Tema 10. La crisis del Antiguo Régimen (1808-1833)

Tema 10  La crisis del Antiguo Régimen (Aquí en Word)

Introducción

 

Durante los reinados de Carlos IV y Fernando VII, España vivió la crisis y la desaparición del Antiguo Régimen  y varias tentativas de Revolución Liberal. España se vio en la Revolución Francesa e implicada en las Guerras Napoleónicas, sufrió la invasión francesa. Fernando VII no aceptó el régimen liberal y durante su reinado se produjo un enfrentamiento entre Absolutismo y Liberalismo.

 

10.1. La crisis de 1808: Guerra de Independencia y Revolución Política

 

La crisis del Antiguo Régimen se inició por la Revolución Francesa (1789). Algunos ilustrados confiaron en que eso aceleraría las reformas en la propia España. El gobierno de Floridablanca, cerró todo tipo de contacto con Francia. La influencia revolucionaria era difícil de frenar.

 

El Gobierno español adoptó una postura más conciliadora con Francia bajo la dirección del Conde Aranda. Tras la proclamación de la República, Aranda fue sustituido por Godoy.

 

Otro aspecto que aceleró la crisis del Antiguo Régimen fue el desprestigio del gobierno español personificado en Manuel Godoy, favorito de la Reina. Godoy dirigió la política española durante grandes períodos entre 1792 y 1808 y no pudo evitar que España se mezclara en los conflictos entre Inglaterra y la Francia Revolucionaria. Primero luchó contra la República Francesa (Guerra de la Convención 1793-95), pero tras el Tratado de Basilea (1795), cambió de bando. Esta política fue dirigida torpemente provocando desastres como el de Trafalgar (1805).

 

En 1807 Godoy se mostró excesivamente sumiso con Napoleón al firmar el Tratado de Fontainebleau, que daba libre paso a las tropas francesas por el suelo español. La excusa era la conquista de Portugal, pero era evidente que el ejército francés planeaba ocupar España de un modo u otro.

 

Este tratado provocó la rebelión de la nobleza que animó al príncipe Fernando a tomar el poder. Se produjo el Motín de Aranjuez  en el que Fernando VII obligó a su padre Carlos IV a destituir a Godoy y a abdicar en su favor. Napoleón actuó de árbitro en las disputas de padre e hijo, y atrayéndoles a una trampa les hizo abdicar a favor de su hermano José I Bonaparte (Abdicaciones de Bayona).

 

El pueblo español reaccionó contra lo que consideraba como una usurpación. El Dos de Mayo de 1808, el pueblo de Madrid se levantó contra los franceses, provocando una brutal represión (fusilamientos del 3 de mayo). El levantamiento de Madrid dio lugar a un movimiento popular que se fue extendiendo por toda España. Empezando por Móstoles, muchos municipios españoles, entendiendo que había un vacío de poder formaron juntas locales, es decir, gobiernos espontáneos y populares que organizaron la defensa contra los franceses. Estas juntas se fueron organizando en juntas provinciales (la Junta de Andalucía fue capaz de derrotar al ejército francés en la Batalla de Bailén-Agosto de 1808), que a su vez dieron lugar a la Junta Suprema Central.

 

Se originó la Guerra de Independencia contra la ocupación francesa (1808-1814).

 

  • José I Bonaparte apoyado por los ocupantes franceses y por ilustrados españoles, pensaban que el gobierno traería la modernidad a España (fueron llamados afrancesados), y admitieron una carta otorgada, el Estatuto de Bayona.

 

  • La resistencia contra los franceses, organizada en torno a las juntas, en la que se unían absolutistas y liberales, unidos por la causa de Fernando VII y con la colaboración de portugueses y del ejército británico de Wellington.

 

10.1.1. Fases de la Guerra de Independencia

 

  • Los franceses van ocupando el territorio, una serie de reacciones inesperadas del ejército y el pueblo español (Batalla de Bailén, asedios de Zaragoza y Gerona), frenan el avance francés y obligan a José Bonaparte a abandonar Madrid.

