Tema 3. Al-Andalus y los reinos cristianos

TEMA 3 AL-ANDALUS Y LOS REINOS CRISTIANOS. (Aquí en Word)

Introducción

 

Al Andalus es el nombre que los musulmanes daban a los territorios de la Península Ibérica que ellos mismos dominaron políticamente entre 711 y 1492 y que fueron mermando paulatinamente a medida que avanzó la Reconquista cristiana.

 

Durante la Alta Edad Media el Emirato primero, y después Califato de Córdoba se convirtió en uno de los estados más ricos y poderosos del occidente de Europa, sin embargo el significado de Al Andalus es más profundo. Así podemos considerar a Al Andalus como un doble puente cultural.

 

  • Un puente que conectó la Edad Media con la Antigüedad Clásica: la economía agraria y el mundo urbano romano, la filosofía aristotélica, etc.

 

  • Un puente que relacionó oriente y occidente y que conectó a Europa económica y culturalmente con el Próximo Oriente (seda, matemáticas).

 

3.1 Evolución Política: la Conquista, el Emirato y el Califato de Córdoba (siglos VIII-X)

 

Entre los siglos VIII-X, los musulmanes de Al Andalus mantuvieron una situación de predominio político sobre la Península Ibérica. Así dominaban directamente la actual Andalucía, la Submeseta Sur, Levante, el Valle del Ebro y las Baleares, pero además, los reinos cristianos del Norte debían pagar tributos a Córdoba como señal del dominio político andalusí.  Asimismo, y a pesar de su diversidad étnica (árabes, sirios, bereberes, muladíes) y continuas rivalidades entre los propios musulmanes, Al Andalus mantuvo en este período una situación de unidad política.

 

  • La Conquista (711-714)

 

La Conquista de la Península Ibérica por los musulmanes fue un proceso rápido y aparentemente sencillo. Los factores que propiciaron esto fueron.

 

  • La crisis interna de la Monarquía Visigoda: en 711 los visigodos se encontraban en plena guerra civil entre el Rey Rodrigo y los witizianos. Precisamente éstos últimos pidieron ayuda a los musulmanes a través del Conde Don Julián para que pasaran el Estrecho y les ayudaran en la guerra.

 

  • El desinterés de buena parte de la población hispana por el mantenimiento de un sistema de explotación agraria muy duro protagonizado por la nobleza visigoda.

 

  • La colaboración abierta de parte de la población hispana con los musulmanes: witizianos, judíos.

 

  • La actitud tolerante de los musulmanes hacia los pueblos conquistados, especialmente hacia las “gentes del libro” (cristianos y judíos).

 

En 711, Musa el gobernador de Ifriquiya (Actual Magreb), envió a su liberto Tarik con un ejército para que cruzara el Estrecho de Gibraltar. Este ejército se enfrentó a los visigodos dirigidos por el Rey Don Rodrigo y les venció en la Batalla del Guadalete (711). Al año siguiente, 712, el propio Musa cruzó  la Península con refuerzos. Entre 712-714 los musulmanes dominaron toda la Península. Una parte importante de las conquistas se debió a las capitulaciones o rendiciones pactadas. En éstas los musulmanes concedían amplios privilegios a los vencidos, pues éstos conservaban sus tierras y podían seguir practicando su religión a cambio de pagar un impuesto (ejemplo: capitulación de Teodomiro o Tudmir en Murcia).

 

  • El Emirato Dependiente de Damasco (714-756).

 

Durante este período, Al Andalus es una provincia dependiente del Califato Omeya de Damasco y gobernado por un valí o emir. A pesar de que va a intentar mantener la expansión militar ésta se va a ver frenada por:

 

  • La Batalla de Covadonga (722), enfrentamiento poco importante en el que se funda el Reino de Asturias y que muestra el poco interés de los musulmanes por la Cornisa Cantábrica, considerada demasiado primitiva y pobre por ellos.

 

  • La Batalla de Poitiers (732), en la que el ejército musulmán es derrotado por los francos y que pone fin a la expansión musulmana por el Occidente Europeo

 

  • La Rebelión de los bereberes (741) en la que las guarniciones de bereberes instalados en las zonas más pobres de la Meseta Norte abandona éstas y se levanta contra el gobierno del emir. Es la expresión de los conflictos internos entre las diferentes etnias musulmanas que generarán una continua inestabilidad política en Al Andalus. El abandono de estas guarniciones favorecerá la expansión asturiana por la Meseta Norte (campañas de Alfonso I de Asturias)

 

  • El Emirato Independiente de Córdoba (756-929)

 

Durante este período Al Andalus se independiza políticamente del Califato de Bagdad y es gobernado por la familia de los Omeyas. Sin embargo, continúa su dependencia religiosa de dicho Califato. Se trata de un período de consolidación y reorganización política interna dentro del Emirato de Córdoba, especialmente durante los emiratos de Abd- al-Rahmán I y Abd- al-Rahman II. Sin embargo, durante la segunda mitad del siglo IX y principios del siglo X, el Emirato vive fuertes tensiones políticas internas, debido a los conflictos entre musulmanes y con los mozárabes (cristianos de Al Andalus).

 

 

 

 

  • El Califato de Córdoba (929-1031)

 

En 929 Abd –al-Rahman III, emir de Córdoba, se convierte en Califa, es decir, se hace religiosamente independiente del Califato de Bagdad. Se trata del período álgido de Al Andalus como potencia política y económica del Mediterráneo Occidental.

 

Durante el Califato de Al-Hakam II Córdoba se convierte, además en el centro cultural más importante de Europa Occidental. Durante el Califato se culmina la Gran Mezquita de Córdoba y se construye el Palacio de Medina Azahara.

 

Los Califas posteriores son más débiles y el Primer Visir Almanzor (972-1002) domina políticamente el Califato con una dictadura militar. Este giro militarista se manifiesta en una serie de campañas de castigo ejercidas por Almanzor contra los núcleos cristianos del norte (Santiago de Compostela, Barcelona, etc.). Muerto Almanzor, el Califato entró en un proceso de decadencia y disgregación política en los Reinos de Taifas (1002-1031).

 

 

3.2  La crisis del siglo XI: Reinos de Taifas e Imperios Norteafricanos

 

A partir del siglo XI la situación política da un giro decisivo. Al Andalus experimenta una continua debilidad y disgregación política lo cual le convierte en presa de los reinos cristianos del norte que les exigen parias (impuestos) y se expanden a su costa. La supervivencia de Al Andalus depende así de las invasiones de los Imperios Bereberes Norteafricanos (Almorávides y Almohades). Estos unifican momentáneamente Al Andalus pero  a cambio acaban con el carácter tolerante del Califato.

 

  • Los Reinos de Taifas (1031-1090):

 

La desaparición del último califa Hisham III precipitó la división de Al Andalus en múltiples reinos de Taifas (expresión máxima de la tendencia disgregadora de los musulmanes). Sin embargo, a lo largo del siglo XI unas taifas se anexionaron otras, formándose reinos algo mayores (Sevilla, Toledo, Zaragoza, Valencia). Estas taifas mantuvieron un alto nivel de riqueza económica y auge cultural y artístico (por ejemplo, el Palacio de la Aljafería de Zaragoza), sin embargo estuvieron sometidos al pago de parias a los cristianos a cambio de protección, e incluso a fines del siglo XI cayeron ante ellos (Alfonso VI conquistó Toledo en 1085 y el Cid Valencia en 1089).

 

  • La Unificación Almorávide (1090-1145):

 

La conquista de Toledo por Alfonso VI en 1085 propició la llegada del emir almorávide Yusuf ibn Tasfin desde el norte de África al ser llamado por los reinos de Taifas. Los almorávides frenaron la expansión cristiana en la batalla de Sagrajas (1086) y volvieron a unificar Al Andalus. Sin embargo, la dominación almorávide no duró mucho pues fueron incapaces de recuperar Toledo o Zaragoza (conquistada por Alfonso el Batallador en 1118), además la intolerancia e intransigencia de los almorávides les hicieron muy impopulares entre los propios musulmanes andalusíes. El Imperio Almorávide cayó en 1145 desintegrándose nuevamente Al Andalus en las segundas taifas.

 

 

  • La Unificación Almohade (1146-1232):

 

Otro imperio norteafricano, los almohades, unificaron nuevamente Al Andalus hacia 1172 y situaron su capital en Sevilla (allí construyeron su mezquita de la que nos resta la Giralda). Los almohades mantuvieron esta situación de predominio militar sobre los cristianos hasta fines del siglo XII (Batalla de Alarcos, 1195), sin embargo fueron derrotados por una coalición de los reinos cristianos en la decisiva Batalla de las Navas de Tolosa (1212). Tras esta batalla, el Imperio Almohade se fue descomponiendo y las taifas andalusíes fueron cayendo en manos de los cristianos.

