Tema 10. La crisis del Antiguo Régimen (1808-1833)

Tema 10  La crisis del Antiguo Régimen (Aquí en Word)

Introducción

 

Durante los reinados de Carlos IV y Fernando VII, España vivió la crisis y la desaparición del Antiguo Régimen  y varias tentativas de Revolución Liberal. España se vio en la Revolución Francesa e implicada en las Guerras Napoleónicas, sufrió la invasión francesa. Fernando VII no aceptó el régimen liberal y durante su reinado se produjo un enfrentamiento entre Absolutismo y Liberalismo.

 

10.1. La crisis de 1808: Guerra de Independencia y Revolución Política

 

La crisis del Antiguo Régimen se inició por la Revolución Francesa (1789). Algunos ilustrados confiaron en que eso aceleraría las reformas en la propia España. El gobierno de Floridablanca, cerró todo tipo de contacto con Francia. La influencia revolucionaria era difícil de frenar.

 

El Gobierno español adoptó una postura más conciliadora con Francia bajo la dirección del Conde Aranda. Tras la proclamación de la República, Aranda fue sustituido por Godoy.

 

Otro aspecto que aceleró la crisis del Antiguo Régimen fue el desprestigio del gobierno español personificado en Manuel Godoy, favorito de la Reina. Godoy dirigió la política española durante grandes períodos entre 1792 y 1808 y no pudo evitar que España se mezclara en los conflictos entre Inglaterra y la Francia Revolucionaria. Primero luchó contra la República Francesa (Guerra de la Convención 1793-95), pero tras el Tratado de Basilea (1795), cambió de bando. Esta política fue dirigida torpemente provocando desastres como el de Trafalgar (1805).

 

En 1807 Godoy se mostró excesivamente sumiso con Napoleón al firmar el Tratado de Fontainebleau, que daba libre paso a las tropas francesas por el suelo español. La excusa era la conquista de Portugal, pero era evidente que el ejército francés planeaba ocupar España de un modo u otro.

 

Este tratado provocó la rebelión de la nobleza que animó al príncipe Fernando a tomar el poder. Se produjo el Motín de Aranjuez  en el que Fernando VII obligó a su padre Carlos IV a destituir a Godoy y a abdicar en su favor. Napoleón actuó de árbitro en las disputas de padre e hijo, y atrayéndoles a una trampa les hizo abdicar a favor de su hermano José I Bonaparte (Abdicaciones de Bayona).

 

El pueblo español reaccionó contra lo que consideraba como una usurpación. El Dos de Mayo de 1808, el pueblo de Madrid se levantó contra los franceses, provocando una brutal represión (fusilamientos del 3 de mayo). El levantamiento de Madrid dio lugar a un movimiento popular que se fue extendiendo por toda España. Empezando por Móstoles, muchos municipios españoles, entendiendo que había un vacío de poder formaron juntas locales, es decir, gobiernos espontáneos y populares que organizaron la defensa contra los franceses. Estas juntas se fueron organizando en juntas provinciales (la Junta de Andalucía fue capaz de derrotar al ejército francés en la Batalla de Bailén-Agosto de 1808), que a su vez dieron lugar a la Junta Suprema Central.

 

Se originó la Guerra de Independencia contra la ocupación francesa (1808-1814).

 

  • José I Bonaparte apoyado por los ocupantes franceses y por ilustrados españoles, pensaban que el gobierno traería la modernidad a España (fueron llamados afrancesados), y admitieron una carta otorgada, el Estatuto de Bayona.

 

  • La resistencia contra los franceses, organizada en torno a las juntas, en la que se unían absolutistas y liberales, unidos por la causa de Fernando VII y con la colaboración de portugueses y del ejército británico de Wellington.

 

10.1.1. Fases de la Guerra de Independencia

 

  • Los franceses van ocupando el territorio, una serie de reacciones inesperadas del ejército y el pueblo español (Batalla de Bailén, asedios de Zaragoza y Gerona), frenan el avance francés y obligan a José Bonaparte a abandonar Madrid.

 

  • Napoleón llega a España con un gran ejército, recupera el control de Madrid y ocupa  casi toda la Península, excepto Cádiz o Lisboa. La ocupación francesa no es firme por la acción de los guerrilleros (Spoz y Mina.). Apoyados por el pueblo, no consiguen victorias campales, pero desgastan al ejército francés (Guerra de desgaste).

 

  • Tras la derrota de Rusia, Napoleón se ve obligado a sacar tropas de España y Wellington inicia la ofensiva desde Portugal, derrota a los franceses en Los Arapiles (1812) y les persigue hasta los Pirineos (batalla de Vitoria). Por el Tratado de Valençay los españoles acuerdan no invadir el sur de Francia si los franceses evacuan Cataluña y liberan Fernando VII.

 

Durante la guerra y en ausencia del rey, los liberales españoles realizaron  una auténtica revolución política en torno a las Cortes de Cádiz.

 

10.2. Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812

 

Esta revolución política se produjo por las complejas circunstancias de la ocupación francesa y el vacío de poder. Si no hubiera sido así y a tenor de la debilidad de la burguesía española, es muy probable que la revolución no se hubiera producido.

 

En 1810, la Junta Suprema Central, que se había refugiado en Cádiz traspasó sus poderes a un Consejo de Regencia que sustituiría al rey en su ausencia. Este Consejo convocó a las Cortes.

 

Las Cortes de Cádiz se convocaron por un lado la asamblea única y no por estamentos como era tradicional. Cádiz, ciudad comercial, contaba con un importante peso de la burguesía. Estas cortes tuvieron así una composición social e intelectual proclive a la modernización del sistema político y de hecho, llevaron a cabo una revolución política. Esta se concretó en la Constitución de 1812.

 

Las Cortes de Cádiz promulgaron una serie de decretos que abolían los fundamentos del Antiguo Régimen. (Conjunto de decretos con el fin de aplicar reformas económicas y sociales, son los cimientos del nuevo orden, bases de la Revolución Liberal española, “ahí están, pero en la práctica…”).

 

  • Se decretó la libertad de imprenta, que suprimía la censura para los escritos públicos, pero no para los religiosos (1810).
  • Fueron abolidos los señoríos jurisdiccionales, desaparecieron, así, los conceptos de señor y vasallo (1811).
  • Fueron suprimidos los gremios, que impedían la innovación y la libre iniciativa económica, abriendo paso a las relaciones capitalistas (1813).
  • Se decretó la incautación y venta en pública subasta de las tierras comunales de los municipios, de las órdenes militares y de los jesuitas (1813) como medida desamortizadora.
  • Fueron derogados los privilegios de la Mesta (1813), reconociendo el derecho de los pueblos a acotar sus tierras comunales y el de los vecinos sobre sus propiedades.
  • Fue abolida la inquisición (1813), que impedía el normal desarrollo de la libertad de pensamiento y de la ciencia.

 

La Constitución de 1812 era una constitución muy avanzada para la España del momento a un nivel similar a la Constitución Francesa de 1791. Aunque en ella hubo un compromiso entre absolutistas y liberales, el peso de estos últimos era decisivo.

 

10.2.1. Características de la Constitución de 1812

 

  • Soberanía Nacional, recorte de los poderes del monarca y cortes unicamerales con amplias competencias.

 

  • Separación de poderes: rey/ejecutivo; cortes/legislativo; jueces independientes

 

  • Unidad legal en toda España (abolición de fueros y privilegios)

 

  • Derechos fundamentales del individuo: igualdad ante la ley, libertad de imprenta, sufragio universal masculino

 

  • Abolición del Feudalismo y la Inquisición

 

  • El catolicismo es la religión oficial y única permitida

 

 

Hay que decir, que esta constitución prácticamente no se pudo aplicar pues la mayor parte de la Península estaba en guerra.

 

 

 

10.3. El reinado de Fernando VII: absolutismo y liberalismo (1814-1833)

 

10.3.1. Restauración y Sexenio Absolutista (1814-1820)

 

Por el Tratado de Valençay, Fernando VII volvió a España, se dirigió a Valencia. Allí recibió el Manifiesto de los Persas (1814), el documento en el que los absolutistas españoles le invitaban a anular la Constitución de 1812. El rey les hizo caso y por el Decreto de Valencia (1814) declaró nula y sin efecto la Constitución de 1812 y las Cortes de Cádiz. Fernando VII seguía los principios del Congreso de Viena de restaurar el Absolutismo Monárquico.

 

Sin embargo, este período de gobierno no fue fácil. Por un lado España y la hacienda real estaban arruinados por los efectos de la guerra y la sublevación de las colonias. Además, el gobierno era incapaz de recuperar éstas.

 

Por otro lado, aunque se produjo una fuerte represión de los liberales, y la burguesía española era bastante débil, aquéllos formaron Sociedades Secretas que conspiraron contra el gobierno.

 

Además, cundió el descontento en el ejército, especialmente entre los antiguos guerrilleros encuadrados en él pero que eran postergados por los oficiales de origen aristocrático. Este descontento se expresó en los  pronunciamientos. Estos se iniciaban con una sublevación militar contra el gobierno pero podía arrastrar una sublevación civil y ser utilizados por los liberales como ocurrió repetidamente: Spoz y Mina (1814), Díaz Porlier

 

Precisamente el pronunciamiento de Riego en Cabezas de San Juan, con el ejército que se iba a embarcar para luchar contra las sublevaciones en América, tuvo éxito y obligó a Fernando VII a jurar la constitución de 1812. Así se inició el Trienio Liberal.

 

10.3.2. El Trienio Liberal (1820-1823)

 

El Trienio Liberal fue un período para poner en  práctica algunos de los principios de la Constitución de 1812. Se abolió el Feudalismo y los Mayorazgos. Se pusieron las bases de las posteriores desamortizaciones.

 

Sin embargo, la oposición al régimen liberal fue fortísima.

 

Por un lado, los propios liberales debilitaron el sistema al dividirse entre sí  entre moderados o doceañistas y exaltados o veinteañistas

Fernando VII utilizó todos los resortes que le daba la propia constitución (veto suspensivo), para limitar su aplicación.

 

Se organizó la oposición absolutista tanto interna (realistas y guerrilleros en Navarra y Cataluña, Regencia de Urgel), como externa (reunión de las potencias de la Santa Alianza en el Congreso de Verona).

 

El Congreso de Verona autorizó a Francia a restablecer el Absolutismo en España por la fuerza. Este ejército, los Cien Mil Hijos de San Luis, al mando del Duque de Angulema entró en España ante la pasividad general, y sin mucha oposición restableció a Fernando VII como soberano absoluto.

 

10.3.3. La Década Absolutista u Ominosa (1823-1833)

 

Nuevamente, Fernando VII anuló la Constitución de 1812 e inició la represión contra los liberales. Sin embargo, esta vez el rey fue más moderado en la represión e inició una etapa de gobierno más cercana al Despotismo Ilustrado, dando lugar a ciertas reformas (cambios en la organización del Estado y cierta modernización de la Administración. Así, se instituyo el Consejo de Ministros como gobierno de la Corona y se reorganizó el sistema de la Hacienda Pública; unificación de las cuentas del Estado y elaboran, como actualmente, un presupuesto para cada año).

 

Esto le valió la doble oposición, tanto de liberales como de los apostólicos (absolutistas acérrimos que se fueron posicionando al lado del hermano del rey: Carlos María Isidro). Permanecía la resistencia liberal en el interior (a través de sociedades secretas) y en el exterior (a través de la acción internacional de amplios grupos de exiliados). Por otro lado, los absolutistas más reaccionarios respondieron ante las reformas solicitando más inmovilismo y represión. A partir de 1825, los sectores más reaccionarios del absolutismo exigían a Fernando VII un retorno claro al régimen señorial; eran los firmantes de un “Manifiesto de los Realistas Puros” que vio luz por entonces.

 

Los “Agraviats” (agraviados) y “malcontents” catalanes se sublevaron y exigieron la vuelta al régimen señorial absolutista. Por su parte, los liberales siguieron conspirando y preparando pronunciamientos: lo Casos de Torrijos y Mariana Pineda, ejecutados en Málaga y Granada, respectivamente.

 

La pérdida definitiva de la mayor parte de las colonias siguió dificultando la labor de gobierno y empobreciendo a la hacienda real.

 

Al final del reinado de Fernando VII se planteó el problema sucesorio, pues el rey sólo tuvo hijas. Dado que la Ley Sálica impedía a las mujeres reinar, Carlos María Isidro (apoyado por los apostólicos) reclamó su derecho a la sucesión.  Los problemas legales en su lecho de muerte (Pragmática Sanción que derogaba la Ley Sálica, posible derogación de esta última) impidieron a Fernando VII asegurar claramente la sucesión de Isabel al trono cuando murió (1833).

 

Este conflicto dinástico entre Carlos María Isidro e Isabel, conocido como Guerra Carlista, supuso el enfrentamiento militar en una guerra civil entre Absolutismo y Liberalismo. Esto se debió a que si los absolutistas apostólicos (carlistas) apoyaron a Don Carlos, la Reina-Gobernadora María Cristina de Borbón tuvo que buscar el apoyo de los liberales moderados (isabelinos o cristinos) para defender los derechos de su hija.

 

10.4. La emancipación de la América Española (1808-1824)

 

Al tiempo que se producía en España la crisis del Antiguo Régimen, las colonias españolas en América llevaban a cabo su larga lucha por la independencia de la Corona Española.

 

Las causas profundas de esta emancipación fueron el descontento de los criollos por los efectos negativos del dominio español.

 

Los criollos eran los descendientes de los europeos ya afincados en América por generaciones, con un claro dominio social y económico en la sociedad colonial. A estos grupos, España les negaba sistemáticamente la participación en los órganos de gobierno coloniales. Además, el mantenimiento del monopolio del comercio español vulneraba sus intereses económicos, especialmente las ventajas de un libre comercio con los británicos.

 

Es evidente que los criollos se vieron influidos por las ideas de la Ilustración y el ejemplo de la Independencia de los EEUU así como de la Revolución Francesa.

 

Por último, Inglaterra estaba interesada en la independencia de las colonias para poder comerciar libremente con éstas. Por eso apoyó el proceso.

 

El Proceso de Independencia de las colonias se inició en 1808, al mismo tiempo que se formaban en España las Juntas Locales contra los franceses, en América Latina los criollos formaron también Juntas o Cabildos, independientes entre sí, pero esta vez en contra del poder español. Algunos de los gobiernos criollos más activos fueron a partir de 1810 el de Caracas y el de Buenos Aires. Estos gobiernos promulgaban su independencia y se constituían como regímenes liberales.

 

Distinguimos dos Fases:

 

  • 1808-1814: en este período nacen los focos criollos rebeldes. España no puede hacer nada por reprimirlos pues está invadida por los franceses. Inglaterra tampoco puede intervenir abiertamente a favor de los criollos, pues es aliada de España contra Napoleón. Sin embargo, el Alto Perú (sede del Virreinato) se convierte en el foco realista o españolista más importante (tiene un importante porcentaje de población indígena que es más bien partidaria de España).

 

  • 1814-1824: España, una vez superada la Guerra de Independencia, manda tropas a América. Inglaterra apoya abiertamente a los criollos. Los focos independentistas llevan a cabo largas campañas militares: la Junta de Buenos Aires organiza un ejército al mando de San Martín, que cruza los Andes e independiza Chile (1817); Bolívar consigue la independencia de Colombia y Venezuela (1819-21), Sucre consigue la victoria final en Ayacucho (1824) y libera Perú.

 

A pesar de que Bolívar proyectó la creación de unos “Estados Unidos Latinoamericanos”, las antiguas colonias se dividieron en estados independientes formados en base a las antiguas divisiones administrativas españolas. Esto se debió al nacionalismo criollo y a los intereses británicos.

 

Efectos en España: España perdió todas sus colonias en  menos Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Esta pérdida fue una catástrofe económica tanto para la hacienda real como en general para el comercio español. Asimismo supuso un desprestigio para el régimen de Fernando VII cada vez más contestado por las fuerzas liberales.

 

Causas de la emancipación de la América española

 

  • Descontento criollo. Pese a ser el grupo social más influyente, habían permanecido marginados del poder.
  • Difusión del liberalismo. El ejemplo de la independencia de Estados Unidos de América, la experiencia de la Revolución francesa, las Cortes de Cádiz posteriormente…
  • Vacío de poder. aprovechan la difícil situación que se vivía en España (Guerra de la Independencia, caos, liberalismo vs absolutismo). Se forman juntas de defensa en contra del poder español.
  • Maduración interna. Durante los tres siglos de presencia española, los territorios americanos habían constituido una sociedad compleja, provista de todas las instituciones y mecanismos necesarios para operar de forma independiente.

         Consecuencias de la emancipación de la América española

 

  • Desde 1808 hasta la década de 1820 se produjo el proceso de emancipación de las colonias americanas. Destacaron Simón Bolívar y José de San Martín.
  • Se sucedieron numerosos conflictos civiles que enfrentaron a caudillos rivales o a las distintas repúblicas entre sí por la delimitación definitiva de sus fronteras.
  • Se crearon repúblicas presidencialista (no acuerdo federalistas o centralistas…).
  • Surgen grandes diferencias entre criollos e indios mestizos. El dominio político y económico de la minoría criolla acentuó la desigualdad social.
  • Agricultura de subsistencia (la mayoría de la población) y por otro lado agricultura comercial (dedicada a la exportación, dominada por las multinacionales).
  • Escasa industria. Surge un comercio importante, pero que exporta materias primas baratas e importa (compra) productos elaborados caros.
  • Del absolutismo Borbón pasan al caudillismo criollo, y posteriormente aparece un neocolonialismo (tras la promulgación de la doctrina Monroe en 1823 Estados Unidos sustituyó a Reino Unido y España como nueva potencia dominante, se considera una amenaza para Estados Unidos todo intento de que Europa  se entremetiera en los asuntos de las nuevas repúblicas americanas independientes. Cualquier intervención de Europa en América sería vista como una agresión, “América para los americanos”).