 

  • Napoleón llega a España con un gran ejército, recupera el control de Madrid y ocupa  casi toda la Península, excepto Cádiz o Lisboa. La ocupación francesa no es firme por la acción de los guerrilleros (Spoz y Mina.). Apoyados por el pueblo, no consiguen victorias campales, pero desgastan al ejército francés (Guerra de desgaste).

 

  • Tras la derrota de Rusia, Napoleón se ve obligado a sacar tropas de España y Wellington inicia la ofensiva desde Portugal, derrota a los franceses en Los Arapiles (1812) y les persigue hasta los Pirineos (batalla de Vitoria). Por el Tratado de Valençay los españoles acuerdan no invadir el sur de Francia si los franceses evacuan Cataluña y liberan Fernando VII.

 

Durante la guerra y en ausencia del rey, los liberales españoles realizaron  una auténtica revolución política en torno a las Cortes de Cádiz.

 

10.2. Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812

 

Esta revolución política se produjo por las complejas circunstancias de la ocupación francesa y el vacío de poder. Si no hubiera sido así y a tenor de la debilidad de la burguesía española, es muy probable que la revolución no se hubiera producido.

 

En 1810, la Junta Suprema Central, que se había refugiado en Cádiz traspasó sus poderes a un Consejo de Regencia que sustituiría al rey en su ausencia. Este Consejo convocó a las Cortes.

 

Las Cortes de Cádiz se convocaron por un lado la asamblea única y no por estamentos como era tradicional. Cádiz, ciudad comercial, contaba con un importante peso de la burguesía. Estas cortes tuvieron así una composición social e intelectual proclive a la modernización del sistema político y de hecho, llevaron a cabo una revolución política. Esta se concretó en la Constitución de 1812.

 

Las Cortes de Cádiz promulgaron una serie de decretos que abolían los fundamentos del Antiguo Régimen. (Conjunto de decretos con el fin de aplicar reformas económicas y sociales, son los cimientos del nuevo orden, bases de la Revolución Liberal española, “ahí están, pero en la práctica…”).

 

  • Se decretó la libertad de imprenta, que suprimía la censura para los escritos públicos, pero no para los religiosos (1810).
  • Fueron abolidos los señoríos jurisdiccionales, desaparecieron, así, los conceptos de señor y vasallo (1811).
  • Fueron suprimidos los gremios, que impedían la innovación y la libre iniciativa económica, abriendo paso a las relaciones capitalistas (1813).
  • Se decretó la incautación y venta en pública subasta de las tierras comunales de los municipios, de las órdenes militares y de los jesuitas (1813) como medida desamortizadora.
  • Fueron derogados los privilegios de la Mesta (1813), reconociendo el derecho de los pueblos a acotar sus tierras comunales y el de los vecinos sobre sus propiedades.
  • Fue abolida la inquisición (1813), que impedía el normal desarrollo de la libertad de pensamiento y de la ciencia.

 

La Constitución de 1812 era una constitución muy avanzada para la España del momento a un nivel similar a la Constitución Francesa de 1791. Aunque en ella hubo un compromiso entre absolutistas y liberales, el peso de estos últimos era decisivo.

 

10.2.1. Características de la Constitución de 1812

 

  • Soberanía Nacional, recorte de los poderes del monarca y cortes unicamerales con amplias competencias.

 

  • Separación de poderes: rey/ejecutivo; cortes/legislativo; jueces independientes

 

  • Unidad legal en toda España (abolición de fueros y privilegios)

 

  • Derechos fundamentales del individuo: igualdad ante la ley, libertad de imprenta, sufragio universal masculino

 

  • Abolición del Feudalismo y la Inquisición

 

  • El catolicismo es la religión oficial y única permitida

 

 

Hay que decir, que esta constitución prácticamente no se pudo aplicar pues la mayor parte de la Península estaba en guerra.

 

 

 

10.3. El reinado de Fernando VII: absolutismo y liberalismo (1814-1833)

 

10.3.1. Restauración y Sexenio Absolutista (1814-1820)

 

Por el Tratado de Valençay, Fernando VII volvió a España, se dirigió a Valencia. Allí recibió el Manifiesto de los Persas (1814), el documento en el que los absolutistas españoles le invitaban a anular la Constitución de 1812. El rey les hizo caso y por el Decreto de Valencia (1814) declaró nula y sin efecto la Constitución de 1812 y las Cortes de Cádiz. Fernando VII seguía los principios del Congreso de Viena de restaurar el Absolutismo Monárquico.