 

  • El Reino Nazarí de Granada (1237-1492)

 

Uno de esos reyezuelos de Taifas, Muhammad I al Nasrí, señor de Arjona conquistó Granada en 1237. Inmediatamente se declaró vasallo de Castilla. Así se fundó el Reino Nazarí de Granada que subsistió hasta 1492 gracias a situarse sobre un territorio montañoso, al apoyo de los benimerines del Norte de África y a los problemas internos de Castilla durante los siglos XIV-XV. Su principal realización artística fue el Palacio de la Alhambra.

 

En 1492, los Reyes Católicos conquistaron el último reino musulmán de la Península, pero la presencia musulmana aún perduraría en el tiempo hasta la expulsión de los moriscos entre 1609-1614.

 

3.3  La organización económica y social de Al-Ándalus.

 

El Islam recuperó la economía urbana de la Antigüedad, rompiendo con el proceso de ruralización iniciado en el Bajo Imperio Romano. Los musulmanes mantuvieron la producción de aceites y cereales, pero desarrollaron una importante agricultura de regadío para abastecer los nuevos centros urbanos. Introdujeron nuevos cultivos como el arroz, los agrios, el algodón, la caña de azúcar, el azafrán etc. Las nuevas técnicas de regadío como las acequias y norias posibilitaron la creación de huertas muy productivas.

La economía musulmana se basaba en la actividad agropecuaria, la artesanía y el comercio. Debido a la prohibición islámica de comer cerdo, retrocedió la cría de ganado porcino y aumentó la presencia de ovejas, asnos, caballos etc…

 

Las ciudades (Córdoba, Sevilla, Toledo, Granada, Zaragoza) se convirtieron en centros artesanales y de comercio (la alhóndiga y el zoco eran lugares vinculados con el comercio). En ellas residían los grandes propietarios de tierras que demandaban productos artesanales de lujo. A este respecto hay que mencionar la artesanía andalusí: tejidos de seda, algodón, lino, cordobanes y guadamecíes, la cerámica vidriada, el papel, los libros,  pieles, objetos de plata y oro etc.

 

Al Andalus se convirtió, especialmente en el siglo X con el Califato de Córdoba en la principal potencia comercial de Occidente, así exportaba los productos de lujo antes citados y también aceite. Las rutas de comercio más importantes eran:

  • Europa: de ella obtenía esclavos y armas
  • Norte de África: de ahí obtenía oro y esclavos
  • Bizancio y Oriente: seda, especias y otros productos de lujo.

Gracias al oro africano el Califato de Córdoba acuñó abundante moneda y mantuvo una activa circulación monetaria como en época romana.

 

La Sociedad Andalusí se clasificaba teniendo en cuenta las situaciones étnico-religiosas y económicas.

 

En esta sociedad andalusí hay que distinguir:

 

  • La aristocracia árabe dividida entre sí por clanes: era una minoría pero detentaba la propiedad de las mejores tierras y los altos cargos del estado. A ellos se unieron los sirios tras 741.

 

  • Los bereberes originarios del Norte de África, tuvieron que conformarse con las peores tierras y se dedicaban al pastoreo. Tuvieron muchos conflictos con los árabes.

 

  • Los muladíes, o nuevos musulmanes de origen hispano, ocupaban un rango inferior entre los musulmanes. La conversión al Islam no era obligatoria pero era un modo de promoción social.

 

Las Gentes del Libro, no musulmanes eran toleradas y tenían sus propias leyes y organismos de gobierno. Sin embargo, tenían que pagar impuestos especiales.

 

  • Los judíos tenían mucha consideración social y algunos pertenecían a la élite intelectual o científica.

 

  • Los mozárabes o cristianos eran muy numerosos. Su número disminuyó durante el Emirato y Califato de Córdoba (conversión al Islam, emigración al norte) y sus relaciones con los musulmanes se fueron deteriorando paulatinamente. De todos mantenían sus propias leyes, religión e incluso gobernantes.

 

  • Los mudéjares nombre dado a los musulmanes que permanecieron en los territorios ocupados por los cristianos durante la reconquista. Con los Reyes Católicos muchos de ellos “optaran” por la conversión, los que toman esa opción reciben el nombre de moriscos.

 

 

  • La organización política

 

Desde el momento en que Abd-al-Rahman III decidió adoptar el título de califa, este cargo representó la máxima autoridad en al-Ándalus. El califa ejercía un poder absoluto en el terreno político, pero también era el jefe espiritual de la comunidad de los creyentes islámicos. Por debajo del califa se hallaba el hachib, que era el primer ministro, y, en un plano inferior los visires serían los ministros. La justicia corría a cargo de los cadíes. En cuanto a la organización territorial, al-Ándalus se dividía en una serie de coras (provincias) y territorios fronterizos tugur, cada una de las coras tenía a su frente un valí o gobernador.

 

 

 

  • La Herencia Cultural y Artística

 

         La Cultura

 

La cultura de al-Ándalus, alcanzó un nivel muy superior al de los estados cristianos contemporáneos, constituye un fenómeno de  gran trascendencia tanto por sus logros absolutos como por su influencia en la cultura medieval europea, a las que transmitió parte de la herencia griega y oriental. Recopilación de textos literarios, filosóficos y científicos que los islamistas fueron recogiendo, tanto del mundo griego como del persa y del indio.

 

Destacamos el impulso y mecenazgo de Al-Hakam II (961-976), es el gran protector de las artes en la ciudad-palacio de Medina Azahara crea una biblioteca de miles de volúmenes.

 

Abentofail, Averroes, Abulcasis (encliclopedia del saber médico-quirúrgico) e Ibn Jaldun y los hispanojudíos Maimónides y  Avicebrón, fueron prestigiosos estudiosos de la filosofía clásica y de la medicina. En el ámbito de las matemáticas y astronomía destacó al-Mayrití “Euclides de España”, tenido como el más importante matemático de la Edad Media europea. La figura cumbre de la literatura fue Ibn Hazam autor de el collar de la paloma.

 

El legado lingüístico de al-Ándalus, ha llegado hasta nosotros en la toponimia y en gran cantidad de términos de uso corriente. Términos bélicos: atalaya, almirante, alférez…; agricultura: alcachofa, zanahoria, alfalfa, berenjena, algodón, azúcar, aceite alubia…; industria: marfil, alfarero, albañil…; comercio: almacén, aduana, zoco, maravedí, tarifa, arancel…; vivienda: alcoba, alfombra, zaguán, azotea, azulejo…; vestido: albornoz, zapato…; ciencias: cifra, álgebra… alcohol.

 

El arte

 

Aunque asentado sobre la tradición romano-visigoda, el arte andalusí aportó al mundo islámico sus elementos propios. Características:

 

El eclecticismo. La utilización de materiales como el  ladrillo, azulejo, madera, yeso. La climatología provoco una arquitectura hacia dentro (fuentes, canales, jardines). Los soportes suelen ser columnas reaprovechadas y pilares de ladrillo, arcos de herradura, lobulado, mixtilíneo, califal. Cúpulas en forma de bulbo, califal y gallonada y por supuesto cabe mencionar la rica ornamentación en motivos geométricos, vegetales y epigráficos. (Paños de Sebka, mocárabes). Su edificio más importante y característico fue la mezquita.

 

Los máximos exponentes del arte hispanomusulmán son la mezquita de Córdoba, Medina Azahara, Bab al-Mardum, la Aljafería de Zaragoza, la Torre del Oro, la Giralda y el palacio de la Alhambra.

 

 

 

SGS

 

 

TEMA 3. LA PENÍNSULA IBÉRICA EN LA EDAD MEDIA: LOS REINOS CRISTIANOS (SIGLOS VIII al XIII).

 

Introducción

 

La Península Ibérica y las islas Baleares fueron el escenario de una compleja convivencia y enfrentamientos entre cristianos y musulmanes a lo largo de toda la Edad Media. Esa pugna se conoce con el nombre de Reconquista. Paralelo al proceso militar de la Reconquista se efectuó otro proceso de carácter colonizador a medida que los cristianos se asentaban en las tierras que ganaban a los musulmanes. Esa actividad se conoce con el nombre de Repoblación.

 

La historia de estos Reinos Cristianos peninsulares en la Edad Media se puede considerar como la otra cara de la Historia de Al Andalus y como en este caso, se puede dividir en dos etapas:

 

  • Primera Etapa (siglos VIII-X): Origen de los Núcleos de Resistencia, éstos primitivos núcleos cristianos viven a la sombra de Al Andalus supeditados políticamente él y con una economía cerrada y estancada.