 

Apuntes compartidos por Cristina Peral Gómez

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Tema 8. La España del siglo XVII

Tema_8._Siglo_XVII (Aquí en PDF)

Introducción

 

Los Austrias del siglo XVII, conocidos como los Austrias Menores, (Felipe III 1598-1621, Felipe IV 1621-1665, Carlos II 1665-1700) han sido considerados tradicionalmente como reyes débiles que dejaron el gobierno del estado a validos como el Duque de Lerma u Olivares. A veces se ha considerado que esta debilidad era responsable de la decadencia española del siglo XVII: decadencia demográfica, económica y política y del propio final del Imperio Español en Europa. Evidentemente los factores de la crisis son mucho más complejos. Además sería necesario revisar el período de Carlos II.

Los Austrias Menores en el siglo XVII: A lo largo del S.XVII continúa reinando en España la dinastía de los Austrias, en este caso son tres los monarcas, denominados menores, en oposición al poder y la hegemonía que tuvieron en su momento los Austrias mayores Carlos I y Felipe II.

A menudo se define el siglo XVII como un siglo de contrastes, no es para menos: por un lado la monarquía hispánica sufre un gran crisis en el interior peninsular (revuelta de Cataluña y de Portugal), y en el exterior, se tiene que aceptar la independencia de los Países Bajos y la pérdida de su papel hegemónico en Europa a manos de Francia.

Sin embargo las artes y las letras en España florecen como nunca.

En el plano político debemos destacar la aparición de la figura del valido (como verdadero gobernante), ante la incapacidad más práctica que teórica de los reyes.

A lo largo del siglo XVII continúan reinando en España la dinastía de los Austrias, en este caso son tres monarcas, denominados menores en oposición al poder político y a la hegemonía que tuvieron en su momento los Austrias Mayores.

 

8.1. El ocaso del Imperio Español en Europa

La monarquía católica española fue incapaz de mantener durante el siglo XVII, la hegemonía europea y mundial, que habían tenido durante el siglo XVI. España entró en el siglo XVII con un gran poder territorial y militar, pero era un gigante con pies de barro, fue incapaz de controlar la hegemonía en todos sus territorios y conflictos con otros países (Inglaterra, Francia, Holanda…)

Objetivos de la política exterior española (los mismos que en el siglo XVI)

  • La defensa del patrimonio territorial heredado.
  • La protección y defensa de la religión católica frente a los luteranos, calvinistas…
  • La protección del monopolio comercial con América.

 

Los medios que se utilizan para conseguir estos objetivos son la diplomacia y la guerra, esto supone un enorme gasto económico (una de las causas del declive).

 

Causas de la decadencia

 

  • Escasez de recursos financieros: llegan menos barcos de América y con ello disminuye la llegada de metales (bancarrotas, prestamos, no se puede pagar a los tercios).
  • Aumenta la presión fiscal: para solucionar la escasez de recursos económicos, provoca un ahogamiento, quiebra económica, inflación…
  • Crisis demográfica: disminución de la población, menos gente para entrar en el ejercito, obliga a practicar la leva (personas con menos preparación, desertan…), epidemias (tifus, viruela, disentería, peste bubónica. Empeoramiento del clima (temperaturas más bajas, malas cosechas, hambre…).
  • La política corrupta (enriquecimiento personal, otorga cargos a familiares y amigos, Duque de Lerma) y la política exterior equivocada (deseo de recuperar la hegemonía por parte del Conde Duque de Olivares).
  • La expansión colonial de Holanda e Inglaterra por ultramar: atacan a barcos españoles, España se ve obligada a fortificar ciudades como La Habana, Cartagena de Indias…
  • Represión ideológica (situación anclada de la monarquía española).

 

8.1.1. Felipe III (1598-1621).

Su valido o privado El Duque de Lerma mantuvo una política exterior pacifista. Esto se debió a la mejora de las circunstancias internacionales, pero también al agotamiento de la hacienda española (bancarrota de 1607).

  • La Paz de Vervins de 1598 puso fin a las Guerras de Religión en Francia y a la intervención de España en ellas.

 

  • La Paz con Inglaterra (1604) se vio favorecida por la muerte de Isabel I y la instauración de la Dinastía de los Estuardo (más tolerante con el Catolicismo).

 

  • El aspecto fundamental de este pacifismo fue la Tregua de los Doce Años con Holanda (1609-1621).

 

Sin embargo este período de paz fue desaprovechado para sanear la hacienda, pues los gastos suntuarios de la corte sustituyeron a los gastos militares.

 

8.1.2. Felipe IV (1621-1665).

Su valido El Conde-Duque de Olivares se ve arrastrado a una serie de conflictos en los que España se juega su hegemonía en europea y la pierde en manos de Francia. Cambio en la política exterior de la monarquía, este valido pretendía la restauración de la posición internacional de la monarquía. (La actividad bélica de este reinado es impresionante. España combatió en toda Europa: Alemania, Italia, Flandes, Francia, en los mares y en algunos de los territorios peninsulares: Cataluña, Portugal, Andalucía y Aragón

La Guerra de los Treinta Años (1618-1648) estalló en Alemania como un conflicto político-religioso entre los protestantes del Norte y los católicos del sur liderados por los Habsburgo austríacos. España se vio pronto mezclada en este conflicto como principal defensora del Catolicismo,  por parentesco con  los Habsburgo y por la cercanía de los Países Bajos a la guerra. Por consiguiente, terminó la Tregua de los Doce Años y se reanudó la Guerra de Flandes en 1621, (toma de Breda, 1625). En 1634, los españoles tuvieron que ayudar a sus aliados austríacos en la guerra de los Treinta Años y vencer a los protestantes suecos y daneses en la Batalla de Nordlingen (1634).

En 1635 estalló la guerra contra Francia que, aunque era católica, apoyó al bando protestante. El enfrentamiento contra tantos enemigos (y los conflictos internos de 1640) llevó a España al agotamiento, de tal modo que empezó a cosechar derrotas (Batalla de las Dunas, Batalla de Rocroi, 1643). En la batalla de Rocroi los tercios españoles sufrieron una gran derrota.

Con  el Tratado de Westfalia (1648) termina la Guerra de los Treinta Años y los protestantes salen victoriosos. Significó el fracaso de los Habsburgos españoles y austriacos y la consagración del “pluralismo” religioso. España se ve obligada a reconocer la independencia de las Provincias Unidas de Holanda.

La guerra con Francia continúa. En la Paz de los Pirineos (1659) concluye la guerra contra Francia. España pierde la hegemonía europea en favor de Francia, además pierde Rosellón-Cerdaña, Artois y varias plazas de Flandes. La hija de Felipe IV (María Teresa) se casa con Luis XIV (esta boda preparará la llegada de los Borbones a España en el siglo XVIII).

 

8.1.3. Carlos II (1665-1700)

En este período, una España en decadencia debe mantenerse a la defensiva frente a las continuas agresiones de Luis XIV sobre sus territorios  (este aprovechó la debilidad española para expandirse): España debe entregar a Francia el Franco Condado y varias plazas de Flandes. El afán expansionista francés se frena con la firma de Las Paces de Aquisgrán. (1668) y Nimega (1678)

(La paz de Aquisgrán Puso fin a la Guerra de Devolución entre ambos países. España recupera las ciudades de Cambrai, Aire y Saint Omer que habían sido conquistadas por las fuerzas francesas, además Luis XIV tiene que devolver la provincia del Franco Condado. Francia retiene las plazas de Armentieres, Bergues, Charleroi, Courtrai…

La presión de Inglaterra, las Provincias Unidas de los Países Bajos y Suecia ante Francia para detener su expansión por Europa, provoca la firma del tratado de Nimega).

 

Finalmente, la intervención francesa en España se recrudecerá con el problema sucesorio a la muerte de Carlos II. Éste muere en 1700 sin descendencia y en su testamento lega todos sus reinos a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV, con la condición de que éstos permanezcan unidos bajo una misma corona.

 

8.2. Gobierno de Validos y conflictos internos. La crisis de 1640.

El Valimiento o Privanza es el nombre que recibe el estilo de gobierno que llevaron a cabo los Austrias Menores, pues éstos abandonaron las principales tareas de gobierno en manos de Privados o Validos, personajes favoritos y con gran influencia ante el rey. Realizaban este poder gubernativo en su nombre. Estamos ante reyes abúlicos, poco interesados en la política. Sin embargo, estos validos no fueron todos iguales ni tuvieron la misma influencia.

 

8.2.1. El Duque de Lerma (Francisco Gómez de Sandoval y Rojas) dominó la situación durante el reinado de Felipe III (1598-1621). Este valido mantuvo su posición gracias a los gastos suntuarios y festejos ofrecidos al rey, y utilizó el valimiento para su enriquecimiento personal. Aristócrata castellano, que, a su vez, delegaba en hombres de confianza, destacados por su corrupción, como don Rodrigo Calderón que trasladó incluso la corte a Valladolid 1601 a 1606.

Aparte de su política exterior pacifista el hecho más importante de su gobierno fue la expulsión de los moriscos (1609-1614). Las razones de esta expulsión son complejas. La Corona y el pueblo miraban a los moriscos con reticencia (contacto con los enemigos turcos y los piratas berberiscos) pues no se comportaban como auténticos cristianos. Sin embargo, la causa principal debió ser de motivo propagandístico para esconder el deshonor y desprestigio de aceptar la Tregua de los Doce Años. Las consecuencias demográficas de esta expulsión fueron nefastas (una pérdida de 300.000 personas), y fueron especialmente graves en Valencia y Aragón, donde los moriscos mantenían una fértil agricultura (repercusiones económicas, menos rentas para los nobles en estas zonas).

 

8.2.2. El Conde-Duque de Olivares (Don Gaspar de Guzmán) (1621-1642) fue un valido muy distinto al Duque de Lerma. Muy influido por los arbitristas, intentó realizar reformas económico-políticas que fortalecieran a la monarquía. Sin embargo, su carácter autoritario y las guerras que tuvo que afrontar impidieron que se llevaran a cabo estas reformas. (Que todos los territorios participases en el esfuerzo común con el mismo sacrificio que lo hacía el reino de Castilla).

Las Reformas más importantes de Olivares tenían como objetivo fortalecer política y económicamente la monarquía de los Austrias. Este fortalecimiento se basaría en una tendencia a uniformizar las leyes e instituciones de los diferentes reinos hispánicos (Memorial Secreto al Rey de 1624).

(este memorial  fue un informe confidencial, elaborado por el valido Conde-Duque de Olivares para Felipe IV de España, en el que relataba la difícil situación por la que atravesaba la Monarquía Hispánica y exponía los remedios para superarla)

  • Creación de un Banco Estatal llamado Red de Erarios: consistía en un banco que recogería capitales privados y serviría para que el rey obtuviera préstamos. Esto le liberaría de los prestamistas extranjeros e impediría la salida de metales preciosos. Sin embargo, fracasó pues se obligaba a los privilegiados a aportar parte del capital fundacional. La oposición de las Cortes fue frontal pero aceptaron votar un nuevo servicio de millones a cambio
  • Unificación Jurídica Institucional: Olivares propuso que todos los reinos de Felipe IV deberían abandonar sus fueros e instituciones propias y aceptar las de Castilla. Sin embargo, el medio para conseguir esto era muy peligroso, pues consistía en presionar a estos reinos con el ejército para que éstos se sublevaran contra el rey y éste, tras aplastar la rebelión los castigase arrebatándoles sus fueros. Este proyecto se hizo realidad en Cataluña (1640), pero con un resultado distinto al esperado
  • La Unión de Armas fue el proyecto más ambicioso. Consistía en crear un enorme ejército permanente (140.000 hombres) dividido en siete cuerpos y que debería ser mantenido por las aportaciones fiscales de todos los reinos de la monarquía y no sólo por Castilla. Con ello se conseguiría una fuerza militar para mantener la hegemonía militar en Europa y además reforzaría los lazos de solidaridad entre los reinos de la monarquía. El plan fracasó por la oposición de las Cortes de Aragón, Valencia y, sobre todo, de Cataluña.

 

8.2.3. La Crisis de 1640:

En 1640 se conjugaron una serie de factores que provocaron la caída de Olivares (16433) y pusieron en peligro al propio Imperio de Felipe IV.

Por un lado, las reformas de Olivares se habían ganado muchos enemigos tanto entre los grupos privilegiados de Castilla como en los otros reinos de la Monarquía.

Por otro, las incesantes guerras exteriores estaban agotando los recursos de Castilla, empobreciendo a los no privilegiados.

La Rebelión de Cataluña (1640-1652) fue la consecuencia lógica de esto. En 1640 Cataluña estaba en plena línea del frente en la guerra contra Francia. El ejército español (mayoritariamente castellano) ocupaba Cataluña y la propia población catalana sufría los abusos de éste. Olivares insistía en que Cataluña debía contribuir a pagar ese ejército que la defendía de Francia. Esta tensión derivó en la rebelión de los segadores que asesinaron al Virrey Santa Coloma (Corpus de Sangre de 1640). Cataluña se rebeló contra Felipe IV y entregó el principado al rey de Francia (en enero de 1641, de proclamó conde de Barcelona al rey francés, Luis XIII, y Cataluña se convirtió en Una república bajo la protección de Francia. Felipe IV convirtió la recuperación de Cataluña en el objetivo fundamental de su política y lo consiguió tras un acuerdo en 1652 (Felipe IV se comprometía a respetar los fueros catalanes).

 

Rebelión e Independencia de Portugal (1640-1668): Portugal estaba siendo perjudicada por su pertenencia a Felipe IV, pues los holandeses aprovecharon su guerra contra este rey para capturar el Imperio Colonial Portugués (Indonesia, El Cabo, Bahía, Curaçao). España era incapaz de defender estos territorios, de este modo en 1640 el Duque de Braganza, al frente de la nobleza portuguesa se proclamó rey Juan IV y apoyado por Francia e Inglaterra se rebeló contra España (derrota de Villaviciosa, 1665). Esta tuvo que reconocer la independencia portuguesa en 1668.Portugal ya había mostrado con anterioridad a 1640 su rechazo a la política unificadora de Olivares. La rebelión catalana propició la sublevación, cuya victoria resultó fácil por la ausencia de tropas castellanas.

En 1641 se produjo en Andalucía una conspiración dirigida por el duque de Medina Sidonia, el objetivo del duque era la constitución de un reino andaluz independiente, pero la sublevación fue aplastada.

En 1648, Aragón fue escenario de una conspiración nobiliaria, similar a la andaluza, encabezada por el duque de Híjar, que pretendía hacer de Aragón un reino independiente; para ello, los nobles solicitaron el apoyo de Portugal, pero la conspiración fracasó.

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Tanto durante la Regencia de Mariana de Austria como el reinado de Carlos II no hubo un valido claro, sino que éstos se sucedieron en un contexto de intensa inestabilidad política: el Padre Nithard, Don Juan José de Austria, Valenzuela, etc. Todo ello redundó en un debilitamiento del poder real y un reforzamiento del poder de la Alta Nobleza.

 

8.3. Evolución económica, social y cultural en el siglo XVII.

En el siglo XVII toda Europa vivió una intensa decadencia demográfica y económica, pero dicha decadencia fue mucho más grave en España.

La Crisis demográfica supuso un descenso de la población española. Esto fue debido a la persistencia de la peste (Peste Atlántica de 1597-1602; 1647-52; 1676-85), la expulsión de los moriscos, las dificultades económicas y las guerras constantes.

La Crisis económica fue generalizada tanto en la agricultura como en la artesanía por el descenso demográfico, la mala política fiscal y la competencia de la artesanía del norte de Europa. Además, el contrabando inglés, holandés y francés hundió el monopolio comercial con América.

Un factor que agravo la crisis económica y social fue la expulsión de los moriscos (repercusiones vistas anteriormente, Duque de Lerma)

La Crisis fiscal se hizo aún más grave que en el siglo XVI, especialmente tras la reanudación de la guerra durante el reinado de Felipe IV (1621). Los exorbitantes gastos bélicos y el hecho de que cesaran los Caudales de Indias llevaron a la Corona a constantes bancarrotas. Las reformas hacendísticas de Olivares (Red de Erarios, Unión de Armas) intentaron paliar esta situación, pero al ser rechazadas se tuvo que recurrir a soluciones económicamente nefastas: venta de títulos y cargos públicos, aumento de los impuestos indirectos (servicio de millones, impuestos sobre la sal) y la peor de todas: las alteraciones y manipulaciones monetarias (acuñación de moneda de vellón, adulteración de la cantidad de metales preciosos, etc.). Las manipulaciones monetarias provocaron una inflación galopante y un desbarajuste monetario.

A pesar de que tradicionalmente se ha considerado que la crisis se superó gracias a las medidas reformistas de los Borbones, en realidad se comenzó a remontar a fines del siglo XVII, a partir de 1680 (el duque de Medinaceli, primero, y el conde de Oropesa, después desarrollaron una política regeneracionista y de reformas económicas, administrativas y religiosas).

La recuperación fue mucho más temprana en la periferia que en el centro, de modo que el peso demográfico y económico reforzó a las zonas litorales mientras el interior se debilitaba. Así hay que mencionar la temprana  recuperación de Cataluña que, a partir de 1700 se convierte en una de las regiones más prósperas de España.

La sociedad española del siglo XVII sufrió un retroceso en un sentido conservador. Así mientras la burguesía iba desarrollándose en los países del Norte de Europa, en España aumentó numéricamente la nobleza y el clero. La nobleza recuperó parte de su influencia política y en general, toda la sociedad se vio influida por los caducos ideales nobiliarios (honra, apariencia de grandeza, desprecio al trabajo). Se habla de una “Traición de la burguesía”, la débil burguesía española hace suyos algunos ideales nobiliarios, se hace rentista y abandona cualquier riesgo empresarial.

El campesinado es el gran perjudicado del siglo XVII, sometido a la crisis económica y a la fortísima presión fiscal sufre un proceso de empobrecimiento y en parte se ve abocado al bandolerismo.