 

Sin embargo, este período de gobierno no fue fácil. Por un lado España y la hacienda real estaban arruinados por los efectos de la guerra y la sublevación de las colonias. Además, el gobierno era incapaz de recuperar éstas.

 

Por otro lado, aunque se produjo una fuerte represión de los liberales, y la burguesía española era bastante débil, aquéllos formaron Sociedades Secretas que conspiraron contra el gobierno.

 

Además, cundió el descontento en el ejército, especialmente entre los antiguos guerrilleros encuadrados en él pero que eran postergados por los oficiales de origen aristocrático. Este descontento se expresó en los  pronunciamientos. Estos se iniciaban con una sublevación militar contra el gobierno pero podía arrastrar una sublevación civil y ser utilizados por los liberales como ocurrió repetidamente: Spoz y Mina (1814), Díaz Porlier

 

Precisamente el pronunciamiento de Riego en Cabezas de San Juan, con el ejército que se iba a embarcar para luchar contra las sublevaciones en América, tuvo éxito y obligó a Fernando VII a jurar la constitución de 1812. Así se inició el Trienio Liberal.

 

10.3.2. El Trienio Liberal (1820-1823)

 

El Trienio Liberal fue un período para poner en  práctica algunos de los principios de la Constitución de 1812. Se abolió el Feudalismo y los Mayorazgos. Se pusieron las bases de las posteriores desamortizaciones.

 

Sin embargo, la oposición al régimen liberal fue fortísima.

 

Por un lado, los propios liberales debilitaron el sistema al dividirse entre sí  entre moderados o doceañistas y exaltados o veinteañistas

Fernando VII utilizó todos los resortes que le daba la propia constitución (veto suspensivo), para limitar su aplicación.

 

Se organizó la oposición absolutista tanto interna (realistas y guerrilleros en Navarra y Cataluña, Regencia de Urgel), como externa (reunión de las potencias de la Santa Alianza en el Congreso de Verona).

 

El Congreso de Verona autorizó a Francia a restablecer el Absolutismo en España por la fuerza. Este ejército, los Cien Mil Hijos de San Luis, al mando del Duque de Angulema entró en España ante la pasividad general, y sin mucha oposición restableció a Fernando VII como soberano absoluto.

 

10.3.3. La Década Absolutista u Ominosa (1823-1833)

 

Nuevamente, Fernando VII anuló la Constitución de 1812 e inició la represión contra los liberales. Sin embargo, esta vez el rey fue más moderado en la represión e inició una etapa de gobierno más cercana al Despotismo Ilustrado, dando lugar a ciertas reformas (cambios en la organización del Estado y cierta modernización de la Administración. Así, se instituyo el Consejo de Ministros como gobierno de la Corona y se reorganizó el sistema de la Hacienda Pública; unificación de las cuentas del Estado y elaboran, como actualmente, un presupuesto para cada año).

 

Esto le valió la doble oposición, tanto de liberales como de los apostólicos (absolutistas acérrimos que se fueron posicionando al lado del hermano del rey: Carlos María Isidro). Permanecía la resistencia liberal en el interior (a través de sociedades secretas) y en el exterior (a través de la acción internacional de amplios grupos de exiliados). Por otro lado, los absolutistas más reaccionarios respondieron ante las reformas solicitando más inmovilismo y represión. A partir de 1825, los sectores más reaccionarios del absolutismo exigían a Fernando VII un retorno claro al régimen señorial; eran los firmantes de un “Manifiesto de los Realistas Puros” que vio luz por entonces.

 

Los “Agraviats” (agraviados) y “malcontents” catalanes se sublevaron y exigieron la vuelta al régimen señorial absolutista. Por su parte, los liberales siguieron conspirando y preparando pronunciamientos: lo Casos de Torrijos y Mariana Pineda, ejecutados en Málaga y Granada, respectivamente.