 

  • Segunda Etapa (siglos XI-XIII): Expansión de los Reinos Cristianos a costa de los territorios musulmanes, repoblación, expansión urbana y extensión del feudalismo.

 

En dicha expansión a la que genéricamente denominamos Reconquista, se produce una convivencia entre cristianos, musulmanes y judíos que justifica que hablemos de la España de las Tres Culturas. Ésta se caracteriza por la  tolerancia religiosa y el auge cultural, pues el contacto entre estas culturas permitiría al Occidente Cristiano conocer la sabiduría de la Antigüedad Clásica a través del “puente” islámico.

 

3.1 Los primeros núcleos de resistencia. El nacimiento de León y de Castilla

 

Los primeros núcleos de resistencia cristianos contra la expansión islámica nacen independientemente unos de otros en el norte de España, entre pueblos atrasados y poco romanizados (astures, vascones, etc.). Estos territorios tenían poco interés para los musulmanes por su pobreza, ruralización y economía cerrada.

 

  • El núcleo más temprano e importante fue el Reino Astur-Leonés. Este dio lugar al Reino de León y al Condado de Castilla.

 

El Reino de Asturias tiene su origen en la Batalla de Covadonga (722) en la que Pelayo (noble de origen presuntamente visigodo y primer rey de Asturias), derrota a los musulmanes. Este reino quedaría más definido por las Campañas de Alfonso I que efectuó diversas correrías por la cuenca del Duero y repobló algunos lugares con gentes del Duero, Miño y Ebro.

 

Alfonso II (791-842) funda la nueva capital de Oviedo y durante su reinado se produce la consolidación y visigotización del Reino. Asturias se convierte en el heredero del  Antiguo Reino Visigótico. Alfonso II comenzó a utilizar  El Liber judiciorum decisión importante para reforzar la idea de legitimar el nuevo reino haciéndolo derivar del visigodo. El hallazgo de la tumba de Santiago lo pone al frente de la lucha contra los musulmanes: los mitos de la Reconquista quedan establecidos.

 

Alfonso III (866-910) lleva la frontera hasta el Duero. Aquella zona era tierra de nadie porque los árabes no habían hecho gran aprecio de ella. Traslada la capital a León, y, a partir de este momento, hablamos del Reino de León. En los primeros años los reyes leoneses fortificaron la línea del Duero, llegaron en algunas expediciones hasta el Tajo.

Pero una serie de factores frenaron la expansión y provocaron la crisis. Varios conflictos civiles sucesorios, a la muerte de Ordoño II, Ramiro II, Ramiro III y minorías descontentas, permitieron la intervención en asuntos internos leoneses de navarros e incluso musulmanes. No se pudieron evitar expediciones de saqueo a León centro político y Santiago de Compostela centro religioso durante la etapa del Califato de Córdoba y los reyes leoneses fueron tributarios de los califas.

 

Durante la segunda mitad del siglo X se produce la crisis interna del Reino de León, esto favorece la independencia de su frontera oriental: el Condado de Castilla, formado por diversos condados que habían ido surgiendo anteriormente en las tierras orientales de la cuenca del Duero e integrados por hombres libres de origen vascón y cántabro. Esas zonas correspondían a las tierras burgalesas y alavesas. Fue clave la actuación del conde Fernán González (927-970) que mantuvo prácticamente la independencia de este condado.

 

Tras las duras acometidas por los musulmanes con Almanzor (finales del siglo X), a principios del siglo XI, la situación comienza a cambiar. El monarca pamplonés Sancho III el Mayor se caso con doña Munia, futura condesa de Castilla. A la muerte de este rey, en el año 1035, el hijo de ambos, Fernando, se colocó al frente del antiguo condado de Castilla, aunque con el título de rey, Unos años después Fernando derrotó a su cuñado, el monarca leonés Vermudo III (1028-1037) en la batalla de Tamarón, donde pereció dicho rey.  Los Reinos de Castilla y León se unieron bajo el cetro de Fernando I (1035-1065). Esta unión no fue definitiva.

 

  • En la zona oriental de la Península nacen los núcleos pirenaicos en el siglo IX.

La zona pirenaica servía de frontera entre los musulmanes y los francos. El emperador Carlomagno había establecido La Marca Hispánica, una franja fortificada que protegía su imperio de los musulmanes. A partir del siglo IX, los territorios al sur de los Pirineos fueron adquiriendo mayor autonomía hasta convertirse en independientes.

 

El Reino de Pamplona surge en torno a los vascones en el siglo IX. Hubo un enfrentamiento entre vascones y francos en la batalla de Roncesvalles. Está relacionado con la resistencia de los habitantes del Pirineo Occidental a la presencia musulmana y con el intento franco de controlar los valles pirenaicos y fijar el rio Ebro como frontera del Imperio carolingio. La resistencia está realizada por la familia Arista. Más tarde, durante el siglo X se impuso en Navarra la dinastía Jimena, y el reino de Pamplona se extendió por las actuales Álava y La Rioja. La máxima expansión del reino coincidió, a principios del siglo XI con el reinado de Sancho III el Mayor (1000-1035) que se convierte en el monarca hegemónico de los reinos cristianos al dominar los antiguos reinos de Pamplona, Condado de Aragón y  el Condado de Castilla. Su reinado coincidió con la crisis del califato cordobés.

 

El Condado de Aragón. La zona central de los Pirineos estaba dividida en tres condados: Ribagorza, Sobrarbe y Aragón, todos bajo dominio franco. El conde Aznar Galindo  en el siglo IX rompe la relación con los francos, unifica los tres condados y situó la capital en Jaca (809-838), pero en el 970 entra en la órbita de los reyes de Pamplona y por tanto bajo la influencia de la Corona de Navarra. A partir de 1035 se configuró como reino, aunque al principio tuvo escasa proyección, fuera de las montañas pirenaicas.

 

Los Condados Catalanes surgen tras la conquista del Pirineo Oriental por los ejércitos de Carlomagno en torno a 800. Carlomagno intenta convertir este territorio en la Marca Hispánica, la frontera defensiva del Imperio carolingio. Pronto los condados serán gobernados por condes catalanes dependientes del Imperio carolingio. Vifredo el Velloso (878-897) consigue la unificación de casi todos los condados bajo su mando y Borrell II (947-992) independiza los condados catalanes frente a los carolingios.

 

3.2 Principales etapas de la Reconquista

 

Entendemos por “Reconquista” el período histórico en el que los reinos cristianos del norte de la Península conquistaron el territorio de Al Andalus. Aunque se suele decir que dura entre 722-1492, el período más activo de la Reconquista fue el comprendido entre  los siglos XI, XII y XIII. En realidad se trató de una conquista, pero el Reino de Asturias y sus herederos (Reinos de León y Castilla) justificaron dichas conquistas presentándolas como la restauración de la Monarquía Visigoda y como una cruzada contra los infieles.

 

La Reconquista no fue un proceso continuo sino que tuvo muchos  altibajos, por lo que respecta a los reinos cristianos estuvieron condicionados por la minoridad de los reyes y la concepción patrimonialista de los reinos que provocaba la constante fragmentación entre los herederos  y la unión de dichos reinos por matrimonio.

 

Etapas:

 

  1. Siglos VIII-X: el Reino de  Asturias-León conquista el Valle del Duero, territorio de escasa población y no defendido por los musulmanes. Por el contrario, los núcleos pirenaicos apenas pueden avanzar por  el Valle del Ebro donde los musulmanes están sólidamente afincados.

 

  1. Siglo XI- mediados del siglo XII (reconquista de Toledo y Aragón)

 

Sancho el III Mayor mantuvo su hegemonía sobre los reinos cristianos hasta 1034, pero a su muerte, sus reinos se dividieron entre sus hijos que se enfrentaron entre sí: García Sánchez III 1035-1054, Reino de de Navarra, Ramiro I 1035-1063 en Aragón, Fernando I, rey de Castilla 1035-1065 y de León 1037-1065.