Como reacción a la mala situación económica del país, surgió en el siglo XVII una corriente reformista denominada Arbitrismo. Los arbitristas como Fernández Navarrete o Caxa de Leruela defendían que el gobierno reformara la hacienda o diera un mejor uso de los metales preciosos de América para mejorar la capacidad productiva de España. El Arbitrismo influyó mucho en las reformas de Olivares e incluso en literatos como Quevedo.

(El arbitrismo es el nombre genérico que se da a una corriente de pensamiento político y económico desarrollado en la Monarquía Hispánica, fundamentalmente en la Corona de Castilla, durante la segunda mitad del siglo XVI y el siglo XVII; relacionada intelectualmente con la llamada Escuela de Salamanca. Puede considerarse al arbitrismo como la primera literatura económica digna de tal nombre, y es en buena parte precedente del mercantilismo de otras naciones europeas, como Francia e Inglaterra).

Los arbitristas son los tratadistas españoles de la segunda mitad del siglo XVI y el siglo XVII que proponían soluciones para aumentar o mejorar la hacienda pública y terminar con los problemas económicos de la monarquía española.

Contrastando con la decadencia económica y política, el siglo XVII es un período de auge cultural y artístico en España: la segunda parte del Siglo de Oro, la España del Barroco.

Una de las manifestaciones más importantes del Siglo de Oro fue la Literatura. En España brilló la Narrativa (El Quijote de Cervantes) y dentro de ésta la Novela Picaresca (El Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán, El Buscón de Quevedo), también el Teatro (Lope de Vega, Calderón de la Barca, Tirso de Molina) y la poesía (Quevedo, Góngora).

En la arquitectura es el siglo del Barroco, caracterizado por una gran ornamentación y sentido del movimiento. Hay que mencionar a Juan Gómez de Mora (todavía conserva una clara influencia herreriana) y los Churriguera.

En las artes plásticas hay que destacar la Imaginería Barroca, expresión genuina de la Contrarreforma Católica, triunfan el realismo y naturalismo de Gregorio Fernández, Juan Martínez Montañés y Alonso Cano, pero sobre todo la pintura de Velázquez (el gran pintor del siglo), Ribera, Zurbarán, Murillo, etc. Velázquez adquiere las cotas más altas en cuanto a composición, manejo de la luz en el cuadro, naturalismo de los personajes, captación de la psicología de los personajes etc…

Apuntes compartidos por Cristina Peral Gómez

Tema 7. La España del siglo XVI

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Introducción

 

El siglo XVI es un siglo de luces y sombras, es el período de mayor auge político y militar de España, y sin embargo, también es el siglo en el que se gesta la ruina económica y el atraso social e ideológico del país. España consolida la ampliación territorial que habían conseguido Los Reyes Católicos, así como la política autoritaria. En las relaciones internacionales a lo largo del siglo XVI se mantuvo el enfrentamiento contra Francia ya que ambas coronas aspiraban al control de algunas plazas italianas y a controlar las relaciones con el papado. Los territorios se ampliaron con la conquista americana. Es el siglo de Los Austrias Mayores: Carlos V y Felipe II.

 

7.1. El Imperio de Carlos V. Conflictos exteriores e internos: Comunidades y Germanías.

 

El Imperio de Carlos I de España y V de Alemania (1516-1556) se formó por una enorme herencia no premeditada, debido a una política matrimonial iniciada por los Reyes Católicos con el objetivo de aislar a Francia.

 

  • De su abuelo paterno Maximiliano de Habsburgo, recibió Austria y le sucedió en el título imperial (1519).
  • De su abuela paterna, María de Borgoña, recibió Flandes y el Franco Condado.
  • De su abuelo materno, Fernando el Católico, recibió la Corona de Aragón que incluía además sus dominios italianos de Sicilia, Cerdeña y Nápoles.
  • De su abuela materna, Isabel la Católica, recibió la Corona de Castilla, Navarra y los dominios americanos.

 

Sus padres fueron Felipe el Hermoso por el cual se iniciaba la dinastía de los Austrias en España y Juana La Loca hija de Los reyes Católicos.

 

Hasta su llegada y desde la  muerte de La Reina Isabel en 1504, se sucedieron una serie de regencias: las de Fernando el Católico y el Cardenal Cisneros que entregó el poder a Carlos fueron las más importantes. En 1518 prácticamente se le reconocía como rey de Castilla y poco después de Aragón.

 

Además, durante su gobierno crecieron enormemente los dominios americanos con las conquistas de Hernán Cortés, Pizarro etc… Conquistó Milán y fue coronado emperador del Sacro Imperio.

 

Esta herencia motivó el sueño de Carlos V de recrear el Imperio Universal Cristiano: todos los monarcas de Europa unidos por una sola fe y un solo emperador en lucha contra los turcos. Sin embargo, esta pretensión fue imposible de llevar a la práctica, pues, Carlos V no consiguió ni la unidad política ni la religiosa. Durante su imperio se rompió la unidad religiosa cristiana con la nueva teología luterana que se extendió con gran rapidez por parte de Europa, entre otras razones por cuestiones políticas,  económicas y dinásticas.

 

 

7.1.1. Conflictos exteriores o política exterior.

 

    El enfrentamiento con Francia por la hegemonía europea:

Carlos V mantuvo cuatro guerras contra Francisco I  y Enrique II de Francia. El Imperio de Carlos V se creó precisamente como una coalición antifrancesa, pero además existían múltiples lugares de enfrentamiento en Europa (Italia, Navarra, Rosellón, Flandes, etc.). En 1525, Carlos V venció en la Batalla de Pavía a Francisco I lo cual le permitió ocupar Milán. Sin embargo, los conflictos con Francia fueron continuos e incluso Enrique II, a pesar de ser un monarca católico, se alió a los luteranos contra Carlos V. El enfrentamiento va a permanecer hasta bien entrado el reinado de su hijo Felipe II.

El peligro turco: Carlos V consiguió frenar la expansión turca que amenazaba Viena, sin embargo, fracasó al intentar tomar Túnez (1535) y así solucionar definitivamente el problema de los piratas berberiscos.

La defensa de la ortodoxia católica frente a los protestantes europeos: Probablemente el problema más grave por sus repercusiones en Europa fue el conflicto religioso en Alemania. En 1517 Lutero inició su Reforma[1] y pronto fue apoyado por algunos príncipes alemanes que veían en ello una manera de desafiar el poder autoritario de los Habsburgo en el Imperio. En principio, Carlos V intentó una solución de compromiso con Lutero en las Dietas (asambleas) de Worms[2] (1521) y Spira (1529), pero la vía negociada fracasó, dando lugar a la Guerra de la Liga de Esmalkalda[3]. En dicha guerra Carlos V tuvo algunos éxitos como la Batalla de Mühlberg (1547), sin embargo, a la larga, los gastos de los conflictos contra luteranos y franceses le obligaron a llegar a un acuerdo con los protestantes: la Paz de Augsburgo (1555). Esta paz dividía el Imperio en dos zonas, la católica y la protestante y exigía que todos los súbditos tuvieran la religión de su rey o príncipe (cuius regio eius religio) que quiere decir que la religión del príncipe será la religión del súbdito.

 

7.1.2. Conflictos Internos o Política Interior.

 

El más grave fue la Rebelión de las Comunidades  de Castilla (1520-1522). Este conflicto surge al comienzo del reinado de Carlos V. El levantamiento se desarrolla en un momento de debilidad de la corona castellana. Se produjo por varias razones: el descontento por los gobernantes extranjeros que trajo Carlos V (Adriano de Utrecht que era flamenco), la utilización de los recursos de Castilla para pagar la política imperial de Carlos V, la necesidad de que el rey tuviera más en cuenta las Cortes y especialmente la voz de las ciudades, la nefasta política de exportar la lana en bruto, etc. Por estas razones podemos decir que las revueltas tenían también un carácter antiseñorial, antifiscal, de miedo a perder poder ante la llegada de extranjeros. En ciertas ciudades como Toledo, Salamanca o Segovia, la baja nobleza (Juan de Padilla,  Juan Bravo, Maldonado, comuneros de una gran actividad levantisca), tomaron el poder y formaron comunas.

 

Carlos V obtuvo la victoria final en la Batalla de Villalar (1521), tras  conseguir la división entre comuneros y alta nobleza. La derrota de las Comunidades aseguró el autoritarismo monárquico y los intereses económicos de la Alta Nobleza. El levantamiento de las Comunidades iba más dirigido, como hemos dicho, a la política un tanto abusiva de los gobernantes que acompañaron a Carlos V a su llegada a España.

 

El Conflicto de las Germanías se desarrolló en el Reino de Valencia como eco del conflicto de las Comunidades de Castilla. Sin embargo fue mucho menos complejo pues consistió en una rebelión esencialmente antiseñorial. En este caso, Carlos V apoyó claramente a la alta nobleza para aplastar la rebelión.

 

7.2. La Monarquía Hispánica de Felipe II. La unidad ibérica.

 

Como contraste del Imperio Universal de Carlos V denominamos al reinado de Felipe II  (1556-1598) la Monarquía Hispánica. Esto se debe a que Felipe II centró sus esfuerzos políticos en que el centro de su imperio fuera España y que éste se convirtiera en un estado hegemónico, pero renunció al Imperio Universal. No renunció, sin embargo, a la defensa del Catolicismo, que ahora se enfrentaba al crecimiento del Protestantismo (Luteranismo, Calvinismo, etc.).

 

Felipe II se convirtió en rey por la abdicación de Carlos V y en principio tuvo que hacer frente a los compromisos políticos de su padre. Es lo que se llama la política heredada.

 

7.2.1. Política exterior.

 

El compromiso más importante de la política heredada fue la terminación de la guerra contra Francia. En la Batalla de San Quintín de 1557 Felipe II derrotó a los franceses. Esta batalla forzó la paz definitiva entre los dos países (Paz de Cateau-Cambresis 1559), debida al agotamiento financiero de España[4] (bancarrota de 1557), y al inicio de las Guerras de Religión en Francia.

 

Hacia 1570, la ofensiva turca en el Mediterráneo se hizo especialmente virulenta. Los turcos arrebataron Chipre a Venecia y ésta pidió ayuda a España. Venecia, España y el Papado formaron la Liga Santa comandada por Don Juan de Austria. Éste derrotó a los turcos en la Batalla de Lepanto (1571). La victoria de Lepanto frenó el avance turco en el Mediterráneo, sin embargo, no consiguió terminar con los piratas berberiscos en el Norte de África.

 

El Conflicto más importante al que se enfrentó Felipe II fue el de los Países Bajos. El conflicto de los Países Bajos tuvo causas económicas y políticas, pero las más graves fueron las religiosas: el norte calvinista (Holanda) se enfrentó al sur católico (Flandes) y Felipe II luchó por la uniformidad religiosa católica. La guerra estalló en 1568 con la rebelión de las Provincias Unidas de Holanda. Felipe II recurrió a la fuerza y envió al Duque de Alba que ejecutó a los principales cabecillas. La Guerra de Flandes (1568-1648) fue una guerra lenta de asedios y una auténtica sangría para los tercios y la hacienda española.

 

A partir de los años 80 Inglaterra se sumó a los enemigos de Felipe II. Por un lado, la Inglaterra Isabelina desafiaba el poder marítimo de España en el Atlántico y el monopolio del comercio con América. Además, había un problema religioso. Inglaterra era una potencia protestante y ayudaba a los rebeldes holandeses contra los tercios españoles. Este doble desafío provocó la respuesta militar de Felipe II: la Armada Invencible (1588), que fracasó en su intento de invadir Inglaterra. Esta derrota supuso la pérdida de la hegemonía marítima española en el Atlántico.

 

Los años finales del gobierno de Felipe II estuvieron marcados por su intervención en las Guerras de Religión en Francia. Francia fue víctima en la segunda mitad del siglo XVI de la guerra entre católicos (Liga de Guisa) y protestantes (hugonotes). Felipe II apoyó a la Liga de Guisa para luchar contra el protestantismo, pero también para debilitar políticamente a Francia y controlarla. La Paz de Vervins de 1598 acabó con esta guerra y devolvió la estabilidad a Francia.

 

7.2.2. Política interior.

 

Por lo que respecta a la Península Ibérica ésta no estuvo exenta de conflictos.

 

En 1568 se produjo la Rebelión de los moriscos de las Alpujarras (Granada). Los moriscos eran cristianos sólo de nombre, pues en realidad practicaban la religión y cultura islámicas. Felipe II les acusó de ser posibles colaboradores de la expansión turca por el Mediterráneo, aunque la verdadera razón del conflicto era la necesidad  de establecer una auténtica uniformidad religiosa en el Reino. Los moriscos se rebelaron ante el acoso de las autoridades y fueron sometidos por el ejército de Don Juan de Austria,  después expulsados y dispersados por el resto de España.

 

Entre 1580 y 1581 se produjo la incorporación de Portugal a la Corona de Felipe II. Éste reclamó el Reino por la herencia de su madre Isabel de Portugal, con el apoyo de la Alta Nobleza Portuguesa. Portugal mantuvo sus leyes e instituciones. Su incorporación a la corona de Felipe II supuso la unidad política de toda la Península, además añadió su propio imperio colonial (Brasil, Indonesia, Molucas, etc.) al español.

 

Felipe II llevó el autoritarismo monárquico a sus extremos, es decir, que practicó una política absolutista. Esto supuso algunos conflictos con la Corona de Aragón de tradición pactista. La excusa del conflicto fue el caso de Antonio Pérez. Éste era el secretario aragonés de Felipe II que fue acusado por éste  de corrupción y venta de secretos. Antonio Pérez huyó a Aragón y se colocó bajo la protección de sus fueros y del Justicia de Aragón (1591). Entonces Felipe II recurrió a la Inquisición tras acusarle de herejía. Esta maniobra fue juzgada como un atentado a los fueros y derechos de Aragón y provocó una rebelión que el rey tuvo que reprimir por la fuerza (ejecución de Lanuza, Justicia de Aragón). Esta medida era un abuso de fuerza porque el Cargo de Justicia de Aragón era uno de los más importantes como garantizador de los fueros y derechos aragoneses.

 

7.3. El modelo político de los Austrias.

 

Los Austrias, y especialmente Felipe II, llevaron hasta sus últimas consecuencias el modelo político de los Reyes Católicos, es decir, la  Monarquía Autoritaria. Incluso en época de Felipe II se puede hablar de una tendencia al Absolutismo Monárquico, es decir, el poder total del rey sobre cualquier otra institución de sus reinos. Mientras que Carlos V mantuvo una corte itinerante entre sus reinos, Felipe II se afincó en el Escorial y desde allí gobernó sus estados.

 

Para gobernar este gran imperio tuvieron que desarrollar una compleja administración que llamamos Sistema Polisinodial. Este consistía en una extensión del sistema de consejos especializados. A través de ellos realizaron una política de control permanente. Estos se fueron creando a medida que fueron necesarios:

 

  • Consejo de Estado: dirigía la política exterior.
  • Consejos Territoriales: consejos de Castilla, Aragón, Portugal, Italia, Flandes. Indias.
  • Consejos Técnicos: Inquisición, Ordenes Militares, Hacienda, etc.

 

Uno de los Consejos que adquirió más importancia en el siglo XVI fue el de hacienda, debido al espectacular crecimiento de los impuestos y los gastos del estado.

 

Aunque los consejos seguían gestionados por juristas, los secretarios que despachaban directamente con el rey adquirieron una gran importancia.

 

Los virreyes, institución de la Corona de Aragón que gobernaba en nombre del rey, se extendieron por todos los reinos alejados de Castilla (Italia, Flandes y especialmente, por América).

 

Las Audiencias siguieron siendo los organismos más importantes para el ejercicio de la justicia. Desde la época de los Reyes Católicos se habían establecido las dos Reales Chancillerías de Valladolid y Granada además de las de la Corona de Aragón. Asimismo aumentó el número de audiencias fijas, y éstas se extendieron a América.

 

Cada vez se convocó menos a las cortes. A las de Castilla, sólo para la cuestión de los impuestos. Las Cortes de Aragón se reunieron aún menos veces. Esta práctica se relaciona con la tendencia al absolutismo monárquico pero terminó creando una tensión creciente de Felipe II con los territorios de la Corona de Aragón.

 

La intervención del poder monárquico en los municipios creció en el siglo XVI (se extendió la figura del corregidor[5]), y aumentó el apoyo a las oligarquías municipales mediante la insaculación (regulación de la elección de los cargos municipales).

 

7.4. Economía, sociedad y cultura en la España del siglo XVI: La Inquisición.

 

La población española creció en el siglo XVI, en conexión con la fase de expansión económica en toda Europa.

 

Uno de los fenómenos más importantes de la economía del siglo XVI fue la llamada Revolución de los Precios, es decir, el crecimiento sostenido de precios y salarios durante todo el siglo. En la Revolución de los Precios fue esencial la llegada masiva de oro y plata desde América que hizo aumentar la masa monetaria. Sin embargo, también fue importante el aumento de la demanda por el crecimiento demográfico. La Revolución de los Precios fue muy perjudicial para la artesanía española, pues el ascenso de los precios la hacía  poco competitiva en el exterior. Además la Corona no llevó a cabo inversiones productivas sino que sus gastos eran suntuarios y bélicos. El oro y la plata americanos terminaban en manos de banqueros extranjeros de manera que el capital en España siguió siendo escaso. La mentalidad española era rentista y poco inclinada a hacer inversiones. La política de la corona fomentó el desvío de capital hacia el préstamo con interés (juros).

 

La política imperialista de Felipe II (y la de Carlos V) incremento rápidamente la deuda nacional con tres grandes quiebras 1557,1575 y 1597.

 

Ante esta situación económica ya encontramos en la época las primeras respuestas de mano de los arbitristas. El arbitrismo es una corriente de pensamiento político y económico desarrollada en la monarquía hispana s.XVI y XVII, con el objetivo de aumentar los ingresos monetarios y reducir la presión financiera de la monarquía. Basada en planes tendentes a diagnosticar y solucionar la decadencia económica que sufría el imperio.

 

Los Austrias continuaron defendiendo los intereses de la nobleza y de la iglesia. La cúspide de la alta nobleza la formaba un reducido grupo: los Grandes de España.