 

La pérdida definitiva de la mayor parte de las colonias siguió dificultando la labor de gobierno y empobreciendo a la hacienda real.

 

Al final del reinado de Fernando VII se planteó el problema sucesorio, pues el rey sólo tuvo hijas. Dado que la Ley Sálica impedía a las mujeres reinar, Carlos María Isidro (apoyado por los apostólicos) reclamó su derecho a la sucesión.  Los problemas legales en su lecho de muerte (Pragmática Sanción que derogaba la Ley Sálica, posible derogación de esta última) impidieron a Fernando VII asegurar claramente la sucesión de Isabel al trono cuando murió (1833).

 

Este conflicto dinástico entre Carlos María Isidro e Isabel, conocido como Guerra Carlista, supuso el enfrentamiento militar en una guerra civil entre Absolutismo y Liberalismo. Esto se debió a que si los absolutistas apostólicos (carlistas) apoyaron a Don Carlos, la Reina-Gobernadora María Cristina de Borbón tuvo que buscar el apoyo de los liberales moderados (isabelinos o cristinos) para defender los derechos de su hija.

 

10.4. La emancipación de la América Española (1808-1824)

 

Al tiempo que se producía en España la crisis del Antiguo Régimen, las colonias españolas en América llevaban a cabo su larga lucha por la independencia de la Corona Española.

 

Las causas profundas de esta emancipación fueron el descontento de los criollos por los efectos negativos del dominio español.

 

Los criollos eran los descendientes de los europeos ya afincados en América por generaciones, con un claro dominio social y económico en la sociedad colonial. A estos grupos, España les negaba sistemáticamente la participación en los órganos de gobierno coloniales. Además, el mantenimiento del monopolio del comercio español vulneraba sus intereses económicos, especialmente las ventajas de un libre comercio con los británicos.

 

Es evidente que los criollos se vieron influidos por las ideas de la Ilustración y el ejemplo de la Independencia de los EEUU así como de la Revolución Francesa.

 

Por último, Inglaterra estaba interesada en la independencia de las colonias para poder comerciar libremente con éstas. Por eso apoyó el proceso.

 

El Proceso de Independencia de las colonias se inició en 1808, al mismo tiempo que se formaban en España las Juntas Locales contra los franceses, en América Latina los criollos formaron también Juntas o Cabildos, independientes entre sí, pero esta vez en contra del poder español. Algunos de los gobiernos criollos más activos fueron a partir de 1810 el de Caracas y el de Buenos Aires. Estos gobiernos promulgaban su independencia y se constituían como regímenes liberales.

 

Distinguimos dos Fases:

 

  • 1808-1814: en este período nacen los focos criollos rebeldes. España no puede hacer nada por reprimirlos pues está invadida por los franceses. Inglaterra tampoco puede intervenir abiertamente a favor de los criollos, pues es aliada de España contra Napoleón. Sin embargo, el Alto Perú (sede del Virreinato) se convierte en el foco realista o españolista más importante (tiene un importante porcentaje de población indígena que es más bien partidaria de España).

 

  • 1814-1824: España, una vez superada la Guerra de Independencia, manda tropas a América. Inglaterra apoya abiertamente a los criollos. Los focos independentistas llevan a cabo largas campañas militares: la Junta de Buenos Aires organiza un ejército al mando de San Martín, que cruza los Andes e independiza Chile (1817); Bolívar consigue la independencia de Colombia y Venezuela (1819-21), Sucre consigue la victoria final en Ayacucho (1824) y libera Perú.

 

A pesar de que Bolívar proyectó la creación de unos “Estados Unidos Latinoamericanos”, las antiguas colonias se dividieron en estados independientes formados en base a las antiguas divisiones administrativas españolas. Esto se debió al nacionalismo criollo y a los intereses británicos.

 

Efectos en España: España perdió todas sus colonias en  menos Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Esta pérdida fue una catástrofe económica tanto para la hacienda real como en general para el comercio español. Asimismo supuso un desprestigio para el régimen de Fernando VII cada vez más contestado por las fuerzas liberales.