Fernando I, primer monarca que utilizó el título de Rey de Castilla conquistó varias villas al norte de Portugal entre ellas Coímbra. Años más tarde, los reinos de Castilla y León, unidos desde el punto de vista político, procedieron a la repoblación del territorio situado entre el río Duero y el Sistema Central, al que denominaban las Extremaduras, (Segovia, Ávila y Salamanca). Fernando I recaudó parias de los reyes musulmanes de Zaragoza, Toledo y Sevilla. Alfonso VI, hijo de Fernando I (1065-1109) reunificó, de nuevo, los reinos de Castilla y León en 1072, exigió parias a los Reinos de Taifas y conquistó Toledo en 1085. El Cid Campeador, después de ser desterrado de sus tierras castellanas por Alfonso VI, luchó al servicio del rey moro de Zaragoza. Ahora bien, algún tiempo después el Cid ocupó amplios dominios de los musulmanes en la zona del Mediterráneo.

 

La llegada de los almorávides (Batalla de Zalacas 1086, batalla de Consuegra 1097, batalla de Uclés 1108) y la Guerra Civil en Castilla, frenaron la expansión castellana, sin embargo, los almorávides no pudieron impedir las conquistas de Alfonso I el Batallador (rey de Aragón y Navarra) en el Valle del Ebro (Zaragoza, 1118).

 

  1. Segunda mitad del siglo XII (paralización de la reconquista).

 

En 1137 se produjo la unión catalano-aragonesa por el matrimonio del Conde de Barcelona Ramón Berenguer IV (1137-1162) con la heredera de Aragón (Petronila). Esta unión será definitiva, aunque los dos territorios: Cataluña y Aragón, mantendrán sus leyes, cortes y organismos de gobierno separados.

 

Alfonso VII de Castilla (1126-1157) se convierte a mediados del siglo XII en el Emperador de León, con cuyo título pretendía demostrar su superioridad sobre los demás dirigentes de la España cristiana. Aragón y Castilla se reparten sus áreas de influencia en la Península en el Tratado de Tulidén  (1151) y Tratado de Cazorla (1179) por el que Murcia fue asignada a Castilla. A la muerte de Alfonso VII (1157) la reconquista se vuelve a paralizar, Castilla y León se vuelven a separar mientras los almohades invaden Al Andalus y derrotan repetidamente a los cristianos (Batalla de Alarcos 1195). La defensa de los territorios de La Mancha y Extremadura  frente a los almohades queda en manos de las Ordenes Militares (Santiago, Alcántara, Calatrava).

 

  1. Siglo XIII. Reconquista de Andalucía, Valencia, Mallorca y Murcia.

 

A principios del siglo XIII el rey de Castilla, Alfonso VIII (1158-1214) dirige una cruzada de los principales reyes cristianos contra los almohades y les vence en la decisiva batalla de las Navas de Tolosa (1212). Se abrió definitivamente a los cristianos las puertas de lo que quedaba de al-Ándalus.

 

EL rey de León Alfonso IX (1188-1230), incorporó a sus dominios Cáceres (1227), Mérida y Badajoz (1230).

 

En 1230 Fernando III (1217-(1230)-1252) recupera la unidad de Castilla y León, y conquista el Valle del Guadalquivir: Córdoba (1236), Sevilla (1248) y Jaén (1246), el reino de Murcia. En 1248 Muhammad I, rey de Granada se declara su vasallo.

 

Por su parte, Jaime I (1213-1276), rey de Aragón conquista Mallorca (1229) y Valencia (1238). Nuevamente, Valencia queda como reino jurídicamente independiente junto a Aragón y Cataluña.

 

Navarra permanece independiente pero enclaustrada entre Castilla y Aragón y se vincula a Francia tras la muerte de Sancho VII el Fuerte (1194-1234). Durante el reinado de este último, Navarra perdió su salida al mar, pues en el año 1200 se incorporaron al reino de Castilla Gipuzkoa y una parte de Álava.

 

3.3 Modelos de repoblación y organización social. La Mesta

 

Entendemos por repoblación el paso siguiente a la reconquista de los reinos cristianos consistente en poblar los nuevos territorios conquistados con población inmigrante del norte. También consiste en explotar económicamente los nuevos territorios así como gobernarlos. La repoblación era imprescindible para defender y asegurar las conquistas. La repoblación estuvo condicionada por la velocidad de la conquista, la cantidad de población preexistente y los aportes de población cristiana. Asimismo, los diferentes tipos de repoblación dieron lugar a una diferente estructura de la propiedad de la tierra (que aún persiste parcialmente).

 

Tipos de Repoblación.

 

  1. Siglos VIII-X Pressura (aprisio en catalán): Castilla-León al norte del Duero, Rioja, somontano aragonés, Cataluña Vieja. Repoblación espontánea y lenta de nobles, monasterios y hombres libres sobre territorios vacíos. Dominio de la pequeña propiedad.

Procedimiento por el que se obtenía la propiedad de un terreno yermo mediante el solo hecho de roturarlo y ponerlo en cultivo, simple ocupación de la tierra quien la cultiva se convierte en propietario. Se realiza algunas veces de forma individual (pequeñas parcelas) por familias de campesinos, y otras colectivamente.

 

  1. Siglos XI-XII Repoblación Concejil: Castilla-León al sur del Duero, Toledo, Valle del Ebro, Cataluña Nueva. Repoblación de iniciativa real sobre territorios con población musulmana preexistente y venida de otras zonas. Eran territorios  amenazados por los musulmanes. Importantes concesiones reales a las villas (fueros o cartas pueblas) a las que se les conceden amplísimos alfoces (comunidades de villa y tierra). Dominio de la mediana propiedad y de la actividad ganadera.

 

  1. Siglos XII-XIII Repoblación de las Órdenes Militares. Castilla-La Mancha, Extremadura, Maestrazgo. Repoblación de las órdenes militares (Santiago, Calatrava, Alcántara, que terminaron controlando grandes extensiones de tierras, trabajadas por colonos. En la corona de Aragón San Jorge y Montesa) en forma de encomiendas sobre territorios rápidamente conquistados y con poca población. Domina la encomienda, propiedad de gran tamaño con una dedicación preferentemente ganadera.

 

Las órdenes militares españolas, hermandades de caballeros a la vez clérigos y soldados, fueron creadas en el siglo XII a imitación de los Santos Lugares y siguiendo el modelo de los ribat, fortalezas monasterios musulmanas, Asumieron la defensa de las tierras entre el Tajo y el Guadiana y de la serranía de Cuenca…

 

  1. Siglo XIII: Repartimientos. Andalucía, Murcia, Valencia, Mallorca. Repoblación real que concede a los nobles participantes en la conquista los latifundios de los antiguos propietarios musulmanes junto a los campesinos musulmanes existentes. Domina el latifundio con dedicación agrícola preferentemente.

 

Entre los siglos XI-XIII se produce una fase de expansión demográfica y económica. La población crece y se supera la economía rural cerrada de los siglos anteriores. Así se reactivan las vías de comercio en conexión con la fundación de nuevos centros urbanos. Estas nuevas ciudades se denominan burgos, tienen funciones artesanales y comerciales y en ellos se llevan a cabo mercados y ferias por concesión real (fueros y cartas pueblas).

 

La economía castellana se orienta claramente hacia la ganadería lanar más que hacia la agricultura. El negocio consiste en la lana que se vende a buen precio en los mercados de Flandes e Inglaterra. Los rebaños de ovejas son propiedad de los nobles y los grandes monasterios. Estos se organizan en asociaciones cada vez más influyentes que regulan la trashumancia y cuidan las cañadas.

En 1273 Alfonso X funda el Honrado Concejo de la Mesta de los pastores de Castilla que une a todas estas organizaciones ganaderas. Institución encargada de proteger los intereses de los ganaderos. La preeminencia de la ganadería sobre la agricultura hizo que las tierras de labor quedaran relegadas a zonas de menor rendimiento. Esta situación empeoró a partir del siglo XIII con el incremento de la trashumancia. Esta ganadería trashumante recorría las cañadas en busca de pastos: durante el verano pastaban en zonas montañosas y en invierno, en las llanuras de la España meridional. En la Corona de Castilla se constituyeron cuatro grandes cañadas: la leonesa, la segoviana, la soriana y la conquense. En el reino de Aragón la zona más concurrida por las ovejas fue la sierra de Albarracín, donde acudían durante los meses estivales en busca de pastos.

 

Entre los siglos VIII-X la abundancia de tierras vacías permitió a los cristianos  emigrar hacia el sur, de manera que dominaba la población libre sobre los nuevos territorios. Sin embargo, a partir del siglo XI se va extendiendo el feudalismo tanto en los territorios del norte como en los nuevos territorios repoblados. La nobleza y la iglesia, claves en la reconquista  se refuerzan ante el poder real al extenderse el señorío territorial y jurisdiccional. Se extendieron las formas del vasallaje y las relaciones personales sustituyeron a las políticas.