 

Los grupos sociales son los mismos que en la época de los Reyes Católicos pero la aristocracia y la población crecieron en número, mientras que las clases medias fueron disminuyendo. La nobleza mantuvo los derechos jurisdiccionales y su potencialidad económica y social. Los Reyes necesitados de dinero segregaron los territorios de las órdenes militares, transformándolos en señoríos. De ahí la proliferación de títulos nobiliarios (caballeros e hidalgos, capas inferiores de la nobleza pero exentos de pagar impuestos). El clero fue un estamento importante porque tenía una gran parte de las rentas del país, fueron aumentando en número al aparecer los primeros síntomas del agotamiento económico. Las clases medias, numéricamente más débil, mercaderes, tenderos, orfebres… que se arruinaron con la revolución de los precios, y, por otro, los funcionarios, escribanos, notarios al servicio del rey, que se empeñaron, a menudo, en ennoblecerse y liquidar sus negocios. La clases populares estaban formadas por artesanos, que vivían habitualmente en ciudades, y los campesinos, que residían en los núcleos rurales, tuvo que emigrar a las ciudades por la insuficiente producción agraria, la mala situación favorece la aparición de la picaresca, los mendigos, el bandolerismo…

 

Uno de los fenómenos más genuinos de la España del siglo XVI era la instauración de los Estatutos de Limpieza de Sangre. Éstos demostraban que se era cristiano viejo (es decir, sin antepasados judíos o musulmanes), requisito fundamental para ocupar puestos en la administración o el ejército, emigrar a América, etc.

 

Además los cristianos nuevos siempre eran sospechosos ante la Inquisición. En el siglo XVI, la Inquisición fundada por los Reyes Católicos adquirió cada vez más poder e importancia como instrumento de uniformidad religiosa y de poder absoluto por parte de la Corona. En un principio persiguió a falsos conversos o moriscos, pero desde mediados del siglo XVI se convirtió en un instrumento de la Contrarreforma y  persiguió las escasas células de protestantes españoles (Valladolid). Además, en el reinado de Felipe II vigilaba la entrada de propaganda protestante mediante la censura y el Índice de Libros Prohibidos. A los estudiantes españoles se les prohibió estudiar en Europa.

La  Inquisición y la cuestión de la Limpieza de Sangre se convirtieron en un cáncer de la sociedad española, de hecho separada en castas y sometida al miedo a ser denunciado de judaizante, protestante, etc.

En el siglo XVI se produce la primera etapa del Siglo de Oro, el momento de mayor auge cultural de España: el Renacimiento Español.

Durante la época de Carlos V tuvo mucha importancia el Erasmismo (los hermanos Valdés, Luis Vives, etc.). Sin embargo, la fundación de la Compañía de Jesús, y el Concilio de Trento frenaron cualquier tipo de reforma religiosa durante el reinado de Felipe II

Entre los logros culturales más importantes de este siglo hay que citar a Francisco de Vitoria, fundador del Derecho Internacional o en literatura Garcilaso de la Vega gran poeta toledano del que arranca toda la lírica del siglo XVI,  además destacar obras tan importante como el Lazarillo de Tormes, el Misticismo de San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús o la obra de Fray Luis de León.

En las artes plásticas hay que citar el Plateresco, el Herreriano[6], en escultura Alonso de Berruguete y en pintura El Greco.

 

 

 

 

[1] Critica prácticas y costumbres de la iglesia católica, critica el poder del papa, su infalibilidad, las indulgencias, el nepotismo, el amancebamiento, está a favor  de la “libre interpretación de la biblia”…

[2] Asamblea de los príncipes del Sacro Imperio Romano Germánico llevada a cabo en Worms (Alemania), fue presidida por el emperador Carlos V. Lutero en contra de retractarse de sus tesis las defiende. Termina con la condena de Lutero, pero encontrará la defensa de los príncipes.

[3] Alianza entre príncipes protestantes del Sacro Imperio Romano Germánico para defender sus territorios y luchar contra el emperador Carlos V.

[4] Carlos V, política derrochadora (emperador, comunidades, guerras contra Francia, turcos, protestantes…). Acudió a financiación privada (banqueros,  prestamistas (Fugger), cambistas, siempre contó con la garantía de oro y plata de América). Se endeudó enormemente, suspensión de pagos. Felipe II continúa dicha política.

[5] Funcionario Real, gestiona el desarrollo económico y administración de los municipios, juez en primera instancia, obras públicas, mantener la salubridad…

[6] Estilo clasicista, reacción frente a la minuciosa decoración del plateresco, busca supresión de accesorios, pureza de líneas, grandiosidad, severidad. El Escorial obra de Juan de Herrera (grandiosidad, pureza, severidad, clasicismo, sobrio, austero…)

 

Apuntes compartidos por Cristina Peral Gómez

 

Tema 6. La expansión por el Atlántico

TEMA 6. La expansión por el Atlántico (Aquí en Word)

Introducción

 

El descubrimiento y conquista de la América Hispana fue uno de los acontecimientos históricos más importantes de la Historia de la Humanidad. España contribuyó decisivamente a expandir la cultura europea, el cristianismo y su idioma a buena parte del Nuevo Continente.

 

Sin embargo, los españoles también fueron responsables de la destrucción de decenas de culturas indígenas y de la brutal explotación de sus habitantes.

 

Para España, América se convirtió en una importante fuente de riquezas, pero dichas riquezas no se emplearon adecuadamente e impidieron convertir a nuestro país en la principal potencia económica europea.

 

6.1 Descubrimiento y conquista

 

El descubrimiento de América se produjo en 1492, sin embargo, Castilla y especialmente Portugal llevaban casi un siglo de exploraciones geográficas en el Atlántico.

Portugal inició sus navegaciones ya a principios del siglo XV desde la Escuela de Sagres[1] impulsada por el Infante Enrique el Navegante. La motivación portuguesa era encontrar una ruta alternativa al Mediterráneo para llegar al Asia Oriental. Dicha ruta consistía en circunnavegar África para llegar a Asia a través del Indico (una ruta larga y compleja). Por lo que respecta a Castilla, ésta se limitó a colonizar las Canarias.

 

Estas navegaciones el siglo XV permitieron a portugueses y castellanos realizar espectaculares avances técnicos en la navegación en alta mar (portulanos, astrolabio, brújula, carabela). Estos adelantos fueron conocidos por Colón.

 

A fines del siglo XV Colón llegó a Portugal desde Italia. Allí propuso al rey una ruta alternativa a la costosa ruta africana para llegar a Asia: navegar directamente hacia el oeste. El plan de Colón fue rechazado pues sus conclusiones geográficas eran erróneas. Por ello recurrió a Castilla.

 

En 1492, Colón firmó con los Reyes Católicos las generosas Capitulaciones de Santa Fé que le nombraban gobernador de todo lo que descubriera y le otorgaban un décimo de los beneficios que se obtuvieran.

 

El 12 de Octubre de 1492 la expedición llegó a la Isla de San Salvador y descubrió Cuba y La Española (Santo Domingo). Tras éste realizó otros tres viajes en los que descubrió buena parte del Caribe y la costa de América del Sur. Aunque Colón no lo supo nunca, en realidad había fracasado en su objetivo de llegar a Asia por el oeste, pues se encontró un continente inesperado.

Tras Colón llegaron los viajes menores (rompen el monopolio concedido en un principio a Colón). En uno de éstos, Américo Vespucio recorrió la costa de América del Sur (1499), descubriendo que las nuevas tierras no formaban parte de Asia (es decir que “descubrió  intelectualmente” América)

 

El descubrimiento de América volvió a replantear las relaciones entre Castilla y Portugal, pues, según el Tratado de Alcaçovas (1478), a Castilla sólo le correspondían las Canarias. En este conflicto actuó de árbitro el papa Alejandro VI, quien promulgó la Bula Inter Cetera[2] (1493), muy beneficiosa para España. Portugal no la aceptó y amenazó con la guerra, pero finalmente el acuerdo llegó en el Tratado de Tordesillas (1494), que dividía los dominios de Castilla y Portugal por un meridiano a 370 leguas al oeste de Cabo Verde (este acuerdo concedía Brasil a Portugal).

 

Tras los primeros descubrimientos, la actividad de los exploradores continuó adelante, así, en Núñez de Balboa cruzó el Estrecho de Panamá y descubrió el Océano Pacífico. Por su parte, Magallanes y Elcano recorrieron América del sur, cruzaron el Estrecho de Magallanes y Elcano culminó la primera vuelta al mundo (1519-1522). Sin embargo, este viaje demostró la inviabilidad del comercio con Asia por la ruta del oeste.

 

La Conquista de Méjico fue iniciada por Hernán Cortés en 1519. En este caso, los españoles tuvieron que enfrentarse al Imperio Azteca, una importante cultura que dominaba todo el Méjico Actual. Cortés se enfrentó al rey Moctezuma, y gracias a la alianza con otras ciudades hasta entonces sometidas por los aztecas (Cholula, Michoacán, etc), ocupó Méjico-Tenochticlán.

Entre 1531-1533 Pizarro y Almagro conquistaron el Imperio Inca, que se extendía por el Altiplano Andino, desde Ecuador hasta Chile. En este caso, la conquista española se vio favorecida por la guerra civil entre el emperador inca, Atahualpa, y su hermano Huáscar. Sin embargo, tras la conquista los propios conquistadores españoles se enfrentaron entre sí y murieron asesinados.

 

Méjico y Perú fueron las bases del poder español en América, pero tras su conquista, las exploraciones continuaron, más allá. Orellana recorrió el Amazonas, Valdivia ocupó Chile, Hernando de Soto, el Missisipi, Juan de Garay Buenos Aires, Legazpi y Urdaneta las Filipinas, etc.

 

6.2. La colonización americana. La explotación de los indígenas

 

Tras la conquista se produjo la colonización. La emigración de los españoles a América estuvo rigurosamente vigilada por la Casa de Contratación (no se permitía emigrar a los conversos o a los súbditos de la Corona de Aragón). De este modo, la emigración a América no pudo  ser  muy numerosa. Lógicamente,

los colonos españoles terminaron mezclándose con la población indígena y los esclavos africanos, de manera que se produjo un intenso mestizaje.

 

En general, la nueva sociedad colonial reprodujo los modelos de poblamiento indígenas, sin embargo, los españoles  fundaron nuevas ciudades, especialmente en los puertos (Veracruz, Cartagena de Indias, El Callao, etc.)

 

Las consecuencias de la conquista fueron nefastas para los indígenas. Aparte de las muertes directas durante la conquista, las enfermedades introducidas por los españoles provocaron un auténtico genocidio en ciertas zonas de América (por ejemplo, en el Caribe). Además se extendió entre los indígenas un espíritu pesimista de derrota y desgana vital por la desaparición de sus formas de vida tradicionales. Sólo en algunas zonas permaneció viva la cultura indígena (aymaras y quechuas en el Alto Perú, Bolivia, mayas en el Yucatán, etc.)

 

Los españoles pronto empezaron a explotar la agricultura en las nuevas tierras, pero lo que más les interesaba eran las riquezas mineras, el oro y la plata. La plata era especialmente abundante, sobre todo en las minas de Zacatecas (Méjico) y de Potosí (Perú).

 

El gran problema para la explotación de estas riquezas era la falta de mano de obra. Desde el principio de la conquista, los indios fueron considerados súbditos del rey de España, y, por tanto, no podían ser esclavizados sin justificación. Esto se intentó solventar trayendo esclavos de África, pero además se desarrollaron diferentes sistemas de explotación de los indios.

 

  • El Requerimiento fue la forma más temprana de esclavización, consistía en “requerir” a los indígenas a convertirse al cristianismo, y en caso contrario esclavizarlos. Dio lugar múltiples abusos.

 

  • La Encomienda (es una especie de sistema feudal) era una institución de origen hispánico que se aplicó en América. Consistía en que a un español se le otorgaba un grupo de trabajadores indios siempre que se comprometiera a cristianizarlos y tratarlos con justicia. (El encomendero protegía, cristianizaba y obtenía el trabajo, casi gratuito, de la población autóctona).

 

  • La Mita era una institución de origen Inca que consistía en un sistema de trabajo por turnos por parte de las comunidades indígenas. Los españoles lo aplicaron en el Alto Perú para la explotación de las minas. Fue una institución especialmente odiada por los indígenas por tratarse de una explotación inhumana. (Obligación que tenía cada población indígena de enviar a las explotaciones coloniales (minas, plantaciones agrícolas, obras públicas), contingentes de trabajadores durante una temporada del año).

 

Los abusos provocados por estos sistemas de explotación provocaron una polémica ideológica entre los clérigos españoles. Los primeros que denunciaron estos abusos fueron los frailes dominicos Antonio de Montesinos (predicación de 1511) y Fray Bartolomé de las Casas en su Breve Historia  de la Destrucción de las India. Las protestas de las Casas provocaron la reacción de la Corona que reguló la encomienda en las Leyes de Burgos de 1512. El mismo, Las Casas debatió con Juan Ginés de Sepúlveda sobre los derechos de los indios, y la lucha de Fray Bartolomé de Las Casas tuvo como fruto las Leyes Nuevas de 1542 que prohibían los abusos de los encomenderos. Sin embargo, la lejanía de América impidió que estas leyes se aplicaran de una forma efectiva

 

Para el gobierno de América, los españoles adaptaron las instituciones existentes en España a las nuevas necesidades.

 

En un principio, los reyes tuvieron que firmar capitulaciones que daban muchas atribuciones a los descubridores y conquistadores (Colón, Pizarro), pero tras la conquista, recuperaron trabajosamente la autoridad real sobre los propios conquistadores

 

La administración y gobierno de América se llevó a cabo con instituciones presentes en la Península y en la propia América.

 

Organismos Metropolitanos:

 

  • La Casa de Contratación (en Sevilla desde 1503 y en Cádiz desde 1690), regentaba el monopolio de comercio, la emigración a las colonias y organizaba el sistema de flotas con América.

 

  • El Consejo de Indias[3] (creado por Carlos V en 1524), también radicaba en Sevilla y era un consejo especializado formado por juristas. Era la principal instancia jurídica y legal de América por debajo del rey (redactó las Leyes Nuevas de 1542).

 

Organismos Indianos:

 

  • Los virreyes eran el alter ego del rey en las colonias y, por tanto, tenían una importante autonomía y poder dada la lejanía de sus territorios. Esta institución tenía su origen en la Corona de Aragón y en principio se formaron dos virreinatos: Nueva España (Méjico) y Perú.

 

  • Las Gobernaciones eran las circunscripciones administrativas en que se dividían los virreinatos. Su número fue aumentando hasta una treintena a medida que progresaban las conquistas. En las fronteras o lugares poco pacificados se situaban las Capitanías Generales con carácter militar.

 

  • Como en España existían los corregidores como agentes reales en los principales municipios o cabildos. Sin embargo, en América los corregimientos eran menores en número y lógicamente más grandes que en la Península.

 

  • Las Audiencias tenían como en España funciones de tribunales de justicia superior, sin embargo, también actuaban como organismos de gobierno. Su número llegó a diez en el siglo XVI y los actuales países de Latinoamérica se han formado grosso modo a partir de ellas.

 

6.3. Impacto de América en España.

 

Es difícil entender el verdadero alcance de la colonización americana en España.

 

En los siglos XVI y XVII América fue una especie de continuación de la Reconquista Medieval y parte de la población española emigró hacia las colonias llevando su economía y cultura. No ocurrió, sin embargo, al revés. Es cierto que algunas especies llegaron de América (maíz, patata), pero su cultivo no se generalizó hasta los siglos XVIII-XIX.

 

En un principio, las aportaciones más importantes de América se produjeron en forma de metales preciosos: oro y sobre todo plata. La producción de plata creció enormemente a partir de 1550 cuando se pusieron en explotación las ricas minas de Potosí. La plata se llevaba desde el Alto Perú y Méjico hacia los puertos del Caribe (Portobello, Cartagena de Indias, Nombre de Dios, Veracruz), desde allí se llevaba a Cuba donde se formaba la Flota de la Plata (había dos grandes flotas al año). El sistema de flotas permitía defenderse de los ataques de piratas holandeses, franceses y británicos, asimismo era el mejor modo de mantener el monopolio sevillano vía inspección.

 

Estas aportaciones de metales preciosos llamados Caudales de Indias supusieron una importante fuente de ingresos para la Hacienda Real, especialmente en los reinados de Carlos V y Felipe II. Estas riquezas fueron muy mal empleadas, en gastos suntuarios y, sobre todo en la costosa política imperial en Europa y no fueron adecuadamente invertidas para generar riqueza en España.

 

Además, según los monetaristas, la llegada de grandes cantidades de plata fue uno de las principales causas de la Revolución de los Precios (E. J. Hamilton) en Europa, pero sobre todo en España. Los precios crecieron a un ritmo acelerado en el siglo XVI. España fue la más perjudicada por la inflación, pues sus precios crecían más rápido que los del resto de Europa. Esto perjudicó a la economía española y, especialmente a las actividades artesanales que resultaban poco competitivas frente al exterior.

 

Los Caudales de Indias parecen decrecer en el siglo XVII, esto no se debió a un descenso importante de la producción, sino a un aumento del contrabando y la piratería. Holandeses y británicos aprovecharon la debilidad española durante el período de los Austrias Menores y se aprovecharon directamente de las riquezas americanas. España tuvo que volver a “conquistar América” con los Borbones en el siglo XVIII.

 

 

 

“El debate sobre los justos títulos”

 

Los abusos provocados por estos sistemas de explotación provocaron una polémica ideológica. ¿Eran los indios criaturas humanas y, cómo tales, no podían ser esclavizados? ¿Podían los españoles apoderarse por la fuerza de las tierras, dominando a sus habitantes y obligándolos a trabajar en su provecho? ¿Era suficiente para ello el argumento de la evangelización? Las protestas de los misioneros, sobre todos los dominicos, ante el mal trato que recibían y la mortandad que se estaba produciendo, tuvieron su momento destacado en 1511 en las predicaciones de Fray Antonio de Montesinos. La reacción oficial fue la promulgación de las Leyes de Burgos (1512), primer intento de protección legal a los indios, que, si bien reafirmaban el derecho a someterlos por la fuerza (si no lo hacían de buen grado por el requerimiento) y mantenían los repartos, reglamentaba y suavizaban y suavizaban el trabajo indígena y obligaban a los colonos a instruirlos y evangelizarlos.