 

Causas de la emancipación de la América española

 

  • Descontento criollo. Pese a ser el grupo social más influyente, habían permanecido marginados del poder.
  • Difusión del liberalismo. El ejemplo de la independencia de Estados Unidos de América, la experiencia de la Revolución francesa, las Cortes de Cádiz posteriormente…
  • Vacío de poder. aprovechan la difícil situación que se vivía en España (Guerra de la Independencia, caos, liberalismo vs absolutismo). Se forman juntas de defensa en contra del poder español.
  • Maduración interna. Durante los tres siglos de presencia española, los territorios americanos habían constituido una sociedad compleja, provista de todas las instituciones y mecanismos necesarios para operar de forma independiente.

         Consecuencias de la emancipación de la América española

 

  • Desde 1808 hasta la década de 1820 se produjo el proceso de emancipación de las colonias americanas. Destacaron Simón Bolívar y José de San Martín.
  • Se sucedieron numerosos conflictos civiles que enfrentaron a caudillos rivales o a las distintas repúblicas entre sí por la delimitación definitiva de sus fronteras.
  • Se crearon repúblicas presidencialista (no acuerdo federalistas o centralistas…).
  • Surgen grandes diferencias entre criollos e indios mestizos. El dominio político y económico de la minoría criolla acentuó la desigualdad social.
  • Agricultura de subsistencia (la mayoría de la población) y por otro lado agricultura comercial (dedicada a la exportación, dominada por las multinacionales).
  • Escasa industria. Surge un comercio importante, pero que exporta materias primas baratas e importa (compra) productos elaborados caros.
  • Del absolutismo Borbón pasan al caudillismo criollo, y posteriormente aparece un neocolonialismo (tras la promulgación de la doctrina Monroe en 1823 Estados Unidos sustituyó a Reino Unido y España como nueva potencia dominante, se considera una amenaza para Estados Unidos todo intento de que Europa  se entremetiera en los asuntos de las nuevas repúblicas americanas independientes. Cualquier intervención de Europa en América sería vista como una agresión, “América para los americanos”).

 

Apuntes compartidos por Cristina Peral Gómez

LA CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN

11. LA CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN

11.1 LA CRISIS DE 1808: LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA Y LOS COMIENZOS DE LA REVOLUCIÓN LIBERAL.

Carlos IV (1788-1808) y el modelo político del absolutismo ilustrado, fueron incapaces de resolver los graves problemas de España. Tras el desastre en la Guerra de la Convención (1793-1795-Paz de Basilea) contra Francia, se volvió a una política franco-española poco favorable para España (Trafalgar-1805). Fruto de ella fueron los tratados S. Ildefonso (1796 y 1800), y el Tratado de Fontainebleau (1807), por el que Godoy autorizaba el paso del ejército francés a Portugal. Napoleón propone el cambio de frontera franco-española al Ebro, Godoy ve las intenciones