 

Este reforzamiento de la nobleza y la iglesia genera el surgimiento de la sociedad  estamental (dividida en brazos o estamentos con sus propias leyes y funciones). Estos dos estamentos dominantes, junto a las oligarquías urbanas constituirán las cortes a partir del siglo XIII. (Las primeras Cortes conocidas tuvieron lugar en León 1188, cuando tuvieron acceso a la curia regia representantes de algunas ciudades).

 

 

 

3.4  La España de las Tres Culturas.

 

La reconquista supone la convivencia entre cristianos, musulmanes y judíos en buena parte del territorio español. Esta convivencia está dominada hasta el siglo XIII por la tolerancia religiosa. Un ejemplo de esto será la Toledo conquistada por Alfonso VI en 1085. La convivencia pacífica de las tres religiones justifica el título de Alfonso VI como “Emperador de las tres Culturas”.

 

Una de las manifestaciones más importantes de estas relaciones culturales  será la Escuela de Traductores de Toledo (XII), en la que participaron intelectuales cristianos, musulmanes y judíos. Allí se tradujeron al latín numerosas obras árabes, griegas y orientales, tanto literarias como filosóficas o científicas. A Toledo acudieron sabios de muchas regiones de Europa, entre ellos el italiano Gerardo de Cremona, quien tradujo obras del filósofo griego Aristóteles. Esta escuela alcanzó su apogeo en la segunda mitad del siglo XIII, bajo el reinado de Alfonso X el Sabio.  En esa época, las traducciones ya no se hacían en latín, sino al romance castellano. Estas traducciones del árabe permitirán a los cristianos conocer los antiguos escritos de los sabios griegos de la Antigüedad (Aristóteles, etc.), así como los avances científicos en matemáticas, astronomía, etc. A este monarca se le atribuyen importantes obras jurídicas, como son las Partidas. Por su parte, dos judíos dedicaron al Rey Sabio una obra de carácter científico denominada Tablas astronómicas alfonsíes.

 

Otra de las manifestaciones de esa convivencia es la presencia de un arte híbrido hispano-musulmán. Así ocurre con el Arte Mozárabe o de la Repoblación del Valle del Duero en el siglo X y con el Arte Mudéjar (Románico y Gótico Mudéjar de los siglos XII-XIII), que mezcla las influencias europeas llegadas por el Camino de Santiago con las influencias islámicas.

 

Los judíos, la tolerancia étnica y religiosa que, con altibajos, mantuvo la sociedad hispánica permitió la existencia de una numerosa población judía. Entre los siglos XI y XIII, los judíos tuvieron en la Península una situación más favorable que en el resto de Europa. Sus efectivos aumentaron por la llegada de fugitivos de la represión almorávide y almohades. Desde el siglo XII se agruparon preferentemente  en las ciudades (Toledo, Barcelona, Sevilla, Burgos…), se dedicaban al comercio, al préstamo usuario, al abastecimiento de los ejércitos y a la recaudación de impuestos reales, por lo que contaron con el apoyo del monarca. Vivían en juderías, barrios segregados del resto de la población se organizaban en aljamas, comunidades dirigidas por un rabbí o judío mayor, pagaban unos tributos  y estaban obligados a contribuir en los servicios extraordinarios. En el siglo XIV, se acrecentó el sentimiento antisemita y dio lugar a persecuciones y matanzas.

 

El desarrollo cultural se concretó también en la aparición de las universidades (Salamanca 1218), que sustituyen a partir del siglo XIII a las escuelas monásticas y catedralicias que hasta el momento habían monopolizado el saber y la docencia.

 

Fijación de las lenguas romances y su correspondiente literatura, en castellano obras de Gonzalo de  Berceo, Poemas del Mio Cid… en gallegoportugués las Cantigas de Santa María y en Catalán crónicas de Bernat Desclot y de Ramon Muntaner.

 

Apuntes de Cristina Peral Gómez

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LA NOVELA ESPAÑOLA DESDE 1939 A FINALES DEL S.XX

Como consecuencia de la parálisis que supuso la Guerra Civil en la evolución de la literatura española, debido a la muerte o exilio de los escritores, la novela ha de comenzar de nuevo. En los primeros años de la posguerra, los escritores se dividieron en dos grupos: los que glorificaban el régimen franquista y los que reflexionaban sobre las causas del enfrentamiento y reflejaban la situación dramática del país. Por ello, los temas más cultivados son la guerra y la nostalgia. Destaca la variedad de tendencias novelísticas, como la novela triunfalista (defiende las nuevas circunstancias del país), la novela psicológica (analiza el carácter y comportamiento de los personajes), la novela poética (en la que prima la forma) y la novela simbólica (en la que los personajes representan ideas o conflictos).

Se trata pues de un panorama desolador, una época en la predomina el realismo por ser el estilo idóneo para narrar la situación social, desde una perspectiva personal y existencial, ya que la censura hacía imposible cualquier intento de denuncia o crítica. A veces la novela deriva en tendencias como el tremendismo con una visión del mundo desagradable, cruel y desesperanzada con temas como la soledad o la inadaptación. Destaca La familia de Pascual Duarte, de Cela, y Nada, de Carmen Laforet. En el exilio, son Ramón J. Sender (Réquiem por un campesino español o Rosa Chacel los que realizan la labor crítica de aquella España. Destaca Ayala, premio Cervantes y miembro de la RAE.

En los años 50, se producen una serie de cambios en la vida española, tales como cierto aperturismo internacional y la relajación de la censura, que inciden en la literatura. Para muchos, La colmena, de Cela, es un precedente de la novela social, puesto que, con más o menos realismo, aparece reflejada la sociedad del momento (la de la inmediata posguerra).

Se observan dos grandes tendencias: el neorrealismo y la novela social. El neorrealismo se centra en los problemas del hombre como ser individual (la soledad, la frustración…) con autores como Ana María Matute, Ignacio Aldecoa (“El fulgor y la sangre”), Rafael Sánchez Ferlosio (“El Jarama”) y Carmen Martín Gaite (“Entre visillos”). Y la novela social (realismo social) se centra en los problemas de los grupos sociales. Resaltan Jesús Fernández Santos (“Los bravos”) o Jesús López Pacheco (Central eléctrica).

El tema de la novela es la propia sociedad española: la dureza de la vida en el campo, las dificultades de la transformación de los campesinos en trabajadores industriales; la explotación del proletariado y la banalidad de la vida burguesa. El estilo de la novela realista es sencillo, tanto en el lenguaje como en la técnica narrativa, se pretende llegar a un amplio público. Los contenidos testimoniales o críticos son más importantes. Paralelamente, destacan otros autores sin tendencia determinada como Torrente Ballester o Cela.

Ya en los años 60 se produce un agotamiento de la novela social y comienza una renovación ideológica y estética en todo el mundo. Los jóvenes impulsaron movimientos sociales y culturales que cuestionaban a las generaciones anteriores y el país comenzaba a salir de su aislamiento, lo que se reflejó en la novela. Por tanto se inicia una nueva etapa que rompe con el realismo anterior. Tiempo de Silencio, de Luis Martín Santos es la obra que marca la línea divisoria entre las dos forma. Una novela caracterizada por sus innovaciones técnicas como el monólogo interior, el perspectivismo o la subjetividad del autor a la hora de interpretar y narrar los hechos.

La novela experimental sufre su auge en los 70, debido a la apertura de los novelistas a las influencias extranjeras, sobre todo la narrativa hispanoamericana (Cien años de Soledad, de García Márquez, o La ciudad y los perros, de Vargas Llosa). Es frecuente la estructura compleja, la aparición de varias perspectivas, así como el predominio de la forma sobre el fondo. La investigación técnica fue prioritaria para los escritores de este período y afectó a todos los aspectos narrativos, como los personajes o la acción. Destacan las novelas de Delibes (Cinco horas con Mario) o de Juan Goytisolo (Señas de identidad).

En estos años coexisten los autores de la posguerra (Cela y Delibes) con los representantes del realismo social (Goytisolo y Martín Gaite), junto con los nuevos (Benet).

En los últimos años de la dictadura franquista, suceden una serie de cambios que marcan el desarrollo de la narrativa española, como son la muerte de Franco y de su régimen, la transición a la democracia y la definitiva apertura a Europa, y que posibilitaron la llegada de la libertad también a la literatura. La producción novelística se intensifica, dejando de responder a rasgos comunes y surgiendo una gran variedad de modelos y temas. Vuelve el interés por la historia y se retorna a la subjetividad, el ámbito íntimo y la soledad. Las tendencias más significativas son la narrativa policíaca y de intriga (Vázquez Montalbán, con Pepe Carvalho, y Muñoz Molina, con Invierno en Lisboa); la novela histórica (Delibes, con El hereje; Pérez Reverte, con El capitán Alatriste; Dulce Chacón, con La voz dormida; y Javier Cercas, con Soldados de Salamina); la novela de reflexión íntima (Umbral, con Mortal y rosa, Juanjo Millás, con El desorden de tu nombre, y Julio Llamazares, con La lluvia amarilla; y la narrativa de la memoria (Rosa Montero, con Te trataré como a una reina, y Almudena Grandes, con El corazón helado).