 

Como no se consiguió con ello evitar los abusos ni mejorar la situación general de los sometidos, la polémica, fue avivada ahora por el también dominico Bartolomé de las Casas. EL problema de los “justos títulos” llevo a adoptar diversas posturas doctrinales favorables o contrarias a la conquista. El mismo, Las Casas (ferviente defensor de los indios) debatió con Juan Ginés de Sepúlveda (creía que las conquistas eran necesarias por la inferioridad cultural de estos pueblos, el dominador debía evangelizarlo y elevarlo a su misma altura)  sobre los derechos de los indios,  la lucha de Fray Bartolomé de Las Casas tendrá sus frutos posteriormente.

 

La aportación más importante correspondió a Francisco de Vitoria (La Escuela de Salamanca), que con su Relectio de Indis  puso las bases del derecho internacional y de gentes. Aplicando la ley natural, reconocía a los indios el disfrute de derechos compatibles con los españoles, justificaba la conquista española, entre otros justos títulos, en el derecho a comerciar y a predicar el evangelio y proteger a los que lo hacen, y en la sumisión voluntaria de los indios.

 

Leyes Nuevas de 1542 quisieron poner fin a esos métodos de “esclavización” y suprimieron las encomiendas, la nueva doctrina afirmaba el derecho de los indios a ser libres y gozar de propiedades “Artículo 10. Los indios son personas libres y vasallos de la Corona, y ha sido siempre propósito real el tratarlos como tales (…).

 

Sin embargo, la lejanía de América impidió que estas leyes se aplicaran de una forma efectiva. Las Leyes de Indias, que, aunque en la práctica muchas veces nos se cumplieron, fueron de legislación humanitaria de la época.

[1] Centro de estudios náuticos, geográficos y astronómicos, por donde pasaron los mejores navegantes y cartógrafos de la época, lugar donde se organizaron las expediciones.

[2] Reservaba a Castilla la soberanía de las tierras descubiertas y la comprometían a evangelizar a los nativos; delimitaba además, dos áreas de futura expansión, respectivamente para España y Portugal, al oeste y al este de un meridiano situado, de forma imprecisa, a 100 leguas al oeste de las islas de Azores y Cabo Verde.

[3] Actuaba como tribunal de justicia de todas las causas civiles en los territorios americanos y era un organismo de carácter consultivo en materias eclesiásticas, legislativas y gubernamentales. Sus  competencias eran muy amplias: proponía al rey el nombramiento de todos los cargos de la administración americana: Virreyes, presidentes de audiencias y gobernadores; participaba en el nombramiento de la jerarquía eclesiástica; realizaba la censura de libros y otorgaba licencia de impresión; dirigía las inspecciones periódicas de las instituciones y de los representantes de la Corona.

 

Apuntes compartidos por Cristina Peral Gómez

Tema 5. Los Reyes Catílicos

TEMA 5 LOS REYES CATÓLICOS (Aquí en Word)

 

Introducción

 

El reinado de los Reyes Católicos ha sido frecuentemente considerado como el punto de partida de España como estado moderno. En efecto, la monarquía autoritaria se impuso finalmente a la nobleza, se unificaron políticamente todos los estados peninsulares menos Portugal, se implantó la unidad religiosa y se descubrió América (basamento económico de la España Moderna).

 

Sin embargo, no todo significa modernidad, pues había pervivencias medievales. Así la unión de los reinos de España seguía siendo dinástica y patrimonial y las instituciones de gobierno se desarrollaban a partir de la transformación de las instituciones medievales (consejos, audiencias, cortes, etc.). La unificación fue más aparente que real, aunque supuso un fortalecimiento de la corona en Europa.

 

5.1. Unión dinástica: integración de las Coronas de Castilla y Aragón. La conquista de Granada y la incorporación de Navarra.

 

La unión dinástica de los Reyes Católicos se inició con el matrimonio de Isabel y Fernando en 1469. Este matrimonio fue arreglado por Juan II de Aragón, quien buscaba una aliada para vencer en la Guerra Civil de Cataluña y Navarra. Con la Capitulación de Pedralbes (1472), se puso fin a la guerra civil catalana y cuando Juan II murió en 1479, Fernando se convirtió en rey de Aragón.

La sucesión en Castilla no fue tan sencilla. En opinión de Enrique IV, el matrimonio secreto de Isabel rompía el Tratado de los Toros de Guisando (1468), de manera que Enrique IV nombró como sucesora a su hija (a la que una facción nobiliaria consideraba bastarda), Juana la Beltraneja. A la muerte de Enrique IV  estalló la Guerra de Sucesión en Castilla (1474-1479). Las candidatas al trono eran:

 

  • Isabel: apoyada por las ciudades, parte de la alta nobleza y clero y Aragón.

 

  • Juana la Beltraneja: apoyada por parte de la nobleza y el clero (Arzobispo de Toledo), Portugal y Francia.

 

Tras la Batalla de Toro (1476), el bando de Isabel tuvo las de ganar. Por el Tratado de Alcaçovas (1479), Portugal reconoció a Isabel como reina de Castilla.

 

El matrimonio entre Fernando e Isabel no supuso en ningún momento la formación de un estado unificado a pesar de que por la Concordia de Segovia (1475), ambos soberanos decidieron gobernar indistintamente los dos reinos. Al contrario cada reino mantuvo sus propios fueros e instituciones. Se trataba, por tanto de una unión dinástica o patrimonial de carácter medieval.

 

 

Castilla y Aragón eran estados muy diferentes a fines del siglo XV.

Castilla tenía mucha más población que Aragón y su economía era mucho más dinámica (especialmente la ganadería y el comercio de lana con Flandes), además era un reino unificado y con una larga tradición de autoritarismo monárquico.

 

Por el contrario, la Corona de Aragón parecía más una confederación de reinos en los que el gobierno se basaba en la tradición pactista entre el rey y las cortes. Estas circunstancias hicieron que los Reyes Católicos basaran su poder sobre todo en los recursos de Castilla.

 

La unión dinástica planteaba tres objetivos comunes para las dos coronas: El dominio peninsular, la unidad religiosa de sus súbditos y la centralización del poder, procurando reducir la influencia de los nobles que, tanto en Aragón como en Castilla, habían protagonizado revueltas y sublevaciones contra el poder real durante los decenios anteriores.

 

La unión matrimonial fortaleció a ambas coronas y éstas iniciaron una política expansiva con el objetivo de unificar los demás reinos peninsulares.

 

  • Entre 1482 y 1492 se produjo la Guerra de Granada. Los Reyes Católicos terminaban así la Reconquista tras más de dos siglos de interrupción. La Guerra de Granada fue una sucesión de asedios, la mayor parte de los cuales terminaron en una capitulación pactada. La victoria de los Reyes Católicos se vio favorecida por la guerra civil entre Boabdil y su tío El Zagal, por un potente ejército combinado de tropas nobiliarias y milicias urbanas (Santa Hermandad), y por las capitulaciones firmadas con los vencidos que respetaban sus propiedades y su religión islámica.  Granada quedó integrada en el Reino de Castilla.

 

  • Navarra fue conquistada en 1512, tras la muerte de Isabel. La conquista se justificó por la colaboración entre Navarra y Francia (enemiga de Fernando el Católico) Fernando aprovechó, la división interna de los navarros entre partidarios de Francia y de Castilla, ocupó Pamplona (tras la intervención militar del duque de Alba). En las Cortes de Burgos de 1515, Navarra se unió a los dominios de Fernando aunque mantuvo sus cortes y fueros como reino aparte.

 

  • Los Reyes Católicos no pudieron incorporar Portugal, a pesar de que lo intentaron por vía de matrimonio. Sin embargo, este tipo de alianzas matrimoniales prepararon su incorporación en el siglo XVI (1580).

 

5.2. Política internacional de los Reyes Católicos

 

La unión de las coronas de Castilla y Aragón convirtió a la monarquía de los Reyes Católicos en una de las potencias políticas más importantes de Europa. La política exterior de los Reyes Católicos siguió las siguientes directrices:

 

  • Enfrentamiento con Francia y alianza con los países que la rodean para aislarla

 

  • Integración de todos los territorios peninsulares.

 

  • Expansión marítima tanto en el Atlántico como en el Mediterráneo.

 

Guerras de Italia: (1494-95); (1502-03): tras la Guerra e Granada, Italia se convirtió en un campo idóneo para dar salida al gran ejército organizado por los Reyes Católicos. El enfrentamiento se produjo con Francia por el dominio del Reino de Nápoles (éste había sido un dominio de la Corona de Aragón a mediados del siglo XV). El Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba venció a los franceses en la Batalla de Cerignola (1503) lo cual supuso la reincorporación de Napóles a la Corona de Aragón y el predominio español en buena parte de Italia.

 

Ocupación  de las plazas del Norte de África: la ocupación de las plazas de Melilla, Orán, Bugía y Trípoli iba destinada a acabar con los nidos de piratas berberiscos que asolaban las costas españolas y dificultaban el tráfico marítimo, sin embargo, la efectividad de estas conquistas fue muy escasa.

 

Portugal luchó contra Isabel durante la guerra de sucesión por el trono de Castilla, sin embargo, al finalizar este conflicto, los Reyes Católicos hicieron lo posible por regular unas relaciones pacíficas con Portugal. Así firmaron el Tratado de Alcaçovas (1479), según el cual Portugal reconocía a Isabel la Católica como reina de Castilla. También fue de gran importancia el Tratado de Tordesillas (1494) en el que Castilla y Portugal delimitaron sus respectivas áreas de expansión marítima.

 

Por otro lado los Reyes Católicos elaboraron una compleja política matrimonial que tenía como función atraer a Portugal para unirlo a los otros reinos de la Corona (sueño ibérico) y aislar a Francia. Por ello, los hijos de los Reyes Católicos se casaron con varias familias reales europeas:

 

  • Isabel y María se casaron con Manuel I el Afortunado de Portugal.

 

  • Catalina de Aragón se casó con Enrique VIII de Inglaterra.

 

  • Juan se casó con Margarita de Austria y Juana la Loca con Felipe “el Hermoso”, ambos hijos de Maximiliano de Austria (Maximiliano I de Habsburgo).

 

Esta política matrimonial produjo al final la gran herencia política de Carlos

 

5.3 Organización del Estado: instituciones de gobierno.

 

Los Reyes Católicos mantuvieron la independencia institucional de cada uno de sus reinos, lo cual les exigió gobernar los diferentes territorios de un modo también diferente.

 

Respecto a las instituciones de gobierno, no crearon ninguna nueva o completamente original, sino que hicieron uso de las instituciones medievales ya existentes adaptándolas a las nuevas necesidades y siempre con el objetivo de reforzar el poder monárquico. Así ocurrió, por ejemplo con los virreinatos, institución de la Corona de Aragón que pronto sería extendida a los nuevos territorios americanos de Castilla.

 

El Consejo Real de Castilla  (posteriormente denominado Consejo de Castilla) se siguió reuniendo, pero las nuevas necesidades de una monarquía cada vez más compleja condujeron al establecimiento de los Consejos Especializados de gobierno.

Consejo de la Suprema  Inquisición (única institución con jurisdicción en ambas coronas)

Real Consejo de las Órdenes Militares,

El Consejo de Aragón, creado como un organismo consultivo para el gobierno de la corona. El Consejo de Aragón y la creación de la figura del Virrey indican el aumento del poder de la monarquía en Aragón.

El Consejo Indias (controla y organiza todo lo relacionado con el Nuevo Mundo), etc). Además los nobles fueron desplazados de éstos y fueron sustituidos por juristas especializados…

 

(A través de los consejos se potenció el intervencionismo real y debilitó el poder de las Cortes. Los Reyes Católicos van a intervenir de una forma activa en la economía, en la política, en la sociedad y en la cultura de la época, conocen la importancia de la Universidad “Fabricad de burócratas al servicio del Estado”).

 

La Administración de Justicia fue uno de los puntos fuertes de la nueva administración. Frente a la Audiencia itinerante, los Reyes católicos aumentaron el número de tribunales superiores y fijaron su residencia en un lugar determinado: dos chancillerías (Valladolid y Granada) y dos audiencias (Santiago y Sevilla), además situaron otra audiencia al frente de cada reino de la Corona de Aragón y de Navarra.

 

La Monarquía Moderna de Los Reyes Católicos se apoyó además en un ejército propio, una burocracia a su servicio para frenar el poder de los nobles y una diplomacia en relación con otros estados europeos.

 

Por otro lado los Reyes Católicos fueron capaces de superar la difícil situación que las monarquías peninsulares habían tenido en sus respectivos reinos. Buena parte de éste éxito se debe a que consiguieron la pacificación social ansiada por una población cansada de desórdenes:

 

En dicha pacificación fue vital el establecimiento de la Santa Hermandad en las Cortes de Madrigal de 1476. La Santa Hermandad se basaba en las hermandades formadas por los  municipios como organismos para defenderse del bandolerismo. La Santa Hermandad encuadraba a todas estas hermandades en una organización común pero que sería financiada por los propios municipios. La función esencial de la Hermandad era luchar contra el bandolerismo y los desórdenes sociales, para ello recibía atribuciones policiales y judiciales (justicia rigurosa y rápida) hasta 1498, asimismo sirvió como refuerzo para el ejército en la Guerra de Granada.

 

Resolución del conflicto Remensa en Cataluña. La Capitulación de Pedralbes (1472) puso fin a la Primera Guerra Remensa, pero no había solucionado la causa del problema, por ello en 1484 comenzó una Segunda Guerra Remensa. Fernando el Católico se puso claramente a favor de la nobleza y aplastó la rebelión. Sin embargo, en 1486 decretó la Sentencia Arbitral de Guadalupe que acababa con los malos usos que habían provocado la guerra y por tanto convertía en campesinos libres a los remensas. A cambio, la nobleza recibía una compensación económica.

 

La Alta Nobleza castellana había sido durante los siglos XIV y XV un factor constante de inestabilidad y desafío a la monarquía autoritaria. La política de los Reyes Católicos hacia la nobleza apartaba a ésta de los principales resortes del poder político (éstos serían ocupados por juristas especializados). Por el contrario, la monarquía aseguraba el poder social y económico de la nobleza. Así, por ejemplo, en las Cortes de Toro de 1505 se institucionalizó el Mayorazgo como  base fundamental  del Señorío Territorial.

 

El control municipal fue otro  de los capítulos importantes de la nueva monarquía. Así, en las Cortes de Toledo de 1480 extendieron la figura del corregidor a un gran número de municipios. El corregidor era un juez en primera instancia y agente real que gobernaba los principales municipios junto al regimiento (es decir los representantes de la oligarquía local).

 

Los Reyes Católicos reunieron pocas veces a las Cortes de la Corona de Aragón, en cuanto a las de Castilla, éstas tenían más que ofrecer y eran más sumisas, no obstante, entre 1481 y 1498 no las reunieron ni una sola vez. Esta fue otra manera de marginar a la alta nobleza del poder político, pues sí que se reunieron con los representantes de las ciudades.

 

 

5.4. La política religiosa de los Reyes Católicos.

 

La Política Religiosa de los Reyes Católicos acabó con la tradicional tolerancia religiosa entre cristianos, judíos y musulmanes. Dada la importancia de la religión en la definición del sistema político (el rey recibe su poder de Dios), la monarquía autoritaria necesitaba la uniformidad religiosa.

 

En 1492 se decretó la expulsión de los judíos que no se convirtieran al cristianismo (marcharon unos 100.000 dirigiéndose hacia el norte de África, el imperio turco… esta marcha significó la pérdida de una minoría laboriosa y emprendedora, y tuvo repercusiones negativas en el desarrollo de la economía posterior, además se debe destacar la pérdida en el campo de la sabiduría y cultura). Asimismo, y a pesar de que las capitulaciones con el Reino de Granada prometían respetar a los musulmanes de Granada,  éstos fueron acosados por las autoridades hasta tal punto que se rebelaron entre 1499 y 1501. Entre 1501-02 se expulsó a los mudéjares (musulmanes), se les ofreció una alternativa similar a la presentada a los judíos: la conversión o el destierro, optando en su mayoría por quedarse (moriscos).

 

Muchos de los judíos (conversos) y musulmanes (moriscos) que decidieron convertirse en cristianos nuevos continuaron en secreto con sus prácticas religiosas anteriores. Por ello, los Reyes Católicos obtuvieron de los papas la institucionalización de la Inquisición o Tribunal del Santo Oficio. Este perseguiría a los herejes que no respetaban la ortodoxia católica. Además, la Inquisición se convirtió en un organismo de poder para la Corona, que tenía el poder de nombrar a los inquisidores y que podía actuar en cualquiera de sus reinos sin preocuparse por fueros o fronteras.

 

Apuntes compartidos por Cristina Peral Gómez

Tema 4. La Baja Edad Media. La crisis de los siglos XIV y XV

TEMA 4 LA BAJA EDAD MEDIA S.14-15 (Aquí en Word)

Introducción:

 

La Baja Edad Media es un período de crisis generalizada en toda Europa: una crisis demográfica cuyo principal exponente es la Peste Negra, una crisis social que afecta al Feudalismo y a la Economía Señorial, una crisis política que se expresa en guerras permanentes (Guerra de los Cien Años) y una crisis religiosa expresada en el Cisma de Occidente.

 

En este contexto de crisis, Castilla y Aragón desarrollan las bases de estados modernos que cristalizarán en la época de los Reyes Católicos pero de dos maneras muy distintas: Monarquía Autoritaria y Pactismo respectivamente.