e intenta trasladar a la familia real a Andalucía y quizás después a América; ello provocó el Motín de Aranjuez (19-III-1808) protagonizado por simpatizantes del príncipe Fernando, con él cae Godoy y Carlos IV abdica en su hijo Fernando. Napoleón aprovecha la situación atrayendo a la familia real a Bayona, teniendo lugar las Abdicaciones de Bayona: Fernando renunció al trono a favor de su padre y este en Napoleón, que a su vez entregaría a su hermano José Bonaparte (José I), que hizo publicar el Estatuto de Bayona (julio 1808)
En Madrid se produjeron constantes incidentes, que desembocaron en el levantamiento del 2 de mayo de 1808. En él el pueblo, junto a oficiales del cuartel de Monteleón se sublevaron contra los franceses. Los soldados de Napoleón respondieron fusilando a numerosos madrileños el 3 de mayo. El levantamiento de Madrid se extendió por todo el territorio y desembocó en la Guerra de la Independencia (1808-1814).
Con los levantamientos y abdicaciones se produjo un vació de poder. En las zonas no ocupadas, se estableció un nuevo poder: Juntas locales y provinciales, coordinadas por la Junta Central Suprema, constituida en Aranjuez (septiembre-1808) y presidida por Floridablanca, asumía la soberanía nacional y dirigía la marcha de la guerra.
La guerra tuvo un carácter de guerra de liberación, no fue una guerra política, sino nacional, no solo el ejército, todo el pueblo participó. Tuvieron gran importancia dos aspectos: la lucha de guerrillas, apoyada por el país, y la resistencia en las ciudades, enfrentadas ante un ejército más numeroso.
La guerra se desarrolló en tres fases:
– Primera fase: Ocupación de las tropas francesas de los lugares estratégicos (mayo-octubre 1808). Ciudades, como Zaragoza y Gerona se sublevaron y fueron aisladas. El ejército francés dirigido por el general Dupont, encargado de dominar Andalucía, fue derrotado en Bailén (julio 1808); obligándoles a retroceder hasta el Ebro, y José I abandonó Madrid y se trasladó a Vitoria-Gasteiz.
– Segunda fase: Predominio francés (octubre 1808-julio 1812). Napoleón entra en España con 250.000 soldados, restablece en el trono a José I. La Junta Central Suprema se traslada a Sevilla y posteriormente a Cádiz. Se rompe la línea de resistencia española establecida en el Ebro, con derrotas españolas (Uclés) y rendición de Zaragoza y Gerona (1809). Ocupan toda Andalucía a excepción de Cádiz. Los franceses ocuparon oficialmente toda España, aunque en realidad solo dominaron las ciudades y grandes rutas, el campo se hallaba en manos guerrilleras.
– Tercera fase: ofensiva hispano-inglesa (julio 1812-1814). Con la retirada de las tropas francesas, necesarias en el frente ruso, la Junta Suprema Central firmó con Inglaterra una alianza contra Napoleón. El ejército hispano-inglés al mando de Wellington, derrotó a los franceses en Arapiles (julio 1812). A partir de aquí se invirtió la guerra: 1813 derrota francesa en Vitoria y San Marcial, Pamplona se rindió en octubre y a principios de 1814 evacuaron las últimas plazas en Cataluña.