Los autores que más han destacado en la novela española de los últimos años son Eduardo Mendoza (La verdad sobre el caso Savolta), Javier Marías (El hombre sentimental), Julio Llamazares (Luna de lobos), Muñoz Molina (Plenilunio), Soledad Puértolas (Todos mienten) y Luis Mateo Díez (El reino de Celama).

NOVELA Y CUENTO HISPANOAMERICANO DE LA II ª MITAD DEL SIGLO XX

Durante el período colonial la literatura hispanoamericana fue un apéndice de la literatura española, a comienzos del XIX –con los movimientos de independencia- se cultivaron los temas patrióticos y, tras la consolidación nacional, experimentó un gran
auge que alcanzó la madurez a partir de 1910. La Revolución Mexicana (1910) marca la fecha en que los autores latinoamericanos comienzan a tratar temas universales –cada vez con mayor profusión- hasta conseguir una producción literaria
admirada internacionalmente.

1ª ETAPA: NOVELA HASTA 1940: De técnicas realistas, clara heredera del siglo XIX en lo formal, sí encuentra renovación temática en las realidades más acuciantes de la realidad del continente (naturaleza americana, denuncia de la injusticia social,
acontecimientos históricos, problemas del hombre de la ciudad). Se pueden apreciar tres subgéneros fundamentales:

a) La novela de la tierra: el tema, e incluso la protagonista, es la naturaleza americana, todopoderosa que hace sucumbir al ser humano que se enfrenta a ella. Doña Bárbara, Rómulo Gallegos.

b) La novela indigenista: muestra su preocupación por la situación del indio y echa sus raíces en la obra de Fray Bartolomé de las Casas, la prosa de los Ilustrados y el Romanticismo. Pretende ser un género de testimonio y denuncia de la opresión en que viven la población indígena y la mestiza. El mundo es ancho y ajeno, Ciro Alegría.

c) Novela de la Revolución mexicana: presenta tanto los hechos revolucionarios como las aspiraciones de los mexicanos así como las reflexiones sobre su identidad y su cultura. Los de abajo, Mariano Azuela.

d) Novela urbana del Plata: de tema esencialmente urbano con centro espacial en Argentina. Las clases bajas, losinmigrantes y los espacios marginados son novelados con técnicas naturalistas.

2ª ETAPA: RENOVACIÓN DE LOS 40. EL REALISMO MÁGICO:
Este término fue empleado en 1925 para designar una nueva pintura (que explora en la interioridad y reconstruye los objetos exteriores desde ella) que reaccionaba contra el expresionismo.
A partir de los años 30 se utiliza para designar la emergente literatura hispanoamericana que se centraba en las peculiaridades del continente, en su mestizaje cultural y en la influencia de otras culturas a través de distintas formas de entender el mundo.
Las innovaciones más importantes fueron la utilización de distintos puntos de vista narrativos, el contrapunto de planos, el empleo de mitos clásicos y modernos y el uso de técnicas cinematográficas. A esto se une la influencia de las vanguardias (el
surrealismo y su fusión de la realidad con lo onírico) y las innovaciones técnicas de Faulkner, Joyce, Proust o Dos Passos. Se incorporan elementos míticos, legendarios y mágicos de las tradiciones indígenas que se integran con el plano real de la historia
narrada. Miguel Ángel Asturias (El Papa verde), Alejo Carpentier (El reino de este mundo) son algunos de sus representantes.
3ª ETAPA: EL BOOM HISPANOAMERICANO:
Producido en los años 60, es un fenómeno literario y sociológico. Se integran las influencias asimiladas como el realismo mágico, el mundo de lo mítico, lo onírico, el surrealismo, la denuncia social, las innovaciones técnicas y la recuperación de formas tradicionales de narrar. Se empieza a difundir la narrativa hispanoamericana gracias a la labor editorial de empresas españolas. Representan esta etapa: Mario Vargas Llosa (La ciudad y los perros), Julio Cortázar (Rayuela), Gabriel García Márquez (Cien años de soledad).

EL CUENTO: El año 1920 es el arranque del cuento contemporáneo debido a la influencia de las vanguardias europeas, del Modernismo (que lo utilizó como cauce expresivo), unidos a la tradición anglosajona de cuentos fantásticos, a la particular
situación social y política del continente y al redescubrimiento de las tradiciones culturales. Horacio Quiroga es el fundador del cuento actual por los temas que trata y por la meticulosa construcción de la trama. Se convierte el cuento hispanoamericano en el nexo entre los movimientos de vanguardia y el boom hispanoamericano porque los narradores en los años 30 incorporan innovaciones técnicas que recogerá después la novela. Sus características son las mismas que las del cuento europeo: brevedad,
rígida estructura, habituales finales sorprendente y trama única. Se aprecian tres tendencias: cuento realista (representado por Benedetti), cuento fantástico (cultivado por Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares), realismo mágico (alcanza expresión
magistral en Juan Rulfo). A partir de la decadencia del boom, es característico el abundante cultivo del microrrelato o microcuento (Augusto Monterroso)

LA POESÍA DE 1939 A FINALES DEL S.XX

La evolución de la literatura española sufrió un corte profundo a raíz de la Guerra Civil debido a la muerte y el exilio de los modelos literarios. Sin embargo, éste no fue tan drástico en la poesía posterior a 1939. Destacan autores del 27 en el exilio como Alberti (Retornos de lo vivo lejano), Salinas (El contemplado), Cernuda (Vivir sin estar viviendo) o Guillén (Clamor). Pero no podemos olvidar en ningún caso la muerte de Machado en el exilio, el fusilamiento de García Lorca o la prisión y muerte de Miguel Hernández.

En los años de enfrentamiento (1936-1939) se desarrolló tanto en el bando republicano como en el de los sublevados una literatura de propaganda ideológica, pero de escasa calidad, salvo en el caso significativo del poeta Miguel Hernández, con Viento del pueblo, donde la voz del poeta anima a los soldados republicanos en las trincheras. De formación autodidacta, lee a los clásicos y en Madrid entabla amistad con Neruda y Aleixandre. Afiliado al PCE, fue detenido en la Guerra Civil y llevado a la cárcel, donde murió enfermo. Destaca por El rayo que no cesa, al ser una de las obras de sonetos amorosos más bellos de la poesía española de todos los tiempos. También destaca su última etapa, desnuda y profunda, con poemas escritos en la cárcel (Cancionero y Romancero de ausencias), donde se lamenta por la ausencia de los suyos o la separación con su mujer, destacando un poema esperanzador, dedicado a su segundo hijo, Nanas a la cebolla.

La poesía de la inmediata posguerra, la de los años 40, se divide en dos bandos, como ocurre con las dos Españas irreconciliables. Se caracteriza pues por la diversidad de tendencias. Por un lado, nos encontramos la poesía arraigada, en la que destacan autores que sienten simpatía por la dictadura franquista y que tratan temas tradicionales, con métrica y estilística clásica. Sobresalen Luis Rosales y Leopoldo Panero. La otra corriente lírica es la poesía desarraigada, opuesta a la anterior, arrebatada, de agrio tono trágico, de angustia y sufrimiento. El estilo es bronco, sincero y humano, menos preocupado por los artificios estéticos. Sobresalen Dámaso Alonso (Hijos de la ira), Gabriel Celaya y Blas de Otero. Surge el grupo cordobés Cántico, con tendencias personales e intimistas, con Ricardo Molina y Pablo García Baena entre otros.

En los años 50 y comienzos de los 60, se extiende la poesía social. Es un período en el que la poesía toma partido en la situación española, intentando servir de instrumento para cambiar el mundo. El poeta se hace solidario con los demás hombres, con una clara repulsa de la neutralidad ante las injusticias o conflictos sociales. El estilo es claro, sencillo y la lengua es coloquial para que todo el mundo pueda entender el mensaje. La poesía social comienza a desarrollarse de la mano de Vicente Aleixandre (Historia del corazón), Gabriel Celaya (Las cartas boca arriba), José Hierro (Tierra sin nosotros) y Blas de Otero, poeta que evoluciona desde la poesía desarraigada en la que expresa su yo personal y sus angustias existenciales (Ancia) hasta la poesía combativa, en la que se dirige a la “inmensa mayoría” (Pido la paz y la palabra).