 

4.1  La organización política. Instituciones.

 

La Edad Media  fue un período de reforzamiento del poder de los nobles frente a los reyes, institucionalizado en las monarquías feudales. Sin embargo, en la Castilla de los siglos XIV-XV se fue imponiendo un nuevo principio político que anteponía el poder del monarca sobre cualquier otro poder del estado: la Monarquía Autoritaria. En ésta, el soberano sólo era responsable de sus actos ante Dios y no reconocía ninguna otra autoridad igual a la suya.

 

Uno de los primeros reyes que se decantó claramente por la Monarquía Autoritaria fue Alfonso XI (1310-1350) (Ordenamiento de Alcalá de 1348), sin embargo, a causa de las frecuentes minoridades reales y los conflictos civiles, sus descendientes (Pedro I el Cruel (1350-1369) Enrique IV (1454-1474)) tuvieron que mantener una pugna continua con la nobleza para imponer sus principios autoritarios.

 

La Monarquía Autoritaria exigía el desarrollo de unos instrumentos de gobierno que permitían al rey centralizar el poder y gobernar de una forma más efectiva. Estas instituciones constituyen las bases del estado moderno.

 

Instrumentos de la monarquía autoritaria en Castilla:

 

  • El Consejo Real (1385) era un órgano de gobierno de carácter técnico, formado por juristas. Su principal función era asesorar al rey y ayudarle en funciones de gobierno y legales.

 

  • La Audiencia (1371) ejercía funciones judiciales en nombre del rey. En principio era itinerante, pero en el siglo XV se estableció en la Chancillería de Valladolid.

 

  • Los Corregidores eran los representantes del rey en los municipios y jueces en primera instancia. En éstos el antiguo Concejo Abierto había sido sustituido por el Regimiento, un organismo de gobierno controlado por las oligarquías locales.

 

  • Las Cortes de Castilla no tenían ninguna función legislativa ni control del gobierno, solamente votaban impuestos y servicios para el rey, y solamente él tenía el poder para convocarlas. (Las Cortes Castellano-leonesas, que ya funcionaron conjuntamente en el siglo XIII, quedaron definitivamente unidas. Estaban integradas por tres estados: nobiliario, eclesiástico y ciudadano. Sus funciones siguieron limitadas a la concesión de servicios extraordinarios, a la jura del heredero y, sólo extraordinariamente, a la aprobación de leyes).

 

Al contrario que en Castilla, el Pactismo se impuso en Aragón. El Pactismo establecía que el rey debía negociar con las cortes de los tres reinos (Aragón, Cataluña, Valencia) las decisiones más importantes.

 

La debilidad de los monarcas de Aragón se debía a que en realidad eran los reyes de una confederación de tres reinos que mantenían sus propias leyes y cortes independientes. Para gobernar estos reinos así como otras conquistas del Mediterráneo la Corona de Aragón se valía de los virreyes o lugartenientes.

 

La Cortes de la Corona de Aragón tenían mucho más poder que las de Castilla. En 1283, los nobles aragoneses habían arrancado a Pedro III el Grande  los Privilegios de la Unión según los cuales las cortes tenían derecho a ser convocadas periódicamente (y no sólo cuando el rey lo desease), además las cortes mantenían las Diputaciones Permanentes que no se disolvían sino que gestionaban el cobro de impuestos. Una de estas diputaciones, la Generalitat de Cataluña (organismo nombrado por las Cortes, al disolverse, para vigilar percepción de los servicios y el cumplimiento de los acuerdos) llegó a adquirir ciertas funciones de gobierno. Otra institución particular de estos territorios era el Justicia de Aragón, defensor de los fueros del reino.

 

Las cortes en Aragón funcionaron con mayor vitalidad: se reunía de forma periódica y en ocasiones determinadas para jurar los fueros de los reinos. Conservaron su funcionamiento independiente en cada Estado.

 

Respecto al gobierno municipal, en la Corona de Aragón, los principales municipios tenían amplia autonomía. Así le ocurría a Barcelona que se gobernaba por una asamblea dominada por la oligarquía urbana: el Consell de Cent (Consejo de Ciento). Esta asamblea nombraba periódicamente a los magistrados de la ciudad: los consellers.

 

4.2. Crisis demográfica, económica y política

 

En el siglo XIV se produjo una grave crisis demográfica y económica que afectó profundamente a la sociedad Hispana. Hasta entonces, la expansión y las conquistas territoriales habían permitido el crecimiento demográfico y económico. Ya a principios del siglo XIV se produjeron frecuentes crisis agrícolas: ciclo climático negativo, estancamiento de la agricultura con muy bajos rendimientos (disminución de la producción), que llevaron al límite la contradicción entre unos recursos y unos alimentos limitados y una población creciente: de ahí la desnutrición y la hambruna. Sobre esta población subalimentada recayó la Peste Negra hacia 1348. La Peste provocó una caída de la población, sobre todo en Valencia, Cataluña y Aragón, y movimientos de población importantes del campo a la ciudad.

 

Las consecuencias económicas que desencadenó esta doble crisis agraria y demográfica fueron tremendas: reducción de las tierras de cultivo, despoblación de amplias zonas, escasez de mano de obra, alza de los precios, descenso de las rentas que percibían los grandes propietarios. La economía señorial sufrió un gran golpe: los señores perdieron muchos de sus campesinos feudatarios y por tanto se arruinaron. Los nobles estaban llevando a cabo una intensa reacción señorial, tanto contra el rey como contra sus propios campesinos a los que impedían salir del señorío y se les sometía a nuevas cargas señoriales (por ejemplo los payeses de  remensa[1] en Cataluña). (La respuesta más importante a esta reacción señorial, la podemos ver en las revueltas campesinas del siglo XV).

 

Las consecuencias sociales fueron el aumento de la conflictividad y las luchas sociales entre grupos y clases por el mantenimiento de sus rentas y de sus recursos, la aparición de la xenofobia contra los hispanojudíos, la reacción de la nobleza apropiándose de tierras de los concejos e incrementando la presión sobre los campesinos, y las luchas entre nobles. (Guerra Civil de Castilla).

 

La crisis de la época, afectó principalmente al mundo rural. Es más el comercio catalán en el Mediterráneo alcanzó un gran desarrollo, se vio menos afectado.

 

En el siglo XV se invirtió la tendencia y Castilla se recuperó demográfica y económicamente. Esta recuperación se vio vinculada al desarrollo de la ganadería ovina (oveja merina) y al comercio de lana con Flandes,  guerra de los Cien años que corta el suministro inglés a Flandes, impulso nobiliario debido a que la venta de lana les proporcionaba rentas más saneadas, impulso real que se beneficia del cobro de montazgos, el Honrado Concejo de la Mesta recibió privilegios frente a los campesinos y consolidó su poder.

La producción lanera apenas impulsó la artesanía textil, pero dio lugar a una intensa expansión mercantil. El comercio giraba en torno al eje Medina del Campo-Burgos-Vizcaya: las ferias de Medina creadas a comienzos del siglo XV se convirtieron en mercados de contratación de lana y en centros financieros; en Burgos se concentraba el producto, allí se crearon cofradías de  mercaderes, aparecieron transportistas vascos, asociados en la Hermandad de la Marina de Castilla, y se encargaban de la exportación. Por el contrario, la Corona de Aragón, y especialmente Cataluña sufrió una terrible crisis en el siglo XV, debido en parte al hundimiento del comercio mediterráneo (avance de los turcos en el Mediterráneo) pero al contrario, el puerto de Valencia alcanzó una gran prosperidad (comercio Norte de África).

 

Aspectos sociales. Las revueltas campesinas más llamativas se producen en este siglo XV. Los campesinos iniciaron, como respuesta al abuso de los señores tan acusado en el siglo XIV,  movimientos antiseñoriales muy violentos (por ejemplo, la revuelta de los payeses de la remensa “Guerras de la remensa”, los forans de Mallorca (revuelta foránea de Mallorca) en 1450 y los irmandiños gallegos 1467-1469), y la conflictividad social fue la norma de toda la Baja Edad Media (conflictos urbanos como la Biga[2] contra la Busca[3] en Barcelona, pogroms contra los judíos, etc.).

 

La crisis política fue otra de las constantes de la Baja Edad Media. La crisis política tuvo su origen en la resistencia de los grupos nobiliarios  frente a los intentos de imponer la Monarquía Autoritaria. Así, en Castilla se produjo una constante lucha de la alta nobleza contra  los reyes. Por un lado, éstos aprovechaban la minoría de edad del rey (de Alfonso XI o Juan II) para imponer sus intereses.

En el siglo XIV se impuso en los reinos peninsulares la dinastía Trasmatara. Su ascenso fue como resultado de los intensos conflictos nobiliarios y sucesorios en los distintos reinos peninsulares. En 1350 ascendía al trono Pedro I, que buscó el respaldo de las ciudades para reducir el poder de la nobleza castellana. Con el apoyo nobiliario, unos años después, se proclamó rey su hermanastro Enrique II de Trastámara, llamado el de las mercedes, por las concesiones que hizo a la nobleza. Esta situación desencadenó una  guerra civil en Castilla  entre Pedro I “el Cruel”[4]  y Enrique de Trastámara 1366-1369[5]. En la batalla de Montiel las tropas de Enrique derrotaron a las de Pedro, con lo que quedó implantada en Castilla la dinastía de los Trastámara.

Otro conflicto, ya en el siglo XV fue  el enfrentamiento entre Enrique IV y su hermanastro Alfonso (1465). Enrique IV llegó a ser depuesto por un sector de la nobleza, aunque nunca dejó de gobernar. Enrique IV aceptó, en el Pacto de los Toros de Guisando (1468), que le sucediera su hermanastra Isabel. Pero al casarse esta con Fernando, heredero de la Corona de Aragón, Enrique IV cambió de opinión, designando como heredera al trono a su hija Juana, conocida como la Beltraneja.

La entronización de los Trastámara en Aragón estuvo propiciada por el Compromiso de Caspe (1412)[6] que dio el trono a Fernando I de Trastámara. También hubo un enfrentamiento civil en estos territorios (conflicto entre Juan II de Aragón y la Generalitat de Cataluña (1462-1472)). Esta guerra estuvo también determinada por la crisis económica que existía en este territorio y se mezcló con el conflicto de las Remensas y las luchas entre la Biga y la Busca en la ciudad de Barcelona.

En Navarra también irrumpió la dinastía Trastámara. El matrimonio de Blanca I de Navarra con Juan II de Aragón la propició. Al morir la reina Juan II benefició a su hija Leonor frente a su hijo Carlos y este hecho desencadenó una guerra civil que duró hasta comienzos del siglo XVI en que se produjo  la anexión de Navarra a Castilla por obra de Fernando el Católico.

 

Todos estos conflictos se reproducirán al principio del reinado de los Reyes Católicos (1474-1479)[7], pero éstos vencerán a la nobleza triunfando por fin los principios de la Monarquía Autoritaria.

 

4.3.  La expansión de la Corona de Aragón en el Mediterráneo

 

Mientras Castilla se hundía en una profunda crisis económica durante la primera mitad del siglo XIV, Cataluña se defendía mejor de la crisis gracias al desarrollo del comercio por el Mediterráneo durante el siglo XIV.

 

Esta expansión comercial de la Corona de Aragón se vio acompañada por un rosario de conquistas en el Mediterráneo. La expansión militar acompañaba al comercio catalán.

 

Los principales capítulos de la expansión de la Corona de Aragón por el Mediterráneo fueron: Vísperas Sicilianas (levantamiento y matanza de los franceses, 1282) y conquista de Sicilia por Pedro III el Grande, Cerdeña por Jaime II (1324), expansión de los Almogávares en los Ducados griegos de Atenas y Neopatria, conquista de Nápoles por Alfonso V el Magnánimo (1443).

 

Esta expansión política marcó la supremacía marítima de Cataluña en el siglo XIV y enfrentó a la Corona de Aragón con Francia y el Papado.

 

La expansión política ayudó a la expansión comercial, Barcelona exportaba hierro e importaba cereales y tejidos de Sicilia y Cerdeña, pieles y cuero del norte de África y seda y especias del Mediterráneo Oriental.

 

La irrupción de los turcos en Bizancio en 1453 cortó las rutas de comercio con Asia y perjudicó el comercio catalán que entró en crisis en el siglo XV. Valencia adquirió en este período un papel más importante que Barcelona.

 

4.4.  Las rutas atlánticas: castellanos y portugueses. Las Islas Canarias.

 

Al tiempo que decaían las rutas del Mediterráneo en el siglo XV, se reforzaban las rutas Atlánticas más relacionadas con el comercio castellano.

 

La marina castellana había empezado a adquirir protagonismo en la conquista de Sevilla, sin embargo, la expansión por el Atlántico se veía dificultada porque los benimerines y granadinos que controlaban la navegación por el estrecho de Gibraltar. La Batalla del Estrecho la terminó ganando Alfonso XI (Batalla del Salado, 1340).

 

Paralelamente, los intereses económicos de Castilla se vinculaban cada vez más al comercio de lana desde los puertos cantábricos hasta Flandes. Castilla se vio obligada a intervenir en la Guerra de los Cien Años (alternando alianzas con Inglaterra  y Francia), para defender las rutas del Cantábrico.

 

A principios del siglo XV, Portugal inició su expansión marítima en torno a la Escuela de Sagres[8], actividad promovida por el infante Enrique el Navegante. La pretensión portuguesa era llegar al Asia Oriental circunnavegando África. Así se expandieron por la costa africana y ocuparon las islas de Madeira,  Azores y Cabo Verde.

 

El caso de Canarias fue distinto. Los castellanos ya estaban interesados por ellas en el siglo XIV, aunque la ocupación efectiva se produjo en el siglo XV en dos fases:

 

  • En la primera fase (principios del siglo XV) se ocuparon Lanzarote, Fuerteventura, La Gomera y Hierro. Fue una expansión nobiliaria dirigida por Jean de Bethancourt en nombre de Enrique III de Castilla.

 

  • En la segunda fase (1475-1496), durante el reinado de los Reyes Católicos, y por iniciativa real se conquistó Gran Canaria, la Palma y Tenerife.

 

Por supuesto, los portugueses disputaron a los castellanos el dominio sobre las Canarias y finalmente el conflicto se solucionó por el Tratado de Alcaçovas (1479) que reservaba estas islas para Castilla a cambio de que los portugueses mantuvieran la exclusividad de la expansión por la costa africana.

 

La conquista de Canarias fue el precedente directo de los Viajes de Colón y la Conquista de América por Castilla. La conquista fue realizada mediante capitulaciones[9] entre la corona y los capitanes.

 

[1] Motivado por la lamentable situación del campesinado o payes, sometidos a obligaciones feudales y al pago de rentas a los señores. Adscritos a la tierra de la que solo podían librarse por el pago de una redención o remensa y sometidos a los “malos usos”. Se sublevaron en el siglo XV para rechazar los abusos señoriales.

[2] Oligarquía que controlaba el gobierno municipal, tenían una solida base económica y mentalidad que les acercaba a la nobleza, grandes comerciantes pero también rentistas. (Viga).

[3]Mercaderes y artesanos que aspiraban a controlar el poder municipal, grupos que demandan profundas reformas. (Astilla).

[4] Acérrimo defensor de la autoridad monárquica.

[5] Guerra fratricida, Pedro I fue un acérrimo defensor de la autoridad monárquica, busco colaboradores entre la baja nobleza y la comunidad judía. La nobleza y la alta oligarquía municipal (como demostraron en Toledo) reclamaron mayor participación en el gobierno, al frente de ellos se situó el hermanastro de Pedro I don Enrique de Trastámara (futuro Enrique II, 1369-1379), estableciendo la nueva dinastía.

[6] En 1410, a la muerte sin herederos de Martín I el Humano planteó el problema sucesorio. En el compromiso de Caspe participaron tres representantes de Aragón, tres por Cataluña y tres por Valencia, fue elegido rey de Aragón el castellano Fernando de Antequera, hermano de Enrique III de Castilla, miembro de la dinastía Trastámara.

[7] Guerra de Sucesión en Castilla.

[8] Centro de estudios náuticos, geográficos y astronómicos, por donde pasaron los mejores navegantes y cartógrafos de la época, lugar donde se organizaron las expediciones.

[9] acuerdo firmado entre la monarquía y unos particulares, en virtud de la cual la primera autorizaba a los futuros pobladores a descubrir, conquistar o colonizar una región determinada y otorgaba exenciones y cargos a cambio del cumplimiento de una serie de obligaciones como el quinto real, evangelización, rentas reales, etc.

 

Apuntes compartidos por Cristina Peral Gómez

Tema 3. Al-Andalus y los reinos cristianos

TEMA 3 AL-ANDALUS Y LOS REINOS CRISTIANOS. (Aquí en Word)

Introducción

 

Al Andalus es el nombre que los musulmanes daban a los territorios de la Península Ibérica que ellos mismos dominaron políticamente entre 711 y 1492 y que fueron mermando paulatinamente a medida que avanzó la Reconquista cristiana.

 

Durante la Alta Edad Media el Emirato primero, y después Califato de Córdoba se convirtió en uno de los estados más ricos y poderosos del occidente de Europa, sin embargo el significado de Al Andalus es más profundo. Así podemos considerar a Al Andalus como un doble puente cultural.

 

  • Un puente que conectó la Edad Media con la Antigüedad Clásica: la economía agraria y el mundo urbano romano, la filosofía aristotélica, etc.

 

  • Un puente que relacionó oriente y occidente y que conectó a Europa económica y culturalmente con el Próximo Oriente (seda, matemáticas).

 

3.1 Evolución Política: la Conquista, el Emirato y el Califato de Córdoba (siglos VIII-X)

 

Entre los siglos VIII-X, los musulmanes de Al Andalus mantuvieron una situación de predominio político sobre la Península Ibérica. Así dominaban directamente la actual Andalucía, la Submeseta Sur, Levante, el Valle del Ebro y las Baleares, pero además, los reinos cristianos del Norte debían pagar tributos a Córdoba como señal del dominio político andalusí.  Asimismo, y a pesar de su diversidad étnica (árabes, sirios, bereberes, muladíes) y continuas rivalidades entre los propios musulmanes, Al Andalus mantuvo en este período una situación de unidad política.

