de interés, hasta que se inició la expansión portuguesa y castellana en el Atlántico. Durante el siglo XIV portugueses y castellanos habían reclamado sus derechos sobre las islas; en 1402 con Enrique III de Castilla, Jean de Béthencourt inicia la conquista (Lanzarote, Fuerteventura, la Gomera y el Hierro), siendo nombrado rey vasallo de Canarias. El resto se conquistaría a finales del siglo XV.
La colonización fue casi privada hasta los Reyes Católicos; los derechos señoriales de las islas se vendieron varias veces en el siglo XV. Castilla y Portugal rivalizaron por su control hasta 1479.