En los 50 surge un segundo grupo de poetas que pretende seguir escribiendo poesía crítica, pero con formas más elaboradas y caracterizadas por la preocupación fundamental por el hombre y sus problemas, abandonando el dramatismo y la postura inconformista frente a la realidad que rodea al poeta y el estableciendo una poesía basada en experiencias personales con una temática intimista y cotidiana. El estilo es irónico y humorístico, en aras de un lenguaje musical. Sobresalen Gil de Biedma (Las personas del verbo), Ángel González (Áspero mundo), José Ángel Valente (Punto cero), Claudio Rodríguez (Desde mis poemas) y Francisco Brines.

En 1970 se publica una antología de nuevos autores nacidos tras la Guerra Civil, llamada Nueve novísimos poetas españoles. De ellos destacan Guillermo Carnero (Dibujo de la muerte), Félix de Azúa (Cepo para nutria), Manuel Vázquez Montalbán (Manifiesto subnormal) y Vicente Molina Foix (Los espías del realista). La temática es muy variada (la guerra de Vietnam, la sociedad de consumo o el libertinaje), el estilo es frívolo y el tono grave, a la vez que insolente. Son autores con una importante cultura intelectual, que se muestran inconformistas y rebeldes con el arte establecido e imperante. Su lenguaje recibe las influencias del surrealismo del grupo del 27 y sus modelos son poetas hispanoamericanos como Octavio Paz. La poesía novísima plantea una ruptura con el realismo social de décadas anteriores.

A partir de la recuperación de la democracia en 1975, se observa una gran cantidad de tendencias. En la poesía actual, las orientaciones se han multiplicado, pero se observa una propensión a abandonar el esteticismo por un mayor intimismo y emoción. La temática es muy variada como lo son los modelos que imitan: místicos, autores barrocos, románticos, noventayochistas, vanguardistas, Generación del 27 o a autores de los 50….. Rescatan el pasado literario español utilizando tanto la métrica tradicional como el verso libre.

Destacan los neosurrealistas, que continúan la línea de algunos novísimos (Blanca Andreu); los posnovísimos, que escriben una poesía de la experiencia (Luis García Montero y Jon Juaristi); los románticos, que prefieren la poesía de la imaginación (Francisco Bejarano); la poesía épica, que recupera el recuerdo de un pasado idílico, en la que destaca Julio Llamazares (La lentitud de los bueyes); y la poesía erótica, que indaga en la intimidad (Ana Rosseti y Juan Castro).

EL TEATRO DE 1939 A FINALES DEL S.XX

Al terminar la Guerra Civil, el teatro español se enfrenta a tres grandes problemas. El primero concierne a los condicionantes comerciales del género, ya que tan solo las clases adineradas y poderosas pueden asistir a las representaciones, y la censura impide cualquier contenido social o político. Otra dificultad reside en la muerte o el exilio que sufren grandes escritores e intelectuales, especialmente los que pertenecen al teatro innovador anterior al conflicto civil. Y en último lugar, al no quedar apenas escritores, los empresarios teatrales recurren a traducciones de obras extranjeras, dificultando el estreno de las obras nacionales.

Por lo que el teatro puede dividirse en tres etapas:

a) La década de los 40, el estado general de crisis obliga a pensar a los empresarios de la escena y a las compañías en abastecer los teatros de obras que respondan a las expectativas del público burgués, sin arriesgarse a modificar sus gustos.

b) La década de los 50, la censura afectó al teatro porque no solo se censuraban los textos, sino que los ensayos y las representaciones estaban sometidos a un rígido control y podían ser suspendidos en cualquier momento. Los empresarios eran muy cautelosos con las obras que seleccionaban que debían ser piezas acordes con el gusto burgués de la época.

c) Desde 1960 hasta 1975, la tímida apertura de la censura permitió la entrada de corrientes europeas (Brecht, Ionesco –y su teatro del absurdo- o Beckett) cuyas influencias fueron fundamentales para la creación de obras que intentan oponerse a los cánones establecidos tanto en los contenidos como en las formas.

a) Década de los 40: dos son las corrientes que ocupan la escena española durante este período: el teatro comercial y el teatro humorístico.

a. El teatro comercial: es un tipo de teatro orientado hacia la pura distracción de un público sin demasiadas exigencias. Se trata de un teatro convencional pero bien construido, con un diálogo cuidado, continuador del teatro tradicional anterior. Es un teatro evasivo con una amable crítica de costumbres (herencia de la alta comedia y de la comedia burguesa) y divertido espejo de la realidad. La acción se basa en los enredos sentimentales, el humor fácil y la moralización intrascendente y se desarrolla en ambientes de clase media alta. Cultivadores de este son Jacinto Benavente, José Mª Pemán (Los tres etcéteras de don Simón –comedia de costumbres- y Callados como muertos –teatro ideológico y propagandístico-), Joaquín Calvo Sotelo o Juan Ignacio Luca de Tena.

b. El teatro humorístico, destacan en él principalmente dos autores: Enrique Jardiel Poncela, con sus comedias de humor inverosímil y disparatado como Eloísa está debajo de un almendro y Los ladrones somos gente honrada. Miguel Mihura, autor de comedias de humor desenfadado donde se aprecia crítica de la sociedad contemporánea. Denuncia lo absurdo de situaciones de la vida cotidiana, la vaciedad de los tópicos y las convenciones sociales que impiden al hombre ser feliz. Rompe con el realismo introduciendo elementos y situaciones de un humor nuevo precedente del teatro del absurdo, Tres sombreros de copa, Melocotón en almíbar y Maribel y la extraña familia.

b) Década de los 50: también conocido como teatro de denuncia y protesta. Surge a mitad de los cincuenta coincidiendo con la aparición de un público universitario que solicitaba un teatro nuevo muy próximo a los planteamientos de la novela y de la poesía social. Los temas habituales son el testimonio crítico de las injusticias y desigualdades, la denuncia, la protesta. Se trata de un teatro realista con recursos propios de sainetee y ciertos rasgos tomados del esperpento. Los autores más significativos son: Alfonso Sastre con un teatro orientado al realismo de intención social (Guillermo Tell tiene los ojos tristes) y Antonio Buero Vallejo, con su teatro de acento trágico, centrado en los grandes interrogantes de la condición humana y en los problemas del hombre contemporáneo. Se unen lo social y lo existencial porque no falta la crítica a la España de su tiempo. No rompe las fórmulas del teatro comercial porque intenta aprovecharlas para darles una dimensión y un sentido nuevos que le permitan acceder al gran público. Un recurso escénico frecuente es de los efectos de inmersión (persigue una mayor identificación del público con la historia que se está representando). Su obra suele clasificarse en tres etapas: la primera con un enfoque existencial de los temas (Historia de una escalera y En la ardiente oscuridad). La segunda con un enfoque social y ético, la técnica teatral es más compleja (efectos de inmersión, escenarios múltiples y simbolistas; a esta etapa pertenecen Un soñador para un pueblo, El sueño de la razón, El tragaluz. La tercera etapa presenta contenidos sociales y políticos más explícitos y la incorporación de experimentos escénicos (La doble historia del doctor Valmy, La Fundación).

c) Desde 1960 hasta 1975: A partir de los años setenta se produce un teatro más exigente y renovador, experimental en las formas y dirigido a un público más minoritario. Se aleja del teatro realista. Ahora predominan los elementos simbólicos y vanguardistas, lo grotesco y lo imaginativo. Importancia especial cobran los recursos extraverbales: sonoros, visuales o corporales. Autores representativos son Fernando Arrabal y Francisco Nieva.
Mención especial merecen los grupos de teatro independiente que actúan al margen de los circuitos comerciales y presentan un teatro renovador muy comprometido social e ideológicamente. Algunos de los más representativos son:Los Goliardos, Els Joglars y La Fura dels Baus.

EL TEATRO ANTERIOR A 1939

El teatro de principios del S.XX no gozaba del mismo reconocimiento que el de otras épocas. Esto se debe a la gran vitalidad del teatro comercial que impedía el estreno de autores innovadores que no escribían al gusto del público

En cuanto a los autores más importantes , hay cuatro dramaturgos que se levantan por encima de todos: J. Benavente, R. Valle-Inclán, F. García Lorca y B. Pérez Galdós.