 

  • La Conquista (711-714)

 

La Conquista de la Península Ibérica por los musulmanes fue un proceso rápido y aparentemente sencillo. Los factores que propiciaron esto fueron.

 

  • La crisis interna de la Monarquía Visigoda: en 711 los visigodos se encontraban en plena guerra civil entre el Rey Rodrigo y los witizianos. Precisamente éstos últimos pidieron ayuda a los musulmanes a través del Conde Don Julián para que pasaran el Estrecho y les ayudaran en la guerra.

 

  • El desinterés de buena parte de la población hispana por el mantenimiento de un sistema de explotación agraria muy duro protagonizado por la nobleza visigoda.

 

  • La colaboración abierta de parte de la población hispana con los musulmanes: witizianos, judíos.

 

  • La actitud tolerante de los musulmanes hacia los pueblos conquistados, especialmente hacia las “gentes del libro” (cristianos y judíos).

 

En 711, Musa el gobernador de Ifriquiya (Actual Magreb), envió a su liberto Tarik con un ejército para que cruzara el Estrecho de Gibraltar. Este ejército se enfrentó a los visigodos dirigidos por el Rey Don Rodrigo y les venció en la Batalla del Guadalete (711). Al año siguiente, 712, el propio Musa cruzó  la Península con refuerzos. Entre 712-714 los musulmanes dominaron toda la Península. Una parte importante de las conquistas se debió a las capitulaciones o rendiciones pactadas. En éstas los musulmanes concedían amplios privilegios a los vencidos, pues éstos conservaban sus tierras y podían seguir practicando su religión a cambio de pagar un impuesto (ejemplo: capitulación de Teodomiro o Tudmir en Murcia).

 

  • El Emirato Dependiente de Damasco (714-756).

 

Durante este período, Al Andalus es una provincia dependiente del Califato Omeya de Damasco y gobernado por un valí o emir. A pesar de que va a intentar mantener la expansión militar ésta se va a ver frenada por:

 

  • La Batalla de Covadonga (722), enfrentamiento poco importante en el que se funda el Reino de Asturias y que muestra el poco interés de los musulmanes por la Cornisa Cantábrica, considerada demasiado primitiva y pobre por ellos.

 

  • La Batalla de Poitiers (732), en la que el ejército musulmán es derrotado por los francos y que pone fin a la expansión musulmana por el Occidente Europeo

 

  • La Rebelión de los bereberes (741) en la que las guarniciones de bereberes instalados en las zonas más pobres de la Meseta Norte abandona éstas y se levanta contra el gobierno del emir. Es la expresión de los conflictos internos entre las diferentes etnias musulmanas que generarán una continua inestabilidad política en Al Andalus. El abandono de estas guarniciones favorecerá la expansión asturiana por la Meseta Norte (campañas de Alfonso I de Asturias)

 

  • El Emirato Independiente de Córdoba (756-929)

 

Durante este período Al Andalus se independiza políticamente del Califato de Bagdad y es gobernado por la familia de los Omeyas. Sin embargo, continúa su dependencia religiosa de dicho Califato. Se trata de un período de consolidación y reorganización política interna dentro del Emirato de Córdoba, especialmente durante los emiratos de Abd- al-Rahmán I y Abd- al-Rahman II. Sin embargo, durante la segunda mitad del siglo IX y principios del siglo X, el Emirato vive fuertes tensiones políticas internas, debido a los conflictos entre musulmanes y con los mozárabes (cristianos de Al Andalus).

 

 

 

 

  • El Califato de Córdoba (929-1031)

 

En 929 Abd –al-Rahman III, emir de Córdoba, se convierte en Califa, es decir, se hace religiosamente independiente del Califato de Bagdad. Se trata del período álgido de Al Andalus como potencia política y económica del Mediterráneo Occidental.

 

Durante el Califato de Al-Hakam II Córdoba se convierte, además en el centro cultural más importante de Europa Occidental. Durante el Califato se culmina la Gran Mezquita de Córdoba y se construye el Palacio de Medina Azahara.

 

Los Califas posteriores son más débiles y el Primer Visir Almanzor (972-1002) domina políticamente el Califato con una dictadura militar. Este giro militarista se manifiesta en una serie de campañas de castigo ejercidas por Almanzor contra los núcleos cristianos del norte (Santiago de Compostela, Barcelona, etc.). Muerto Almanzor, el Califato entró en un proceso de decadencia y disgregación política en los Reinos de Taifas (1002-1031).

 

 

3.2  La crisis del siglo XI: Reinos de Taifas e Imperios Norteafricanos

 

A partir del siglo XI la situación política da un giro decisivo. Al Andalus experimenta una continua debilidad y disgregación política lo cual le convierte en presa de los reinos cristianos del norte que les exigen parias (impuestos) y se expanden a su costa. La supervivencia de Al Andalus depende así de las invasiones de los Imperios Bereberes Norteafricanos (Almorávides y Almohades). Estos unifican momentáneamente Al Andalus pero  a cambio acaban con el carácter tolerante del Califato.

 

  • Los Reinos de Taifas (1031-1090):

 

La desaparición del último califa Hisham III precipitó la división de Al Andalus en múltiples reinos de Taifas (expresión máxima de la tendencia disgregadora de los musulmanes). Sin embargo, a lo largo del siglo XI unas taifas se anexionaron otras, formándose reinos algo mayores (Sevilla, Toledo, Zaragoza, Valencia). Estas taifas mantuvieron un alto nivel de riqueza económica y auge cultural y artístico (por ejemplo, el Palacio de la Aljafería de Zaragoza), sin embargo estuvieron sometidos al pago de parias a los cristianos a cambio de protección, e incluso a fines del siglo XI cayeron ante ellos (Alfonso VI conquistó Toledo en 1085 y el Cid Valencia en 1089).

 

  • La Unificación Almorávide (1090-1145):

 

La conquista de Toledo por Alfonso VI en 1085 propició la llegada del emir almorávide Yusuf ibn Tasfin desde el norte de África al ser llamado por los reinos de Taifas. Los almorávides frenaron la expansión cristiana en la batalla de Sagrajas (1086) y volvieron a unificar Al Andalus. Sin embargo, la dominación almorávide no duró mucho pues fueron incapaces de recuperar Toledo o Zaragoza (conquistada por Alfonso el Batallador en 1118), además la intolerancia e intransigencia de los almorávides les hicieron muy impopulares entre los propios musulmanes andalusíes. El Imperio Almorávide cayó en 1145 desintegrándose nuevamente Al Andalus en las segundas taifas.

 

 

  • La Unificación Almohade (1146-1232):

 

Otro imperio norteafricano, los almohades, unificaron nuevamente Al Andalus hacia 1172 y situaron su capital en Sevilla (allí construyeron su mezquita de la que nos resta la Giralda). Los almohades mantuvieron esta situación de predominio militar sobre los cristianos hasta fines del siglo XII (Batalla de Alarcos, 1195), sin embargo fueron derrotados por una coalición de los reinos cristianos en la decisiva Batalla de las Navas de Tolosa (1212). Tras esta batalla, el Imperio Almohade se fue descomponiendo y las taifas andalusíes fueron cayendo en manos de los cristianos.

 

  • El Reino Nazarí de Granada (1237-1492)

 

Uno de esos reyezuelos de Taifas, Muhammad I al Nasrí, señor de Arjona conquistó Granada en 1237. Inmediatamente se declaró vasallo de Castilla. Así se fundó el Reino Nazarí de Granada que subsistió hasta 1492 gracias a situarse sobre un territorio montañoso, al apoyo de los benimerines del Norte de África y a los problemas internos de Castilla durante los siglos XIV-XV. Su principal realización artística fue el Palacio de la Alhambra.

 

En 1492, los Reyes Católicos conquistaron el último reino musulmán de la Península, pero la presencia musulmana aún perduraría en el tiempo hasta la expulsión de los moriscos entre 1609-1614.

 

3.3  La organización económica y social de Al-Ándalus.

 

El Islam recuperó la economía urbana de la Antigüedad, rompiendo con el proceso de ruralización iniciado en el Bajo Imperio Romano. Los musulmanes mantuvieron la producción de aceites y cereales, pero desarrollaron una importante agricultura de regadío para abastecer los nuevos centros urbanos. Introdujeron nuevos cultivos como el arroz, los agrios, el algodón, la caña de azúcar, el azafrán etc. Las nuevas técnicas de regadío como las acequias y norias posibilitaron la creación de huertas muy productivas.

La economía musulmana se basaba en la actividad agropecuaria, la artesanía y el comercio. Debido a la prohibición islámica de comer cerdo, retrocedió la cría de ganado porcino y aumentó la presencia de ovejas, asnos, caballos etc…

 

Las ciudades (Córdoba, Sevilla, Toledo, Granada, Zaragoza) se convirtieron en centros artesanales y de comercio (la alhóndiga y el zoco eran lugares vinculados con el comercio). En ellas residían los grandes propietarios de tierras que demandaban productos artesanales de lujo. A este respecto hay que mencionar la artesanía andalusí: tejidos de seda, algodón, lino, cordobanes y guadamecíes, la cerámica vidriada, el papel, los libros,  pieles, objetos de plata y oro etc.

 

Al Andalus se convirtió, especialmente en el siglo X con el Califato de Córdoba en la principal potencia comercial de Occidente, así exportaba los productos de lujo antes citados y también aceite. Las rutas de comercio más importantes eran:

  • Europa: de ella obtenía esclavos y armas
  • Norte de África: de ahí obtenía oro y esclavos
  • Bizancio y Oriente: seda, especias y otros productos de lujo.

Gracias al oro africano el Califato de Córdoba acuñó abundante moneda y mantuvo una activa circulación monetaria como en época romana.

 

La Sociedad Andalusí se clasificaba teniendo en cuenta las situaciones étnico-religiosas y económicas.

 

En esta sociedad andalusí hay que distinguir:

 

  • La aristocracia árabe dividida entre sí por clanes: era una minoría pero detentaba la propiedad de las mejores tierras y los altos cargos del estado. A ellos se unieron los sirios tras 741.

 

  • Los bereberes originarios del Norte de África, tuvieron que conformarse con las peores tierras y se dedicaban al pastoreo. Tuvieron muchos conflictos con los árabes.

 

  • Los muladíes, o nuevos musulmanes de origen hispano, ocupaban un rango inferior entre los musulmanes. La conversión al Islam no era obligatoria pero era un modo de promoción social.

 

Las Gentes del Libro, no musulmanes eran toleradas y tenían sus propias leyes y organismos de gobierno. Sin embargo, tenían que pagar impuestos especiales.

 

  • Los judíos tenían mucha consideración social y algunos pertenecían a la élite intelectual o científica.

 

  • Los mozárabes o cristianos eran muy numerosos. Su número disminuyó durante el Emirato y Califato de Córdoba (conversión al Islam, emigración al norte) y sus relaciones con los musulmanes se fueron deteriorando paulatinamente. De todos mantenían sus propias leyes, religión e incluso gobernantes.

 

  • Los mudéjares nombre dado a los musulmanes que permanecieron en los territorios ocupados por los cristianos durante la reconquista. Con los Reyes Católicos muchos de ellos “optaran” por la conversión, los que toman esa opción reciben el nombre de moriscos.

 

 

  • La organización política

 

Desde el momento en que Abd-al-Rahman III decidió adoptar el título de califa, este cargo representó la máxima autoridad en al-Ándalus. El califa ejercía un poder absoluto en el terreno político, pero también era el jefe espiritual de la comunidad de los creyentes islámicos. Por debajo del califa se hallaba el hachib, que era el primer ministro, y, en un plano inferior los visires serían los ministros. La justicia corría a cargo de los cadíes. En cuanto a la organización territorial, al-Ándalus se dividía en una serie de coras (provincias) y territorios fronterizos tugur, cada una de las coras tenía a su frente un valí o gobernador.

 

 

 

  • La Herencia Cultural y Artística

 

         La Cultura

 

La cultura de al-Ándalus, alcanzó un nivel muy superior al de los estados cristianos contemporáneos, constituye un fenómeno de  gran trascendencia tanto por sus logros absolutos como por su influencia en la cultura medieval europea, a las que transmitió parte de la herencia griega y oriental. Recopilación de textos literarios, filosóficos y científicos que los islamistas fueron recogiendo, tanto del mundo griego como del persa y del indio.

 

Destacamos el impulso y mecenazgo de Al-Hakam II (961-976), es el gran protector de las artes en la ciudad-palacio de Medina Azahara crea una biblioteca de miles de volúmenes.

 

Abentofail, Averroes, Abulcasis (encliclopedia del saber médico-quirúrgico) e Ibn Jaldun y los hispanojudíos Maimónides y  Avicebrón, fueron prestigiosos estudiosos de la filosofía clásica y de la medicina. En el ámbito de las matemáticas y astronomía destacó al-Mayrití “Euclides de España”, tenido como el más importante matemático de la Edad Media europea. La figura cumbre de la literatura fue Ibn Hazam autor de el collar de la paloma.

 

El legado lingüístico de al-Ándalus, ha llegado hasta nosotros en la toponimia y en gran cantidad de términos de uso corriente. Términos bélicos: atalaya, almirante, alférez…; agricultura: alcachofa, zanahoria, alfalfa, berenjena, algodón, azúcar, aceite alubia…; industria: marfil, alfarero, albañil…; comercio: almacén, aduana, zoco, maravedí, tarifa, arancel…; vivienda: alcoba, alfombra, zaguán, azotea, azulejo…; vestido: albornoz, zapato…; ciencias: cifra, álgebra… alcohol.

 

El arte

 

Aunque asentado sobre la tradición romano-visigoda, el arte andalusí aportó al mundo islámico sus elementos propios. Características:

 

El eclecticismo. La utilización de materiales como el  ladrillo, azulejo, madera, yeso. La climatología provoco una arquitectura hacia dentro (fuentes, canales, jardines). Los soportes suelen ser columnas reaprovechadas y pilares de ladrillo, arcos de herradura, lobulado, mixtilíneo, califal. Cúpulas en forma de bulbo, califal y gallonada y por supuesto cabe mencionar la rica ornamentación en motivos geométricos, vegetales y epigráficos. (Paños de Sebka, mocárabes). Su edificio más importante y característico fue la mezquita.

 

Los máximos exponentes del arte hispanomusulmán son la mezquita de Córdoba, Medina Azahara, Bab al-Mardum, la Aljafería de Zaragoza, la Torre del Oro, la Giralda y el palacio de la Alhambra.

 

 

 

SGS

 

 

TEMA 3. LA PENÍNSULA IBÉRICA EN LA EDAD MEDIA: LOS REINOS CRISTIANOS (SIGLOS VIII al XIII).

 

Introducción

 

La Península Ibérica y las islas Baleares fueron el escenario de una compleja convivencia y enfrentamientos entre cristianos y musulmanes a lo largo de toda la Edad Media. Esa pugna se conoce con el nombre de Reconquista. Paralelo al proceso militar de la Reconquista se efectuó otro proceso de carácter colonizador a medida que los cristianos se asentaban en las tierras que ganaban a los musulmanes. Esa actividad se conoce con el nombre de Repoblación.

 

La historia de estos Reinos Cristianos peninsulares en la Edad Media se puede considerar como la otra cara de la Historia de Al Andalus y como en este caso, se puede dividir en dos etapas:

 

  • Primera Etapa (siglos VIII-X): Origen de los Núcleos de Resistencia, éstos primitivos núcleos cristianos viven a la sombra de Al Andalus supeditados políticamente él y con una economía cerrada y estancada.

 

  • Segunda Etapa (siglos XI-XIII): Expansión de los Reinos Cristianos a costa de los territorios musulmanes, repoblación, expansión urbana y extensión del feudalismo.

 

En dicha expansión a la que genéricamente denominamos Reconquista, se produce una convivencia entre cristianos, musulmanes y judíos que justifica que hablemos de la España de las Tres Culturas. Ésta se caracteriza por la  tolerancia religiosa y el auge cultural, pues el contacto entre estas culturas permitiría al Occidente Cristiano conocer la sabiduría de la Antigüedad Clásica a través del “puente” islámico.

 

3.1 Los primeros núcleos de resistencia. El nacimiento de León y de Castilla

 

Los primeros núcleos de resistencia cristianos contra la expansión islámica nacen independientemente unos de otros en el norte de España, entre pueblos atrasados y poco romanizados (astures, vascones, etc.). Estos territorios tenían poco interés para los musulmanes por su pobreza, ruralización y economía cerrada.

 

  • El núcleo más temprano e importante fue el Reino Astur-Leonés. Este dio lugar al Reino de León y al Condado de Castilla.

 

El Reino de Asturias tiene su origen en la Batalla de Covadonga (722) en la que Pelayo (noble de origen presuntamente visigodo y primer rey de Asturias), derrota a los musulmanes. Este reino quedaría más definido por las Campañas de Alfonso I que efectuó diversas correrías por la cuenca del Duero y repobló algunos lugares con gentes del Duero, Miño y Ebro.

 

Alfonso II (791-842) funda la nueva capital de Oviedo y durante su reinado se produce la consolidación y visigotización del Reino. Asturias se convierte en el heredero del  Antiguo Reino Visigótico. Alfonso II comenzó a utilizar  El Liber judiciorum decisión importante para reforzar la idea de legitimar el nuevo reino haciéndolo derivar del visigodo. El hallazgo de la tumba de Santiago lo pone al frente de la lucha contra los musulmanes: los mitos de la Reconquista quedan establecidos.

 

Alfonso III (866-910) lleva la frontera hasta el Duero. Aquella zona era tierra de nadie porque los árabes no habían hecho gran aprecio de ella. Traslada la capital a León, y, a partir de este momento, hablamos del Reino de León. En los primeros años los reyes leoneses fortificaron la línea del Duero, llegaron en algunas expediciones hasta el Tajo.