Con el Tratado de Valençay (diciembre 1813), Napoleón reconoce a Fernando VII como rey de España.
Durante la guerra se vivió una auténtica revolución política, José I impuso el Estatuto Real de Bayona (julio 1808) implantando un régimen autoritario parcialmente reformista que establecía unas Cortes, reconocía algunos derechos individuales y mantenía la religión católica. Aprobó medidas modernizadoras: supresión de Secretarías y Consejos por ministros, abolición de la jurisdicción señorial, eliminación de barreras aduaneras, disolución de la Inquisición y reducción de conventos. Pero la mayoría del pueblo lo rechazó y formó sus propios órganos de gobierno. Surgen Juntas locales, provinciales, coordinadas por la Junta Central Suprema, que dio paso a un Consejo de Regencia, y en septiembre de 1810 entregó la autoridad a las Cortes de Cádiz, que asumieron la soberanía nacional al constituirse en Asamblea Nacional Constituyente.

11.2 LAS CORTES DE CÁDIZ Y LA CONSTITUCIÓN DE 1812.

Durante la Guerra de la Independencia (1808-1814) se gestó un nuevo régimen político, se produjo una revolución política, porque significaba asumir la soberanía nacional y romper el absolutismo. Primero surgieron Juntas locales, luego Provinciales y en septiembre de 1808 la Junta Central Suprema, que se convirtió en gobierno de la resistencia.
Trasladada a Cádiz la Junta Central Suprema, desacreditada por las derrotas militares, dio paso a un Consejo de Regencia, compuesto por cinco miembros, siendo el órgano de gobierno hasta el regreso de Fernando VII. Aunque la Junta Central ya había debatido la idea de una reunión de Cortes Generales, la Regencia no se decidió hasta que llegó la noticia del establecimiento de poderes locales en ciudades americanas, que podían poner en peligro el imperio español. Las Cortes sé autoconstituyen en Asamblea Constituyente y asumen la soberanía nacional. Se inician las sesiones (septiembre-1810), con el juramento de los diputados de defender la integridad de la nación española (incluida América), las Cortes funcionaron hasta la primavera de 1814.
La mayoría de los diputados eran de clases medias, eclesiásticos, abogados, militares, funcionarios, catedráticos, y miembros de la burguesía; clases populares y mujeres no estaban representadas. Los diputados formaban tres tendencias: liberales partidarios de reformas revolucionarias, ilustrados partidarios de reformas moderadas sin cambiar el sistema absolutista, y absolutistas que pretendían mantener el viejo orden monárquico.
Las Cortes aprobaron una serie de medidas que desmantelaban en parte los fundamentos políticos, sociales y económicos del Antiguo Régimen. Entre las medidas sociales y económicas están:
• La supresión del régimen señorial, que impedía la modernización de la administración local y provincial. Fueron derogados los gremios para dar paso a las modernas relaciones de producción liberal-capitalista.
• La nueva desamortización, aplicada a las propiedades de afrancesados, de las órdenes militares disueltas, de los conventos y monasterios destruidos por las guerras, y a la mitad de las tierras comunales.
• Se suprimen las aduanas interiores y el Honrado Concejo de la Mesta.
• Decretan la abolición de la Inquisición y supresión de conventos con menos de 12 miembros.
• Se aprueba el Decreto de libertad de prensa, junto al de producción, contratación y comercio.
• Se inició el debate sobre la reorganización territorial de España (con aportaciones de contenido regionalista), para conseguir la uniformidad territorial y centralización política.

La reforma política más relevante fue la Constitución de 1812 (19-marzo), primera ley fundamental aprobada por un Parlamento nacional en España. Sus principios básicos, inspirados en la Constitución francesa de 1789, eran:
• Soberanía nacional. La soberanía residía en la nación, incluidos los habitantes de las colonias.
• División de poderes. El poder legislativo residía en las Cortes unicamerales, el poder ejecutivo en el Rey y sus ministros y el poder judicial en los tribunales. El monarca no podía disolver las Cortes y solo poseía un derecho de veto suspensivo y transitorio durante dos años sobre las leyes aprobadas en las Cortes.
• Establece como sistema de gobierno la monarquía constitucional.
• Reconoce derechos individuales y colectivos: libertad de imprenta, propiedad, educación etc.
• Igualdad de todos ante la ley. Se suprimen los fueros y leyes que iban en contra de la Constitución, se establecen códigos y tribunales para todos, igualdad fiscal, burocracia centralizada y un ejército nacional, estableciéndose una Milicia Nacional para garantizar el orden constitucional.
• Proclama el catolicismo como religión única y oficial del Estado.
• Sufragio universal masculino e indirecto como sistema electoral.

Los ciudadanos, de acuerdo con la Constitución, reconocen a Fernando VII como rey constitucional. La Constitución refleja el influjo de Iglesia y nobleza, declara un Estado confesional y reconoce las propiedades de los privilegiados.
Ni la Constitución de 1812, ni las leyes emanadas de las Cortes tuvieron una aplicación práctica por el estado de guerra que se vivía. Fernando VII no tuvo dificultad en derogar la Constitución, pero fue el símbolo del liberalismo y sirvió de inspiración a textos posteriores.