Si nos detenemos en el Premio Nobel de Literatura, Benavente la mitificación y la censura forman parte de su estandarte, y eso que escribió 172 obras, desde El nido ajeno hasta Por salvar su amor . Sus obras estarían englobadas dentro de temas urbanos (Rosas de otoño), de ambiente provinciano (Pepa Doncel), de ambiente cosmopolita (La noche de sábado), de ambiente utópico (Los intereses creados), de ambiente rural ( Señora ama).

El teatro galdosiano ha estado en el trastero, y, sin embargo, fue una de las figuras que más contribuyó a la creación del teatro español moderno desde Realidad hasta Santa Juana de Castilla , pasando por Electra que fue la que más éxito tuvo. En general, Pérez Galdós construye un teatro social, de compromiso, para que el lector tome conciencia de la realidad. Se detiene, sobre todo, en el fanatismo tanto político como religioso.

El teatro de Valle-Inclán tiene la virtud de dejarnos intranquilos. En un primer momento, su teatro se reviste de la fuente modernista por lo que el retoricismo fue nota destacada. Pero, hoy, la fuerza de su teatro radica en los ciclos mítico (Divinas palabras) de la farsa (La Marquesa Rosalinda) y del esperpento (Luces de bohemia)

Federico García Lorca es algo más, es poeta-dramaturgo a flor de piel. Federico supo como nadie adentrarse en el destino de las personas y adueñarse de él a través de la libertad y del amor. Llegó tanto al público culto como al bajo. Su teatro es un mundo lleno de vida desde El maleficio de la mariposa hasta La casa de Bernarda Alba. Y en medio, sobresalen Mariana Pineda , Bodas de sangre, Doña Rosita la soltera, Yerma y El público. Pero, el poderío lorquiano está en La casa de Bernarda Alba. .
Estos cuatro dramaturgos citados no estuvieron solos, hubo otros que incluso triunfaron más en la escena como Carlos Arniches, los Hermanos Álvarez Quintero y Muñoz Seca.

C. Arniches fue el creador de la tragedia grotesca. Su mejor obra, de las 188 que escribió, es La señorita de Trevélez, la síntesis de lo tragicómico.

Los Hermanos Álvarez Quintero escribieron más de 200 obras teatrales, todas ambientadas con sabor apacible. Crearon un teatro costumbrista andaluz con cierta superficialidad. Las obras que nos legaron están llenas de encanto. Destaquemos Malvaloca y La de Caín.

Muñoz Seca escribió un gran número de obras en colaboración, solo llegó a estrenar un centenar. Se le atribuye la creación del “astracán”, pieza cómica basada en la parodia del teatro, en las que disloca el idioma mediante el juego de palabras. Su obra más conocida es La venganza de Don Mendo. Contra la República escribió Anacleto se divorcia y La voz de su amo.

La crítica ha caracterizado como teatro poético las voces de los Hermanos Machado, Eduardo Marquina y L. F. Chamizo.

Pero, sin duda, el dramaturgo más sobresaliente del género histórico-poético es
E. Marquina. Destaca su obra: La ermita, la fuente y el río.

El teatro de los Hermanos Machado nos devuelve al teatro clásico, recomendaban el uso del monólogo como en Shakespeare, Lope o Calderón, por lo que no innovaron como quisieron en un primer momento. El éxito dramático les vino con la obra La Lola se va a los puertos.

L. F. Chamizo se acercó al teatro de la misma forma que a su poesía. Sólo estrenó la obra Las Brujas, pero fue la de más éxito en la temporada. Está enmarcada dentro del teatro costumbrista-rural en verso.

La obra dramática de Miguel de Unamuno consta de nueve dramas y dos piezas menores. Destaquemos Fedra , El otro , Raquel encadenada .

Los dramaturgos especiales Jacinto Grau con El señor Pigmalión , Ramón Gómez de la Serna con Escaleras , Azorín con Angelita contribuyeron con ese fervor con que fue acogido el teatro en este período, del que no fueron ajenos R. Alberti con su memorable obra El hombre deshabitado , y posteriormente, ya en el exilio,
El Adefesio , Max Aub con su obra vanguardista El desconfiado prodigioso ,
Miguel Hernández con su prodigiosa obra Quién te ha visto y quién de ve y sombra de lo que eras , o el teatro poesía de Pedro Salinas, con La fuente del Arcángel.

LA POESÍA DE LA GENERACIÓN DEL 27

Diversos nombres han recibido los poetas que nacieron entre 1891 y 1905. La más acuñada ha sido Generación del 27, sobre su mitificación “Generación del 27″ fue
J. Chabás en 1944.
La Generación del 27 fue un grupo de poetas que se dio a conocer en el homenaje para conmemorar el tercer centenario de la muerte de Góngora, inmortalizado con una fotografía en la que podemos ver a Dámaso Alonso, F. García Lorca, Gerardo Diego, Jorge Guillén y R. Alberti. Después se unirían Vicente Alexandre, Luis Cernuda, Pedro Salinas, Manuel Altolaguirre y Emilio Prados.
Casi todos coincidieron en la Residencia de Estudiantes y estaban a favor de las reformas de la II República.

La Generación del 27 se caracteriza por:

– Mezclar la tradición y el Vanguardismo. No rompen con las tradiciones.
Los poetas tuvieron conciencia del momento en que vivían, pero admitieron el magisterio de Juan Ramón Jiménez y las influencias de los Cancioneros, el Romancero, J. Manrique, Garcilaso, Lope de Vega, Góngora, Bécquer, Machado, Rubén Darío, el poeta francés Valery o el anglosajón E. S. Eliot.
Los inicios poéticos estuvieron marcados por Juan Ramón Jiménez y Bécquer; es lo que la crítica ha denominado “la poesía pura” .
Un segundo momento es cuando se unen al movimiento surrealista.
Intentan encontrar la belleza a través de la imagen. Hablan sobre el amor, la muerte, el destino, además de temas populares.
Buscan un lenguaje cargado de lirismo. Utilizan estrofas tradicionales (romance,…) y clásicas (soneto, terceto, …) y también el verso libre. Utilizan figuras de repetición como la anáfora, el paralelismo, etc.

Los dos nombres más relevantes en la poesía de la época son F. G. Lorca y R. Alberti.

F. García Lorca. Aunaba lo culto y lo popular, lo tradicional y la vanguardia.
Emplea símbolos complejos y le obsesionan la soledad, el destino, los marginados,…. Su obra se divide en dos etapas:
-Neopopularista ( Romancero gitano)
-Surrealismo (Poeta en Nueva York)
R. Alberti. Muy comprometido políticamente. También juega con lo popular y lo culto. Marinero en tierra y Sobre los ángeles. Dan fe de esta dualidad.
La obra Marinero en tierra fue galardonada con el Premio Nacional de literatura en 1925.

También destacan:

Pedro Salinas. Muy influido por J.R. Jiménez, intenta desvelar la esencia de las cosas con una poesía intelectualizada pero aparentemente sencilla. Su obra se divide en tres tipos:
– Mezcla la poesía pura y temas futuristas. Destaca Seguro Azar.
– Presta atención al amor como experiencia gozosa. Destaca La voz a ti debida y Razón de amor.
– Desde América, habla de la angustia que le provoca la tecnología contemporánea y los horrores de la G. Civil y la II G. Mundial. Destaca su obra Confianza .

Jorge Guillén. Escribió desde el exilio y tras la muerte de Franco, fue galardonado con el Premio Cervantes. Cultivó la poesía pura, alejada de dramatismos, con una visión optimista del mundo. Toda su obra se agrupa en Aire nuestro, compuesto por cinco libros.

Vicente Aleixandre. Es el polo opuesto, a J. Guillén, por su pesimismo global. Sus obras más destacadas son la Destrucción del amor , Sombra del paraíso, Diálogos del conocimiento. En 1977 obtiene el premio Nóbel.

Gerardo Diego. Cultivó dos vertientes poéticas, la tradicional y la vanguardista. Destacan sus obras Versos Humanos y Alondra de verdad.

Dámaso Alonso. Se quedó en la posguerra española dentro del grupo de poesía desarraigada. Su obra más importante es Hijos de la ira, muy influida por el existencialismo.

Luis Cernuda. (Alumno de Pedro Salinas) Reunió su obra poética en La realidad y el deseo, donde se ve que huye de la rima y de otros elementos formales.

También parte de la crítica añaden a Manuel Altolaguirre con Las islas invitadas y otros poemas y La lenta libertad y a Luis Prados con Cancionero del pan y del pescado y Llanto de octubre.

Escribir de la Generación es nombrar también el horno en el que publicaron sus poesías; las revistas poéticas Litoral. La Gaceta Literaria, Carmen, Lola, Revista de Occidente, Cruz y raya, Caballo verde para la poesía, entre otras.