Pero una serie de factores frenaron la expansión y provocaron la crisis. Varios conflictos civiles sucesorios, a la muerte de Ordoño II, Ramiro II, Ramiro III y minorías descontentas, permitieron la intervención en asuntos internos leoneses de navarros e incluso musulmanes. No se pudieron evitar expediciones de saqueo a León centro político y Santiago de Compostela centro religioso durante la etapa del Califato de Córdoba y los reyes leoneses fueron tributarios de los califas.

 

Durante la segunda mitad del siglo X se produce la crisis interna del Reino de León, esto favorece la independencia de su frontera oriental: el Condado de Castilla, formado por diversos condados que habían ido surgiendo anteriormente en las tierras orientales de la cuenca del Duero e integrados por hombres libres de origen vascón y cántabro. Esas zonas correspondían a las tierras burgalesas y alavesas. Fue clave la actuación del conde Fernán González (927-970) que mantuvo prácticamente la independencia de este condado.

 

Tras las duras acometidas por los musulmanes con Almanzor (finales del siglo X), a principios del siglo XI, la situación comienza a cambiar. El monarca pamplonés Sancho III el Mayor se caso con doña Munia, futura condesa de Castilla. A la muerte de este rey, en el año 1035, el hijo de ambos, Fernando, se colocó al frente del antiguo condado de Castilla, aunque con el título de rey, Unos años después Fernando derrotó a su cuñado, el monarca leonés Vermudo III (1028-1037) en la batalla de Tamarón, donde pereció dicho rey.  Los Reinos de Castilla y León se unieron bajo el cetro de Fernando I (1035-1065). Esta unión no fue definitiva.

 

  • En la zona oriental de la Península nacen los núcleos pirenaicos en el siglo IX.

La zona pirenaica servía de frontera entre los musulmanes y los francos. El emperador Carlomagno había establecido La Marca Hispánica, una franja fortificada que protegía su imperio de los musulmanes. A partir del siglo IX, los territorios al sur de los Pirineos fueron adquiriendo mayor autonomía hasta convertirse en independientes.

 

El Reino de Pamplona surge en torno a los vascones en el siglo IX. Hubo un enfrentamiento entre vascones y francos en la batalla de Roncesvalles. Está relacionado con la resistencia de los habitantes del Pirineo Occidental a la presencia musulmana y con el intento franco de controlar los valles pirenaicos y fijar el rio Ebro como frontera del Imperio carolingio. La resistencia está realizada por la familia Arista. Más tarde, durante el siglo X se impuso en Navarra la dinastía Jimena, y el reino de Pamplona se extendió por las actuales Álava y La Rioja. La máxima expansión del reino coincidió, a principios del siglo XI con el reinado de Sancho III el Mayor (1000-1035) que se convierte en el monarca hegemónico de los reinos cristianos al dominar los antiguos reinos de Pamplona, Condado de Aragón y  el Condado de Castilla. Su reinado coincidió con la crisis del califato cordobés.

 

El Condado de Aragón. La zona central de los Pirineos estaba dividida en tres condados: Ribagorza, Sobrarbe y Aragón, todos bajo dominio franco. El conde Aznar Galindo  en el siglo IX rompe la relación con los francos, unifica los tres condados y situó la capital en Jaca (809-838), pero en el 970 entra en la órbita de los reyes de Pamplona y por tanto bajo la influencia de la Corona de Navarra. A partir de 1035 se configuró como reino, aunque al principio tuvo escasa proyección, fuera de las montañas pirenaicas.

 

Los Condados Catalanes surgen tras la conquista del Pirineo Oriental por los ejércitos de Carlomagno en torno a 800. Carlomagno intenta convertir este territorio en la Marca Hispánica, la frontera defensiva del Imperio carolingio. Pronto los condados serán gobernados por condes catalanes dependientes del Imperio carolingio. Vifredo el Velloso (878-897) consigue la unificación de casi todos los condados bajo su mando y Borrell II (947-992) independiza los condados catalanes frente a los carolingios.

 

3.2 Principales etapas de la Reconquista

 

Entendemos por “Reconquista” el período histórico en el que los reinos cristianos del norte de la Península conquistaron el territorio de Al Andalus. Aunque se suele decir que dura entre 722-1492, el período más activo de la Reconquista fue el comprendido entre  los siglos XI, XII y XIII. En realidad se trató de una conquista, pero el Reino de Asturias y sus herederos (Reinos de León y Castilla) justificaron dichas conquistas presentándolas como la restauración de la Monarquía Visigoda y como una cruzada contra los infieles.

 

La Reconquista no fue un proceso continuo sino que tuvo muchos  altibajos, por lo que respecta a los reinos cristianos estuvieron condicionados por la minoridad de los reyes y la concepción patrimonialista de los reinos que provocaba la constante fragmentación entre los herederos  y la unión de dichos reinos por matrimonio.

 

Etapas:

 

  1. Siglos VIII-X: el Reino de  Asturias-León conquista el Valle del Duero, territorio de escasa población y no defendido por los musulmanes. Por el contrario, los núcleos pirenaicos apenas pueden avanzar por  el Valle del Ebro donde los musulmanes están sólidamente afincados.

 

  1. Siglo XI- mediados del siglo XII (reconquista de Toledo y Aragón)

 

Sancho el III Mayor mantuvo su hegemonía sobre los reinos cristianos hasta 1034, pero a su muerte, sus reinos se dividieron entre sus hijos que se enfrentaron entre sí: García Sánchez III 1035-1054, Reino de de Navarra, Ramiro I 1035-1063 en Aragón, Fernando I, rey de Castilla 1035-1065 y de León 1037-1065.

Fernando I, primer monarca que utilizó el título de Rey de Castilla conquistó varias villas al norte de Portugal entre ellas Coímbra. Años más tarde, los reinos de Castilla y León, unidos desde el punto de vista político, procedieron a la repoblación del territorio situado entre el río Duero y el Sistema Central, al que denominaban las Extremaduras, (Segovia, Ávila y Salamanca). Fernando I recaudó parias de los reyes musulmanes de Zaragoza, Toledo y Sevilla. Alfonso VI, hijo de Fernando I (1065-1109) reunificó, de nuevo, los reinos de Castilla y León en 1072, exigió parias a los Reinos de Taifas y conquistó Toledo en 1085. El Cid Campeador, después de ser desterrado de sus tierras castellanas por Alfonso VI, luchó al servicio del rey moro de Zaragoza. Ahora bien, algún tiempo después el Cid ocupó amplios dominios de los musulmanes en la zona del Mediterráneo.

 

La llegada de los almorávides (Batalla de Zalacas 1086, batalla de Consuegra 1097, batalla de Uclés 1108) y la Guerra Civil en Castilla, frenaron la expansión castellana, sin embargo, los almorávides no pudieron impedir las conquistas de Alfonso I el Batallador (rey de Aragón y Navarra) en el Valle del Ebro (Zaragoza, 1118).

 

  1. Segunda mitad del siglo XII (paralización de la reconquista).

 

En 1137 se produjo la unión catalano-aragonesa por el matrimonio del Conde de Barcelona Ramón Berenguer IV (1137-1162) con la heredera de Aragón (Petronila). Esta unión será definitiva, aunque los dos territorios: Cataluña y Aragón, mantendrán sus leyes, cortes y organismos de gobierno separados.

 

Alfonso VII de Castilla (1126-1157) se convierte a mediados del siglo XII en el Emperador de León, con cuyo título pretendía demostrar su superioridad sobre los demás dirigentes de la España cristiana. Aragón y Castilla se reparten sus áreas de influencia en la Península en el Tratado de Tulidén  (1151) y Tratado de Cazorla (1179) por el que Murcia fue asignada a Castilla. A la muerte de Alfonso VII (1157) la reconquista se vuelve a paralizar, Castilla y León se vuelven a separar mientras los almohades invaden Al Andalus y derrotan repetidamente a los cristianos (Batalla de Alarcos 1195). La defensa de los territorios de La Mancha y Extremadura  frente a los almohades queda en manos de las Ordenes Militares (Santiago, Alcántara, Calatrava).

 

  1. Siglo XIII. Reconquista de Andalucía, Valencia, Mallorca y Murcia.

 

A principios del siglo XIII el rey de Castilla, Alfonso VIII (1158-1214) dirige una cruzada de los principales reyes cristianos contra los almohades y les vence en la decisiva batalla de las Navas de Tolosa (1212). Se abrió definitivamente a los cristianos las puertas de lo que quedaba de al-Ándalus.

 

EL rey de León Alfonso IX (1188-1230), incorporó a sus dominios Cáceres (1227), Mérida y Badajoz (1230).

 

En 1230 Fernando III (1217-(1230)-1252) recupera la unidad de Castilla y León, y conquista el Valle del Guadalquivir: Córdoba (1236), Sevilla (1248) y Jaén (1246), el reino de Murcia. En 1248 Muhammad I, rey de Granada se declara su vasallo.

 

Por su parte, Jaime I (1213-1276), rey de Aragón conquista Mallorca (1229) y Valencia (1238). Nuevamente, Valencia queda como reino jurídicamente independiente junto a Aragón y Cataluña.

 

Navarra permanece independiente pero enclaustrada entre Castilla y Aragón y se vincula a Francia tras la muerte de Sancho VII el Fuerte (1194-1234). Durante el reinado de este último, Navarra perdió su salida al mar, pues en el año 1200 se incorporaron al reino de Castilla Gipuzkoa y una parte de Álava.

 

3.3 Modelos de repoblación y organización social. La Mesta

 

Entendemos por repoblación el paso siguiente a la reconquista de los reinos cristianos consistente en poblar los nuevos territorios conquistados con población inmigrante del norte. También consiste en explotar económicamente los nuevos territorios así como gobernarlos. La repoblación era imprescindible para defender y asegurar las conquistas. La repoblación estuvo condicionada por la velocidad de la conquista, la cantidad de población preexistente y los aportes de población cristiana. Asimismo, los diferentes tipos de repoblación dieron lugar a una diferente estructura de la propiedad de la tierra (que aún persiste parcialmente).

 

Tipos de Repoblación.

 

  1. Siglos VIII-X Pressura (aprisio en catalán): Castilla-León al norte del Duero, Rioja, somontano aragonés, Cataluña Vieja. Repoblación espontánea y lenta de nobles, monasterios y hombres libres sobre territorios vacíos. Dominio de la pequeña propiedad.

Procedimiento por el que se obtenía la propiedad de un terreno yermo mediante el solo hecho de roturarlo y ponerlo en cultivo, simple ocupación de la tierra quien la cultiva se convierte en propietario. Se realiza algunas veces de forma individual (pequeñas parcelas) por familias de campesinos, y otras colectivamente.

 

  1. Siglos XI-XII Repoblación Concejil: Castilla-León al sur del Duero, Toledo, Valle del Ebro, Cataluña Nueva. Repoblación de iniciativa real sobre territorios con población musulmana preexistente y venida de otras zonas. Eran territorios  amenazados por los musulmanes. Importantes concesiones reales a las villas (fueros o cartas pueblas) a las que se les conceden amplísimos alfoces (comunidades de villa y tierra). Dominio de la mediana propiedad y de la actividad ganadera.

 

  1. Siglos XII-XIII Repoblación de las Órdenes Militares. Castilla-La Mancha, Extremadura, Maestrazgo. Repoblación de las órdenes militares (Santiago, Calatrava, Alcántara, que terminaron controlando grandes extensiones de tierras, trabajadas por colonos. En la corona de Aragón San Jorge y Montesa) en forma de encomiendas sobre territorios rápidamente conquistados y con poca población. Domina la encomienda, propiedad de gran tamaño con una dedicación preferentemente ganadera.

 

Las órdenes militares españolas, hermandades de caballeros a la vez clérigos y soldados, fueron creadas en el siglo XII a imitación de los Santos Lugares y siguiendo el modelo de los ribat, fortalezas monasterios musulmanas, Asumieron la defensa de las tierras entre el Tajo y el Guadiana y de la serranía de Cuenca…

 

  1. Siglo XIII: Repartimientos. Andalucía, Murcia, Valencia, Mallorca. Repoblación real que concede a los nobles participantes en la conquista los latifundios de los antiguos propietarios musulmanes junto a los campesinos musulmanes existentes. Domina el latifundio con dedicación agrícola preferentemente.

 

Entre los siglos XI-XIII se produce una fase de expansión demográfica y económica. La población crece y se supera la economía rural cerrada de los siglos anteriores. Así se reactivan las vías de comercio en conexión con la fundación de nuevos centros urbanos. Estas nuevas ciudades se denominan burgos, tienen funciones artesanales y comerciales y en ellos se llevan a cabo mercados y ferias por concesión real (fueros y cartas pueblas).

 

La economía castellana se orienta claramente hacia la ganadería lanar más que hacia la agricultura. El negocio consiste en la lana que se vende a buen precio en los mercados de Flandes e Inglaterra. Los rebaños de ovejas son propiedad de los nobles y los grandes monasterios. Estos se organizan en asociaciones cada vez más influyentes que regulan la trashumancia y cuidan las cañadas.

En 1273 Alfonso X funda el Honrado Concejo de la Mesta de los pastores de Castilla que une a todas estas organizaciones ganaderas. Institución encargada de proteger los intereses de los ganaderos. La preeminencia de la ganadería sobre la agricultura hizo que las tierras de labor quedaran relegadas a zonas de menor rendimiento. Esta situación empeoró a partir del siglo XIII con el incremento de la trashumancia. Esta ganadería trashumante recorría las cañadas en busca de pastos: durante el verano pastaban en zonas montañosas y en invierno, en las llanuras de la España meridional. En la Corona de Castilla se constituyeron cuatro grandes cañadas: la leonesa, la segoviana, la soriana y la conquense. En el reino de Aragón la zona más concurrida por las ovejas fue la sierra de Albarracín, donde acudían durante los meses estivales en busca de pastos.

 

Entre los siglos VIII-X la abundancia de tierras vacías permitió a los cristianos  emigrar hacia el sur, de manera que dominaba la población libre sobre los nuevos territorios. Sin embargo, a partir del siglo XI se va extendiendo el feudalismo tanto en los territorios del norte como en los nuevos territorios repoblados. La nobleza y la iglesia, claves en la reconquista  se refuerzan ante el poder real al extenderse el señorío territorial y jurisdiccional. Se extendieron las formas del vasallaje y las relaciones personales sustituyeron a las políticas.

 

Este reforzamiento de la nobleza y la iglesia genera el surgimiento de la sociedad  estamental (dividida en brazos o estamentos con sus propias leyes y funciones). Estos dos estamentos dominantes, junto a las oligarquías urbanas constituirán las cortes a partir del siglo XIII. (Las primeras Cortes conocidas tuvieron lugar en León 1188, cuando tuvieron acceso a la curia regia representantes de algunas ciudades).

 

 

 

3.4  La España de las Tres Culturas.

 

La reconquista supone la convivencia entre cristianos, musulmanes y judíos en buena parte del territorio español. Esta convivencia está dominada hasta el siglo XIII por la tolerancia religiosa. Un ejemplo de esto será la Toledo conquistada por Alfonso VI en 1085. La convivencia pacífica de las tres religiones justifica el título de Alfonso VI como “Emperador de las tres Culturas”.

 

Una de las manifestaciones más importantes de estas relaciones culturales  será la Escuela de Traductores de Toledo (XII), en la que participaron intelectuales cristianos, musulmanes y judíos. Allí se tradujeron al latín numerosas obras árabes, griegas y orientales, tanto literarias como filosóficas o científicas. A Toledo acudieron sabios de muchas regiones de Europa, entre ellos el italiano Gerardo de Cremona, quien tradujo obras del filósofo griego Aristóteles. Esta escuela alcanzó su apogeo en la segunda mitad del siglo XIII, bajo el reinado de Alfonso X el Sabio.  En esa época, las traducciones ya no se hacían en latín, sino al romance castellano. Estas traducciones del árabe permitirán a los cristianos conocer los antiguos escritos de los sabios griegos de la Antigüedad (Aristóteles, etc.), así como los avances científicos en matemáticas, astronomía, etc. A este monarca se le atribuyen importantes obras jurídicas, como son las Partidas. Por su parte, dos judíos dedicaron al Rey Sabio una obra de carácter científico denominada Tablas astronómicas alfonsíes.

 

Otra de las manifestaciones de esa convivencia es la presencia de un arte híbrido hispano-musulmán. Así ocurre con el Arte Mozárabe o de la Repoblación del Valle del Duero en el siglo X y con el Arte Mudéjar (Románico y Gótico Mudéjar de los siglos XII-XIII), que mezcla las influencias europeas llegadas por el Camino de Santiago con las influencias islámicas.

 

Los judíos, la tolerancia étnica y religiosa que, con altibajos, mantuvo la sociedad hispánica permitió la existencia de una numerosa población judía. Entre los siglos XI y XIII, los judíos tuvieron en la Península una situación más favorable que en el resto de Europa. Sus efectivos aumentaron por la llegada de fugitivos de la represión almorávide y almohades. Desde el siglo XII se agruparon preferentemente  en las ciudades (Toledo, Barcelona, Sevilla, Burgos…), se dedicaban al comercio, al préstamo usuario, al abastecimiento de los ejércitos y a la recaudación de impuestos reales, por lo que contaron con el apoyo del monarca. Vivían en juderías, barrios segregados del resto de la población se organizaban en aljamas, comunidades dirigidas por un rabbí o judío mayor, pagaban unos tributos  y estaban obligados a contribuir en los servicios extraordinarios. En el siglo XIV, se acrecentó el sentimiento antisemita y dio lugar a persecuciones y matanzas.

 

El desarrollo cultural se concretó también en la aparición de las universidades (Salamanca 1218), que sustituyen a partir del siglo XIII a las escuelas monásticas y catedralicias que hasta el momento habían monopolizado el saber y la docencia.

 

Fijación de las lenguas romances y su correspondiente literatura, en castellano obras de Gonzalo de  Berceo, Poemas del Mio Cid… en gallegoportugués las Cantigas de Santa María y en Catalán crónicas de Bernat Desclot y de Ramon Muntaner.

 

Apuntes de Cristina Peral Gómez