11.3 FERNANDO VII: ABSOLUTISMO Y LIBERALISMO. LA EMANCIPACIÓN DE LA AMERICA ESPAÑOLA

Con el Tratado de Valençay (11-XII- 1813) entre Napoleón y Fernando VII, éste recupera los derechos a la Corona. Regresa a España, y en abril de 1814 recibe el Manifiesto de los Persas, firmado por diputados absolutistas. El texto censura la labor de las Cortes de Cádiz y condena la soberanía nacional, pidiendo al Rey que se suprimieran las Cortes y las reformas aprobadas en ellas, incluida la Constitución de 1812. El 4 de mayo, el rey promulga un Decreto (Decreto de Valencia), que anulaba las reformas aprobadas en las Cortes, incluida la Constitución de 1812.
Se inicia el Sexenio absolutista (1814-1820). Comienza con la detención de los liberales más importantes y la disolución de las Cortes. Apoyado por la Iglesia y los grandes terratenientes, anuló la libertad de prensa, restableció la Inquisición y la Mesta, permitió la vuelta de los jesuitas y restauró la sociedad estamental. El rey se enfrentó a problemas: inestabilidad del gobierno, crisis en Hacienda y oposición liberal, con pronunciamientos como los de Espoz y Mina, Porlier y Lacy. En 1820 triunfa el pronunciamiento de Riego en Cabezas de San Juan (Sevilla).
Fernando VII restableció la Constitución 1812 iniciando el Trienio liberal (1820-1823). Se restablecieron las leyes aprobadas en Cádiz, como la eliminación de la Inquisición, abolición del régimen señorial, reanudan la desamortización. Se aprobó la Ley de Supresión de Monasterios, Reglamento de Instrucción Pública, primer Código Penal, división del territorio en 52 provincias, se instauró la Milicia Nacional y expulsan a los jesuitas
Los liberales se dividieron en dos facciones: moderados o doceañistas (antiguos diputados liberales de Cádiz e intelectuales ilustrados) como Argüelles y Martínez de la Rosa, y exaltados o venteañistas (protagonistas de la revolución de 1820) como Mendizábal y Alcalá Galiano. Los primeros defendían el sufragio censitario, para limitar la soberanía nacional y Cortes bicamerales. Los exaltados defendían el sufragio universal, la soberanía nacional y Cortes unicamerales. Hasta 1822 gobernaron los moderados, y después los exaltados.
La oposición al régimen liberal venía del Rey, apoyado por parte del ejército, el clero y el campesinado. En 1822 en Cataluña se llegó a formar un gobierno paralelo con la Regencia de Urgell.
Los Cien Mil Hijos de San Luís, ejército organizado por Francia por orden de la Santa Alianza, pusieron fin al régimen liberal, dando paso a la década absolutista u ominosa (1823-1833). Aunque se restablecieron las instituciones de la monarquía absoluta, se evolucionó hacia un reformismo moderado.
Los liberales sufrieron represión y muchos se exiliaron. Hubo intentos de insurrección (Riego, Empecinado y Torrijos).
Se llevaron a cabo reformas: creación del Consejo de Ministros y del Ministerio de Fomento. En Hacienda, López Ballesteros elaboró los primeros presupuestos generales del Estado, e impulsó la creación de un nuevo Código de Comercio, Tribunal de Cuentas, Banco de San Fernando (1829) y la Bolsa de Madrid (1831).
El régimen tenía dos enemigos: los liberales exaltados y los realistas. Los realistas ultras se alinearon en torno a Carlos Mª Isidro, hermano y heredero a la corona. Fernando VII publica la Pragmática Sanción, derogando la Ley Sálica, permitiendo reinar a las mujeres. Tras los sucesos de la Granja, Fernando VII confirmó los derechos sucesorios de su hija Isabel, formando gobierno con Cea Bermúdez. Al morir Fernando VII, Mª Cristina hereda la corona en nombre de su hija Isabel, iniciándose la guerra civil o primera guerra carlista (1833-1840).
Al tiempo se produce el proceso independentista en América. Las causas que originaron la insurrección son múltiples: el reformismo borbónico del siglo XVIII, la extensión de las ideas ilustradas y liberales, la debilidad de España (Trafalgar e invasión napoleónica) y los intereses ingleses. Se distinguen dos periodos:
• Primera fase (1810-1815). La burguesía criolla promovió Juntas y depuso a virreyes y capitanes generales, rechazando la autoridad de la Junta Central Suprema. Estallan insurrecciones como la del cura Hidalgo en México, Simón Bolivar en Venezuela y José Francia en Paraguay.
• Segunda fase (1816-1824). Reacción absolutista que no impidió la independencia de Argentina (1816), y acciones revolucionarias: Simón Bolivar libera Ecuador, Venezuela y Colombia; San Martín logra la independencia de Chile (1818), Iturbide la de México (1822), y Sucre la de Perú y Bolivia.

Hacia 1825 solo Cuba y Puerto Rico, junto a Filipinas en Asia, permanecían en la corona española. La independencia de las colonias americanas agotó la Hacienda y agravó la crisis. España quedó relegada a un papel de potencia de segundo orden, y perdió un gran mercado. Los nuevos estados fueron neocolonizados por Inglaterra y Estados Unidos